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Por la Segunda Independencia de Latinoamérica

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Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (I al XIII)

El Águila Bicéfala: Vistas del Este y Oeste

Dr. Lajos Szaszdi analista político

Este artículo se ha escrito en respuesta al escrito en inglés publicado recientemente por el Señor James P. Pinkerton titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy'), que se publicó en la revista 'The American Conservative' ('El conservador americano'), publicación de ideas ligadas al conservadurismo estadounidense, culturalmente anglosajón. Pinkerton es un autor y analista político que trabajó en el plantel de la Casa Blanca estadounidense bajo las presidencias de Ronald Reagan y George H.W. Bush. Su artículo, esencialmente, describe negativamente la España del periodo en que fue una potencia colonial de extensión global (siglo XVI hasta el siglo XIX), utilizando sus conclusiones negativas de España como un ejemplo a no seguir por los EE.UU., para que no repitan los alegados errores de los españoles.  

Pinkerton al comienzo de su artículo menciona que llegó a sus conclusiones sobre la experiencia negativa y los presuntos errores de la España imperial tras visitar recientemente España como turista. Cabe decir que está muy bien que Pinkerton haya visitado España en calidad de turista, animándole a que lo haga más veces. Hay que decir también que Pinkerton, aunque como turista y analista político sea un observador bienintencionado, no es un historiador de la España del periodo de su imperio colonial que él describe, a la vez que tiene serias lagunas en cuanto a conocimiento histórico se refiere. Parece además sostener posturas y conclusiones históricas influenciadas y afectadas por prejuicios e ideas preconcebidas en contra de la España de los siglos XV al XVIII, que podrían estar influenciadas por la Leyenda Negra, propaganda hostil a España creada por sus enemigos durante los siglos que duró su poderío en Europa y el Nuevo Mundo. Estas ideas preconcebidas y prejuicios no son raros ni atípicos, pues los argumentos de la propaganda de la Leyenda Negra están bien extendidos en el mundo occidental, tanto en sectores académicos como de la opinión pública en general, particularmente en el mundo anglosajón, habiendo dicha propaganda antiespañola incluso echado profundas raíces en el mundo hispánico. Antes que nada, se debe de aclarar que pretender hablar de historia con autoridad sin dominar esta disciplina de las Humanidades es como intentar hablar con autoridad de física, matemáticas, química, las diversas ramas de la medicina, filosofía, teología o economía sin tener estudios serios y un conocimiento profundo de las mismas.      

Intervenciones militares de EE.UU. en México, Centroamérica y el Caribe en el siglo XX: 



La primera lección que el autor del artículo mencionado da como una de aquellas 'lecciones sobre lo que los países no han de hacer', después de haber visitado España, es que los estados no se lancen a aventuras militares en vista de los peligros que eso implica, como la pérdida de vidas y el 'perder aún más' si se pierde la guerra. Sobre este punto, las guerras en que España se vio envuelta eran por lo general para defender los dominios europeos y americanos heredados por el monarca español. Esta apreciación, claro, excluye las guerras de conquista por parte de los Conquistadores en América y las Filipinas, conquistas que fueron un gran negocio para España.  

Un ejemplo de estas guerras defensivas o para defender el orden establecido es la famosa Guerra de los Ochenta Años, desde 1568 hasta 1648, la contienda de España contra Holanda o las Siete Provincias Unidas, que se inició como una revuelta de parte de los Países Bajos (actuales Holanda y Bélgica) contra la autoridad del Rey de España en la segunda mitad del siglo XVI, Felipe II, que a la sazón era también señor temporal y soberano de aquellos países por su herencia como Duque de Borgoña. La revuelta se debió esencialmente a motivos religiosos, cuando miembros de la nobleza flamenca y protestantes calvinistas de los Países Bajos desafiaron las medidas de Felipe II, su señor, que tenían como objetivo impedir la expansión del protestantismo en sus dominios y defender la supremacía de la Iglesia Católica entre sus súbditos.  

Los dominios europeos de Felipe II:



Ante los ataques de las turbas protestantes a las iglesias, donde destruyeron numerosas obras de arte religioso, y ante la consiguiente anarquía reinante y la rebeldía existente contra la autoridad de Felipe II, éste mandó un ejército español para poner orden en los Países Bajos y restablecer su autoridad como señor temporal de estos. Esto no se pudo lograr por completo, y las siete provincias del norte de los Países Bajos se declararon independientes, y a la vez que los ejércitos españoles -que incluían tropas valonas (que hablaban francés y provenían del sur de los Países Bajos) y flamencas (que hablaban el flamenco, la lengua germánica de los Países Bajos relacionada con el alemán)- intentaban someter a la obediencia del Rey a los que éste consideraba rebeldes, los protestantes holandeses, éstos intentaban conquistar las provincias católicas del sur de los Países Bajos (más o menos la actual Bélgica) a los ejércitos españoles para anexarlas a lo que hoy es Holanda.

Por cierto, si Bélgica existe como país y como país católico es en gran medida gracias a la defensa de sus provincias (los condados de Flandes, Hainaut y Namur, el obispado de Lieja o el ducado de Brabante, por ejemplo) como parte de los Países Bajos españoles por los ejércitos del Rey de España contra los intentos durante los siglos XVI y XVII por Francia y las Siete Provincias Unidas (Holanda) de conquistarlas y anexarlas. 

En este sentido, los intentos -fallidos- de Felipe II y de sus sucesores de reconquistar las Siete Provincias Unidas (los holandeses) no fueron distintos al intento -exitoso- del presidente Abraham Lincoln y de los Estados Unidos de América norteños de reconquistar a los Estados Confederados de América sureños, declarados independientes, en la guerra civil americana de 1861-1865. 

Así, el Rey de España defendió con sus ejércitos y armadas sus dominios hereditarios ante las ambiciones de conquista y anexión de Francia en España (Cataluña y la provincia vasca de Guipúzcoa, quedándose Francia al final con el condado catalán de Rosellón y parte del condado catalán de la Cerdaña), en Italia (por ejemplo, el Ducado de Milán, el Reino de Nápoles y el Reino de Sicilia), en los Países Bajos españoles (por ejemplo, los condados de Artois, Flandes, Hainaut y Namur y el Ducado de Luxemburgo, habiendo logrado al final Francia conquistar y anexarse todo el Condado de Artois y parte del Condado de Flandes, por ejemplo, incluyendo el famoso puerto flamenco de Dunquerque), en el Franco-Condado (conocido también como el Condado de Borgoña, que al final Francia conquistó y anexó) o en la mitad oeste de La Española en el Caribe (inicialmente invadida por bucaneros y piratas y en donde Francia sentó las bases de lo que después sería la República de Haití). 

Y no hay que olvidarse de los intentos ingleses -otros célebres enemigos de España- de conquistar Puerto Rico, Cuba, Santo Domingo en La Española, Cartagena de Indias, la Florida, Buenos Aires, las Filipinas, logrando conquistar la Isla de Jamaica (llamada Santiago) y la Isla Trinidad y meterse en las Islas Bahamas, en Belice, la Guayana inglesa y en las Antillas Menores, donde también ocuparon islas -además de territorios en la Guayana- Francia y Holanda, los también proverbiales enemigos de España.    

España también participó en las guerras de religión de Alemania y Francia entre los siglos XVI y XVII al ser defensora de la Fe Católica ante el Protestantismo en Europa. En esto España defendía en aquellos siglos el orden establecido en Europa Occidental y Central, orden representado por la Iglesia Católica cuya primacía religiosa estaba siendo desafiada e incluso amenazada con su destrucción por la expansión del Protestantismo. 

Pero esto no ha sido un caso aislado. Dicha defensa del orden establecido se volvió a vivir a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX durante las guerras de la Revolución Francesa y de Napoleón, cuando las monarquías absolutistas europeas y la parlamentaria británica se enfrentaron a la expansión de las ideas liberales y revolucionarias venidas de Francia y que ésta utilizaba para justificar su expansión imperial al imponerlas por la fuerza y la invasión. Así, por ejemplo, España y Portugal lucharon con el apoyo de Gran Bretaña contra los ejércitos invasores de la Francia de Napoleón, quien intentaba anexar estos países a su imperio a través, en el caso de España, de un rey usurpador y satélite, su propio hermano José Bonaparte. Y la Guerra de Independencia española contra Napoleón duró desde 1808 hasta 1812. Similarmente, no olvidemos también la defensa por parte de EE.UU. durante la Guerra Fría del capitalismo y las democracias liberales en Europa (como también de dictaduras en América y Asia) ante el comunismo, o la guerra que Washington actualmente mantiene a nivel global, según dice en defensa de la libertad y la democracia y sin señales de terminar, contra grupos terroristas y guerrilleros islamistas.  

En color blanco aparecen los territorios que EE.UU. le quitó a México en la guerra de 1846-1848 



Volviendo al punto mencionado anteriormente por Pinkerton sobre los peligros de que un estado caiga en la práctica de realizar aventuras militares, basta mirar la experiencia histórica de los EE.UU. en este sentido. Así, Washington se ha caracterizado desde el siglo XIX por llevar a cabo aventuras militares con el fin de expandir sus territorios, de mantener los que ha tenido o para expandir su influencia. 

Ejemplo de una aventura militar cuyo fin fue la conquista de territorio a costa de otro país ha sido la guerra contra México de 1846-1848 (llamada la 'Guerra del Sr. Polk' despectivamente por los enemigos políticos del presidente estadounidense, el Demócrata James Polk, que inició dicha guerra de conquista) en la que EE.UU. le quitó a este país los territorios que fueron constituidos en los estados estadounidenses de California, Nuevo México, Arizona, Nevada y Utah, y territorios que ahora forman parte de Texas, Colorado, Kansas, Wyoming y Oklahoma. Otra aventura militar de EE.UU. fue la Guerra Hispano-Americana de 1898 bajo la presidencia del Republicano William McKinley, cuando EE.UU. -que buscaba la guerra- se anexó con su victoria sobre una España militar y navalmente débil a Puerto Rico, las Islas Filipinas y la Isla de Guam e hizo de Cuba un estado que no fue ni soberano ni verdaderamente independiente sino más bien un satélite suyo, lo que continuó siendo hasta 1959.   

Pero las aventuras militares allí no se acababan. El presidente Lincoln llevó a cabo la más sangrienta aventura militar de la historia de los EE.UU., cuando invadió en 1861 a los Estados Confederados de América, los estados sureños de los EE.UU. que se habían declarado independientes. Dicha aventura militar se conoce como la guerra civil americana, y aunque Lincoln logró su principal propósito, que fue mantener la unidad territorial de los EE.UU., el hacerlo por la fuerza le costó al país la destrucción de la economía e infraestructura de los estados del Sur y le causó la muerte a hasta 750.000 personas, tres cuartos de millón, la inmensa mayoría soldados yanquis y confederados. 

Pero no hay que olvidar la aventura militar que fue la entrada de los EE.UU. en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), entrada impulsada por el presidente anglófilo Woodrow Wilson, quien padecía de megalomanía según el neurólogo y padre del psicoanálisis Sigmund Freud. EE.UU. entró en la Gran Guerra en 1917, dándole la victoria a los aliados de la Entente, en 1918 protagonizados por Francia y Gran Bretaña, pero las condiciones impuestas a los vencidos Alemania y Austria-Hungría fueron tan severas que en los tratados de paz se sembraron las semillas de la Segunda Guerra Mundial, creándose en Europa Central situaciones de ruina económica y vacíos de poder que después fueron llenados por los sistemas totalitarios del nacionalsocialismo y el comunismo, pero, eso sí, todo a cambio de la creación de la eventualmente inútil Sociedad de Naciones, que fue un proyecto wilsoniano. 

Pero la historia no se acaba allí. Los gobiernos de EE.UU. emprendieron aventuras militares en México, Centroamérica y el Caribe, mayoritariamente contra países hispanoamericanos, interviniendo militarmente en numerosas ocasiones durante el siglo XX. Está también la aventura militar de la guerra en las Filipinas entre los patriotas independentistas filipinos y el Ejército de EE.UU. tras la Guerra Hispano-Americana de 1898, guerra genocida que empezó en 1899 y en la que los soldados americanos mataron a 400.000 insurrectos y asesinaron en la represión de uno a 3 millones de civiles inocentes, hombres, mujeres y niños, guerra que se puede considerar la guerra colonial más sangrienta de la historia. Tan sólo en la Isla de Luzón, según un general americano, las tropas estadounidenses exterminaron a una sexta parte de la población ó 600.000 personas, exterminándose al parecer a la mayor parte de los hispanoparlantes, lo que habría contribuido a que prácticamente desapareciese el español como lengua de las Filipinas.  

Y están las aventuras militares más recientes que son las invasiones de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003, costándole la guerra contra la insurgencia y la ocupación militar a los EE.UU. más de 1'4 billones (trillion en inglés) de dólares  cifra ligeramente mayor a los aprobados y planeados recortes de defensa del Pentágono. ¿Aventuras militares?  Ciertamente, pero antes de mirar a España, en Washington deben de verse en el espejo.
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 


Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte II)

En su artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy')  el Sr. James P. Pinkerton, autor y analista político que trabajó en el plantel de la Casa Blanca estadounidense bajo las presidencias de Ronald Reagan y George H.W. Bush, pone a la España del periodo en que fue una potencia con dominios ultramarinos (siglos XVI al XIX) como un mal ejemplo a no seguir por EE.UU., exponiendo aquellos aspectos que, según él, han sido prueba de la debilidad y decadencia de los españoles que los estadounidenses no deben repetir.    

Así, Pinkerton expone como una segunda lección para EE.UU. lo que él llama “los peligros del financialismo”, palabra que él define como dar precedencia a las manipulaciones monetarias y a la moneda del Estado sobre la “innovación y productividad” del país. Añade el autor estadounidense que aunque poseía grandes cantidades de oro y plata por sus posesiones americanas, España es un ejemplo de que poseer “riqueza nacional no es lo mismo que [gozar de] bienestar nacional”.
Peso fuerte de plata español con la efigie del Rey Carlos IV como los usados como dólares de plata de EE.UU.:

Sobre el punto de que España en su pasado imperial puso su moneda o sistema monetario o manipulaciones monetarias por encima de la productividad económica del país y de la innovación, que podemos interpretar aquí como técnica, cabe decir que este argumento no puede estar más alejado de la realidad histórica. Primeramente, las grandes cantidades de oro y plata extraídas de las minas que fluían de la América española a España y por ello a Europa constituyeron una fuente de capital –sí, el oro y la plata son fuente de capital, aunque los seguidores de Adam Smith no lo vean así– basado en el poder adquisitivo de los metales preciosos que benefició a Europa y proporcionó, debido a su gran acumulación en la banca europea ya para fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, la financiación necesaria –el capital– para hacer posible la Revolución Industrial. Esto se debe a que antes del Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, no había mucho oro ni plata en Europa para el siglo XV.

En aquel entonces la mitad del oro que producía Europa venía de las minas del Reino de Hungría en Transilvania y en los Montes Cárpatos en la Alta Hungría (la actual Eslovaquia). Hungría producía alrededor del 90% del oro europeo. La otra mitad del oro consumido en Europa venía del África Occidental, de sitios como Ghana y Mali, siendo exportado a los italianos desde puertos en Marruecos. La plata europea antes del Descubrimiento de América venía en su mayor parte del Sacro Imperio Romano Germánico, de las regiones alemanas de Sajonia y Turingia y del Reino de Bohemia (actual República Checa). Había así una carestía de metales preciosos en Europa, pero la afluencia de oro y plata americana a través de España cambió todo, oro y plata que no se quedaba en la Península Ibérica al usarse para pagar las guerras del rey de España en el continente europeo o para pagar por las importaciones de manufacturas, exportadas a España por italianos, franceses, flamencos y holandeses, ingleses o alemanes. En última instancia, ese oro y plata que España traía a Europa terminó beneficiando a otros países que los acumulaban, pero constituyó la base del capital que como mencioné, financió la Revolución Industrial, lo cual benefició económica y tecnológicamente al mundo y por ende a la humanidad.

Pero no se le puede acusar a España de estar ella sola interesada en el oro y la plata. Desde los siglos XVI al XVIII todos querían en Europa oro y plata. Los ingleses bajo el reinado de Isabel I Tudor atacaban las posesiones y comercio marítimo español tanto en tiempo de paz como de guerra por la codicia no sólo de la soberana de Inglaterra, pero también de sus piratas/corsarios como Francis Drake, John Hawkins, Richard Hawkins, Cavendish o Walter Raleigh. Un objetivo estratégico de los holandeses durante su larga guerra con España era la captura del oro y la plata españolas, y los ingleses en el siglo XVIII buscaban conseguir plata española de las minas de Potosí en el Alto Perú, la actual Bolivia, a través del contrabando que se hacía en la ilegal colonia portuguesa de Sacramento en el Río de la Plata, en el actual Uruguay, donde a cambio de la plata española se vendían productos ingleses. Estos también tenían acceso al oro y los diamantes del Brasil, habiendo en la práctica Portugal entregado el transporte de sus mercancías que del Brasil iban a Europa a la marina mercante inglesa, convirtiéndose Lisboa no sólo en estrecha aliada de Londres, pero también en una especie de satélite comercial de la Gran Bretaña. Tras la independencia de México y Bolivia, sus Gobiernos dieron concesiones de explotación minera de plata a intereses mineros ingleses, lo que no había logrado conseguir Inglaterra en unos 230 años de guerras con España. Y no hay que olvidar que a comienzos del siglo XX, la Gran Bretaña, ya influenciada por el pensamiento del liberalismo económico y de la doctrina del 'laissez faire', capitalista e industrial, fue a la guerra contra las repúblicas sudafricanas de los bóer (los descendientes de colonos holandeses) de Orange y Transvaal para conquistar y quedarse con sus minas de oro y diamantes. Si España deseaba oro y plata, también lo querían todos los demás.

El Artificio de Juanelo, máquina hidráulica en Toledo, 1568:


España transformó e influenció el mercado de la plata mundial y una buena parte del sistema monetario europeo. La moneda de plata española se usaba en la China para fines del siglo XVI para comprar mercancías de este país como sedas y porcelanas, las cuales eran transportadas por el galeón de Manila al puerto de Acapulco de la Nueva España, y de allí eventualmente a Europa. Siguiendo la moneda española como patrón y referencia, el franco francés equivalía a 20 reales de vellón en la segunda mitad del siglo XIX. Igualmente, las monedas de varios estados alemanes, incluyendo el tálero, y de ciudades como Hamburgo y Bremen a fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX equivalían a reales de vellón (de cobre) o a reales de plata españoles, debiéndose esta equivalencia al comercio que directa o indirectamente tenían con España o sus posesiones americanas (las Islas Vírgenes danesas en el Caribe eran un punto de contrabando a través del cual se exportaban ilegalmente productos alemanes a las islas españolas del Caribe a cambio de plata española). Incluso el símbolo del dólar americano, $, procede de las iniciales escritas en las letras de cambio del término de “pesos fuertes” (la “s” por el plural de fuertes y el palo vertical por una abreviatura de la letra “f” –de peso fuerte- como la escribían en cursiva los notarios españoles) de plata –dato establecido por las investigaciones históricas en archivo del Dr. Ádám Szászdi-, equivaliendo un peso fuerte a ocho reales de plata a comienzos del siglo XIX. Más aún, los primeros dólares de plata estadounidenses eran pesos fuertes españoles acuñados con la efigie del Rey Carlos IV de Borbón en México. Este símbolo del $, inspirado por los españoles, ha servido probablemente para inspirar con sus rayas transversales los símbolos de la libra esterlina inglesa (£), del euro (€) o del yen japonés (¥).  

El argumento de Pinkerton de que las políticas monetarias de la monarquía española se enfatizaban a costa de la productividad económica no se basa en la realidad histórica. Por ejemplo, en el siglo XVI, para cuando el envío anual de oro y plata de América era un hecho consumado, la ciudad de Sevilla, el puerto de comercio con el Nuevo Mundo, tenía en tiempos del soberano Carlos I de España y V de Alemania una industria de seda y tejidos con 16.000 telares empleando hasta 130.000 trabajadores, según Ciriaco Pérez-Bustamante en su 'Compendio de Historia de España'. Sevilla también poseía en el siglo XVI industrias como platerías, cueros, cerámica y producción de jabones. La ciudad de Toledo, que fue capital en tiempos del Rey Carlos I, aparte de sus legendarias fábricas de aceros y espadas toledanas, tenía una floreciente industria de sedas, terciopelos y damascos, empleando a mediados del siglo XVI a 50.000 obreros de la seda y produciendo anualmente 450.000 libras de seda y unos 100.000 pares de medias de seda, según Gervasio de Artíñano y de Galdácano en su obra 'La producción española en la edad moderna'. La ciudad de Segovia, famosa por su acueducto romano y alcázar real, poseía una gran producción de paños de lana, empleando a más de 34.000 trabajadores. Las Vascongadas eran un importante centro de producción de armas de fuego. Ciudades castellanas como Cuenca, Zamora, Salamanca, Ávila, Medina del Campo, eran importante centros de producción de lana y manufacturas ligadas a este sector, Barcelona era importante por su industria de vidrios, Granada por sus sedas y muebles, Valencia por sus sedas, está la fundamental industria de la construcción naval, esencial para mantener las comunicaciones entre España y sus dominios en América y el Océano Pacífico, etc.

El submarino Ictíneo II de 1864:

En cuanto a innovación, se equivoca el autor del artículo de 'The American Conservative' pues para la minería de metales preciosos se introdujo el método de la amalgamación en México en 1555 y en Potosí en 1571. Hubo también obras de ingeniería hidráulica para obras de minería y de suministro de agua, en este caso como el ingenio del italiano Juanelo Turriano para subir agua del río Tajo hasta unos 100 metros de altura para la ciudad de Toledo y el Alcázar Real, usando la fuerza del río para hacer funcionar la obra hidráulica. Llamado el Artificio de Juanelo, el ingenio hidráulico de tiempos del Rey Felipe II ya funcionaba en 1568 suministrando a Toledo 14.100 litros diarios. Están también los inventos del navarro Jerónimo de Ayanz y Beaumont, tema investigado por el Dr. Nicolás García Tapia y sobre el cual ha informado J.M. Travieso. Jerónimo de Ayanz, el 2 de agosto de 1602 y ante un público que incluía al Rey Felipe III de España, se sumergió en aguas del Río Pisuerga, en la ciudad de Valladolid, por más de una hora a tres metros de profundidad usando un tipo de escafandra de su invención conectada a la superficie con tubos alimentados con aire por medio de fuelles, saliendo después a la superficie como si nada. Jerónimo de Ayanz inventó un aparato que usaba la fuerza del vapor para sacar agua de la mina de plata de Guadalcanal en la provincia de Sevilla, y usó este ingenio de vapor para llevar nieve dentro de la mina y refrigerarla como un primitivo sistema de aire acondicionado. También inventó en 1606 una máquina de vapor que registró además de otros 47 inventos. Incluso, la máquina de vapor que inventó el inglés Thomas Savery y que éste patentó en 1698, al parecer se basó en los trabajos realizados por Jerónimo de Ayanz. Otros de los inventos del navarro registrados en 1606 incluían una bomba para sacar agua de los barcos, un primitivo submarino de madera en forma de barca con sistema para renovar el aire de su interior y un sistema para inmersión y ascensión a la superficie a base de contrapesos, bombas para el regadío de los cultivos, un horno para la destilación de agua de mar en los barcos para suministrar agua potable a las tripulaciones que hacían el recorrido entre América y España, etc.

Donde la producción y la innovación se combinaban fue en la construcción de galeones y navíos en los astilleros españoles de la costa del Pacífico americana en Panamá, El Realejo en Nicaragua, en Guayaquil en el Reino de Quito y en El Callao en el Perú. Se construían desde el siglo XVI y durante el siglo XVII no sólo navíos mercantes pero también galeones de guerra que dotaban la Armada de la Mar del Sur española, dedicada a proteger las costas americanas del Pacífico y su tráfico marítimo ante los ataques de los enemigos de España, especialmente los ingleses y holandeses. La innovación radicaba en los cascos de los galeones construidos en El Realejo o Guayaquil, por ejemplo, que eran en forma de “V” para poder navegar bien a la bolina, o sea, en contra del viento. No se sabe quién inventó este diseño que apareció en el siglo XVI, pero se sabe que los galeones y naves construidas en España, Inglaterra, Holanda y Francia tenían un diseño de casco clásico ancho, lo que los hacía más lentos con buen viento y no les permitía navegar a la bolina. La industria naval se completaba al ir dotados los galeones de guerra construidos en Guayaquil y en El Callao (con maderas guayaquileñas) con cañones de bronce fundidos en El Callao y hechos con cobre chileno y estaño del Alto Perú (boliviano), empleando pólvora fabricada en Latacunga en la actual sierra ecuatoriana, según las investigaciones de la Dra. Dora León Borja de Szászdi. España también desarrolló e introdujo como buque de guerra la fragata, usándose cinco fragatas en las operaciones de aviso, reconocimiento y defensa contra el ataque inglés de Francis Drake contra San Juan de Puerto Rico de 1595. Ya en el siglo XIX el español catalán Narciso Monturiol inventó el submarino Ictíneo I, que entre 1860 y 1861 realizó 69 inmersiones de prueba, siendo seguido dicho submarino en 1864 por el más grande Ictíneo II propulsado por vapor. En 1890 fue comisionado en la Armada Española el submarino Peral, inventado por el teniente Isaac Peral y que tenía un avanzado diseño hidrodinámico, propulsado por baterías eléctricas y dotado de un tubo lanzatorpedos y tres torpedos, etc.

El problema con la postura crítica hacia España de Pinkerton es que no expone los problemas de EE.UU. en cuanto a aplicar el concepto de "financialismo" que usa en su artículo. En vez de enfocarse en España, que usaba dinero contante y sonante hecho a base de monedas de oro y plata y reservas a base de lingotes de estos metales nobles, debería de ver las manipulaciones monetarias del Gobierno federal norteamericano y las especulaciones financieras de la bolsa de valores de Nueva York en Wall Street. Siguiendo el pensamiento económico liberal y más recientemente neoliberal, la bolsa de Wall Street y su mercado de valores han caído en crisis en que se han desplomado en 1873, en1929 dando lugar a la Gran Depresión o más recientemente en 2008, creando la ruina para miles de inversionistas y el desastre económico para millones de empleados y trabajadores. Y como el
Gobierno no debe de intervenir para impedir estos desastres, pues va en contra del liberalismo y neoliberalismo económicos, el peligro de más desplomes de la bolsa seguirá presente, ante las presiones especulativas que afectan a los mercados bursátiles de todo el mundo y por la política monetaria de manipulación del dólar seguida por Washington. Al menos desde la Presidencia de George W. Bush el Gobierno federal está imprimiendo de manera excesiva dólares como una forma no solo de tener dinero, sino sobre todo para abaratar las exportaciones estadounidenses y hacer más costosas las importaciones. Esta política la ha seguido y sigue el presidente Barack Obama con entusiasmo, creando una situación de guerra monetaria con otros países, que en respuesta a la impresión en masa de dólares han aumentado su impresión de papel moneda como el Reino Unido con la libra o devaluado su moneda de manera dramática como Venezuela. Así, se ha dicho que el dólar ha perdido más del 50% de su valor desde los años 80 del siglo pasado, corriendo el riesgo de un día valer tanto como el dinero de juguete del juego Monopoly.

Con todo, Washington sigue acumulando deuda, tanto privada como nacional, y su solución es vender bonos de la deuda a inversionistas nacionales y extranjeros, privados y estatales, pero este 'arreglo' es como una especie de 'pirámide' que funciona siempre que haya nuevos compradores de deuda americana cada año. La deuda en vez de terminarse un día se perpetúa para siempre. ¿Hasta cuándo durará esto? La China ha estado adquiriendo oro en grandes cantidades, aumentando sus reservas -¿quizás para reemplazar las grandes reservas en dólares que tiene, en caso de que estas pierdan un día su valor en una catástrofe financiera que podría arrastrar al resto del mundo?-. España no andaba en manipulaciones monetarias y especulaciones bursátiles con su oro y plata, dinero palpable. Lo mismo no se puede decir de la política monetaria de Washington bajando artificialmente el valor del dólar y creando guerras monetarias con otros países, de su creación de nueva deuda con los bonos que vende para seguir financiándose o de las especulaciones con dinero electrónico tanto en Wall Street como en los principales mercados bursátiles del mundo según la receta económica neoliberal.
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

Comparando la España imperial con los EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte III)


Respondiendo al artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy'), escrito por el señor James P. Pinkerton, autor y analista político que participa con regularidad como panelista en el programa Fox News Watch del canal de televisión Fox News, es menester contrarrestar el argumento hecho por el ex miembro de planteles presidenciales de la Casa Blanca de que España es un ejemplo de que el poseer “riqueza nacional no es lo mismo que [gozar de] bienestar nacional”. Se considera que es importante y esencial rebatir tanto este argumento como aquellos otros que atacan a la España imperial, pintándola como inferior, ineficaz, sanguinaria, cruel y decadente, para conjurar la falta de conocimiento histórico y los prejuicios antiespañoles con la verdad histórica. Esto es importante, no solo para relatar la historia como realmente sucedió en base a los hechos históricos y no en base a una imaginación prejuiciada pero también para defender la herencia hispánica, la historia y la identidad cultural de nosotros los hispanoamericanos, forjados para bien y para mal por la Madre Patria España y por nuestros antepasados de la península Ibérica, que al venir al Nuevo Mundo nos dieron nuestros apellidos españoles y nuestra existencia. Y es que al resaltar la verdad histórica, contrarrestamos y rebatimos a aquellos estadounidenses angloamericanos que poseen una imagen negativa de los hispanoamericanos pintados de la misma forma como mencioné arriba y que por sus prejuicios antihispánicos herencia de sus prejuicios antiespañoles ahora tienden a perseguir a los inmigrantes indocumentados, esencialmente por ser estos en su inmensa mayoría hispanoamericanos, además de ser en su mayoría católicos.       

España invirtió sus recursos para promover el bienestar nacional durante su época de apogeo y territorios ultramarinos. Por ejemplo, en tiempos del rey Felipe II en la segunda mitad del siglo XVI se construyó en la ciudad de Valladolid donde nació el monarca por orden suya un sistema de suministro de agua potable a base de cañerías, arcas de captación que eran depósitos de agua y fuentes de agua públicas. Esta obra se realizó para prevenir nuevas epidemias que habrían podido surgir al consumirse las aguas contaminadas del río Pisuerga. Con el nuevo sistema de suministro de agua se proporcionaba agua potable a la creciente población de Valladolid, siendo dicho sistema obra del arquitecto e ingeniero Juan de Herrera. Esta obra se realizó en mampostería y hormigón de cal y con una longitud de 6,535 metros fue un gran logro de ingeniería para su tiempo. Bajo Juan de Herrera, quien rediseñó y dirigió la construcción del palacio Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y creó el estilo arquitectónico que lleva su nombre herreriano la obra de abastecimiento de agua potable a Valladolid se inicia en 1586 y se termina en 1622.  

Palacio Monasterio de San Lorenzo de El Escorial por Juan de Herrera, siglo XVI: 


Otro ejemplo de obra pública para el bien común fue el llamado Artificio de Juanelo, máquina hidráulica diseñada por el italiano Juanelo Turriano y que construida en tiempos de Felipe II para subir agua del río Tajo a la ciudad de Toledo y que ya funcionaba en 1568. Otras obras dignas de mención son acueductos para suministro de agua potable o de regadío construidos tanto en España como en la América española en los siglos XVI, XVII y XVIII. Algunos ejemplos son: el acueducto de Plasencia en España, obra del siglo XVI de Juan de Flandes destinada a llevar agua potable a la ciudad; el acueducto de Los Arcos de Calanda, del siglo XVII y construido para llevar agua de riego para la agricultura, considerada una de las obras de arquitectura hidráulica de mayor importancia de la provincia aragonesa de Teruel en España; el acueducto de Querétaro en México, obra monumental construida en el siglo XVIII (1726-1738) con 74 arcos con una altura media de unos 23 metros y una extensión de 1.300 metros, obra construida para dotar de agua potable a la ciudad y el acueducto del Padre Tembleque, considerado el exponente de arquitectura hidráulica más importante de las construcciones hechas en América en el siglo XVI considerada también una de las construcciones de su tipo más importantes del mundo y que se estima se construyó entre 1545 (época de Carlos I) y 1562 (época de Felipe II). Este acueducto fue diseñado y su construcción dirigida por el toledano fray Francisco de Tembleque, y la obra tiene 42 km de largo, con areneros a modo de filtros de agua, siendo casi el 95% de su tramo bajo tierra, poseyendo la parte en la superficie y en el tramo de la Barranca de Tepeyahualco 66 arcos con una altura de hasta 38,75 metros y una longitud de unos 900 metros. Con la construcción del acueducto se suministró agua potable de manantial a las poblaciones indígenas de Otumba y Zempoala. 

Acueducto del Padre Tembleque, México, siglo XVI: 



En cuanto a promover el bien común, los españoles fundaron y construyeron ciudades y poblaciones en América con un trazado urbano de cuadrícula (trazado visto en ciudades tan tempranas como Santo Domingo o San Juan de Puerto Rico), con calles de trazado recto, poseyendo plaza mayor, catedral o iglesia mayor y municipio o cabildo, cuyos miembros eran elegidos entre los vecinos y cuyos alcaldes o jueces ordinarios, renovados en su puesto cada año, ejercían jurisdicción civil y criminal. Cabe añadir que las posesiones españolas en América no eran colonias en lo jurídico sino extensiones de la corona de Castilla y León, gozando las Indias de “igualdad jurídica” con Castilla de acuerdo al historiador Ciriaco Pérez-Bustamante. Por ello la colonización de América fue como un traslado a las Indias de las instituciones políticas, jurídicas y religiosas que había en España, hablándose de las “Españas” al referirse a los reinos y provincias españolas en América. En este sentido, la labor colonizadora de España en las Indias tiene su eco en la labor colonizadora romana en Europa, Norte de África y Asia, donde se extendió una población colonizadora latina, extendiendo Roma sus instituciones políticas, jurídicas, su religión, su cultura, civilización y lengua y su sangre a las poblaciones nativas de su imperio, como hizo España en sus dominios. España contribuyó al bien común de todas las poblaciones americanas en sus dominios al introducir animales domésticos como el ganado vacuno, las ovejas, los caballos, los burros, cabras y gallinas, cultivos como los del trigo, el arroz, el ajo, el almendro, los olivos, las naranjas y limones, las uvas, hortalizas y legumbres y la caña de azúcar.  

Se introdujeron industrias como la de la seda en México en el siglo XVI, promovida por el virrey don Antonio de Mendoza, que llegó a un acuerdo comercial con Martín Cortés (hijo del conquistador Hernán Cortés), quien acordó plantar 10.000 moreras (de cuyas hojas se alimenta el gusano de seda) y desarrollar los tejidos de seda por un periodo de 15 años, siendo por este convenio Martín Cortés socio del rey de España. En el siglo XVI se introdujo la industria de los paños de lana en la actual sierra ecuatoriana, utilizándose la maestría en el trabajo de telas de los indios locales que usaban ya la lana de oveja, exportándose sus tejidos hasta el norte de la actual Argentina. Industrias navales como los ya mencionados astilleros de Guayaquil, que empezaron a operar en el siglo XVI, desarrollaron una industria local y regional de jarcias y cabos hechos de cabuya para los barcos, obteniéndose la brea para calafatear los cascos de los barcos y hacerlos impermeables de pozos naturales de brea en la actual provincia de Santa Elena, en la costa ecuatoriana, siendo las velas de las naves producidas de lonas hechas en Chachapoyas en el Perú, siendo estas industrias importantes fuentes de trabajo e ingresos para las economías locales en su tiempo. 

Y ya que se habla tanto ahora de los recortes presupuestarios de defensa en EE.UU. y cómo eso puede afectar la seguridad de los norteamericanos, la Corona española gastó millones durante los siglos XVI, XVII y XVIII para fortificar sus ciudades para no solo mantener su posesión sobre ellas sino también para proteger la propiedad privada y las vidas de sus habitantes ante la amenaza constante de enemigos como los ingleses, holandeses y franceses, que por lo general atacaban poblaciones españolas para saquearlas de todo lo que tuviese valor, destruyéndolas de paso, siendo los piratas y corsarios de esas naciones los terroristas de entonces aficionados también a matar civiles, a torturarlos para que confesasen donde tenían dinero y joyas escondidas y a violar a las mujeres en el proceso. Para garantizar la seguridad de sus habitantes y sus propiedades se construyeron las obras de fortificación de San Juan de Puerto Rico, de Cartagena de Indias, en la actual Colombia, de La Habana y Santiago de Cuba, de Campeche, Mérida y Veracruz en México, de Puerto Cabello en Venezuela, de Portobelo en Panamá, de El Callao en Perú, de Manila en las Filipinas, etc.  

Castillo de San Felipe del Morro, San Juan de Puerto Rico: 



También se construyeron hospitales tanto en España como en las Indias para cuidado no solo de los enfermos sino también de los huérfanos, los mendigos y los desamparados, cumpliendo con importantes labores sanitarias y sociales. Un ejemplo es el hospital de Jesús Nazareno en Ciudad de México, fundado en 1524 por Hernán Cortes, cuyos restos se hallan enterrados en la iglesia del hospital. Y este autor nació en el hospital Auxilio Mutuo, fundado en Puerto Rico por los españoles en 1883.  

Ya en el siglo XVIII para el bien común se establecen en España los 'Pósitos' en 5.000 localidades para el almacenamiento de trigo en graneros públicos y su venta, y para garantizar que hubiese suficientes granos para la siembra. Se instituyen también los montes de piedad para proporcionar préstamos agrícolas, los montepíos, para ayudar económicamente a las viudas y huérfanos de militares españoles, asilos, hospitales y otras entidades de beneficencia, sin olvidarnos del papel que la Iglesia jugó en este sentido durante los siglos mencionados. Hay que mencionar también que para promover la industria, la Corona española en el siglo XVIII estableció fábricas modelo con maestros y obreros extranjeros que sirviesen de escuelas de aprendizaje para los fabricantes nacionales en España, como las fábricas de paños de Guadalajara, la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara en Madrid, la fábrica de sedas de Talavera, la Real Fábrica de porcelanas del Buen Retiro en Madrid, la Real Fábrica de Cristales de La Granja de San Ildefonso en Segovia, la fábrica de algodones de Ávila, etc. Y como una nota adicional, los españoles construyeron en el siglo XIX faros en la costas de Puerto Rico como los de Fajardo, Maunabo o el del Castillo de San Felipe del Morro en la ciudad de San Juan para ayudar a la navegación costanera. España también construyó en el siglo XIX una extensa red de carreteras pavimentadas en Puerto Rico, levantando numerosos puentes incluyendo puentes de hierro y el primer puente colgante de las Antillas, habiendo también iniciado el proyecto de construir una línea de ferrocarril que diese la vuelta a la Isla antes de la invasión estadounidense y el cambio de soberanía en 1898. Según la Autoridad de Carreteras y Transportación de Puerto Rico, la isla tenía ese año 267,4 km de carreteras pavimentadas de importancia y 49 puentes hechos de fábrica o de metal de más de diez metros de largo. Para 1898 tanto Cuba como Puerto Rico eran provincias españolas de ultramar, teniendo ambas mayor autonomía política aquel año que lo que ahora Puerto Rico tiene como territorio de EE.UU. ¿Que España no se ocupaba del bienestar nacional de sus ciudadanos? 

Ahora veamos la preocupación por la riqueza material y por el bienestar nacional por parte de otros. Durante el apogeo de la Revolución Industrial en el siglo XIX los empresarios ingleses dueños de fábricas y minas inspirados por la doctrina económica liberal del 'laissez-faire', que promovía el afán de lucro como motor de las actividades económicas para lograr un máximo de ganancias con la menor intervención del Estado posible en la vida económica del país, explotaban a sus trabajadores con largas horas de trabajo en pésimas condiciones y con bajísimos salarios de subsistencia. Se logró un gran progreso económico y tecnológico sin duda, pero a un alto costo humano, llevando a Karl Marx a escribir 'El capital' como respuesta al sistema económico capitalista y sus abusos en la Gran Bretaña. Los seguidores del 'laissez-faire' británicos, debido a su manera de ver el mundo de no gastar en aquello que no dejase ganancia alguna sino más bien crease gastos y pérdidas económicas, se opusieron desde el sector privado y el Gobierno británico a dar ayuda humanitaria a la población de Irlanda durante la gran hambruna que padeció provocada por la epidemia que destruyó la cosecha de la papa, alimento que era para muchos el único medio de alimentación y subsistencia. Incluso el fundador del periódico 'The Economist' llegó a decir sobre la hambruna irlandesa y el hecho que la gente se moría de hambre, que no le correspondía a un hombre el proveer de alimentos a otro (esto me recuerda cómo hace media década oí en Washington DC a un seguidor y promotor del neoliberalismo económico, la última versión del liberalismo económico del 'laissez-faire', que la salud de las personas no era un derecho, al oponerse a la idea de un plan de salud universal para aquellos que no tendrían dinero para pagar un seguro médico. Y así entre 1845 y 1852, en parte estimulada por la inacción del Gobierno británico influenciado por el 'laissez-faire' o por la poca reacción a la hambruna debido a prejuicios un alto funcionario inglés protestante encargado de suministrar la ayuda limitó su suministro a los damnificados católicos porque “el juicio de Dios envió la calamidad para ensenarle a los irlandeses una lección” hasta un millón quinientos mil irlandeses murieron de hambre y hasta dos millones se vieron forzados a salir de su patria. Y todo esto ocurrió durante el apogeo del poderío económico e industrial británico. ¡Esto nunca ocurrió bajo España en sus dominios!  

O miremos ahora las acciones de los grandes empresarios industriales en los EE.UU. en el siglo XIX, tras la guerra civil de 1861-1865. Por ejemplo, en 1889 ocurrió la inundación que destruyó buena parte del pueblo de Johnstown en Pensilvania. La tragedia se debió a que una represa que contenía un lago artificial se abrió como resultado de fuertes lluvias y la subida del nivel del lago, destruyendo el gran torrente de las aguas del lago 1.600 casas y matando a 2.209 personas, una de las mayores tragedias de EE.UU. antes de los atentados del once de septiembre de 2001. La cuestión es que la represa colapsó por haber sido debilitada por las irresponsables obras que se hicieron en beneficio de un club exclusivo para altos empresarios y ejecutivos asociados a la empresa siderúrgica Carnegie Steel, que iban junto al lago para entretenerse. Y Andrew Carnegie, el fundador de Carnegie Steel, impuso para aumentar sus ganancias al máximo condiciones infrahumanas a sus trabajadores en su instalación de producción de acero modelo de Homestead, Pensilvania, con jornadas de doce horas de trabajo seis días a la semana y salarios miserables. Como resultado en 1892 los obreros de Homestead se fueron a la huelga y se encerraron en la fábrica. La empresa envió a guardias de seguridad armados para entrar en las instalaciones del acero por la fuerza. En los tiroteos murieron nueve con once heridos del lado de los trabajadores, sufriendo los guardias privados siete muertos y doce heridos. Y el magnate financiero J.P. Morgan introdujo el método de la 'morganización', que era para aumentar las ganancias al máximo el reducir el número de trabajadores echándolos a la calle y haciendo que los que quedasen trabajasen por aquellos que perdieron su trabajo, pagándoles menos. Este método fue adoptado por Andrew Carnegie y por el magnate del petróleo John D. Rockefeller. Sí, hubo mucho progreso en los EE.UU. con la expansión de los ferrocarriles, del uso del acero para la construcción gracias a Carnegie, de la extensión del uso del queroseno en la iluminación y después del uso de la gasolina gracias a Rockefeller, del uso de la electricidad gracias a J.P. Morgan, pero a un alto precio humano. Mucho progreso lograron, friendo en el proceso salchichas para el diablo. Incluso, Carnegie, J.P. Morgan y Rockefeller financiaron la campaña política y la elección del presidente republicano William McKinley en 1896, para derrotar al demócrata William Jennings Bryan, quien quería traer ante la justicia a dichos empresarios por sus métodos monopolísticos, abusivos e intimidatorios. Claro está, ganó McKinley y Carnegie, Rockefeller y J.P. Morgan siguieron actuando como si nada.  

Quiero añadir, que las elecciones estadounidenses pasadas de noviembre de 2012 tenían igualmente a un candidato a la presidencia republicano, Mitt Romney, financiado generosamente al parecer por empresarios de Wall Street y probablemente por magnates empresariales que incluirían a extranjeros, quizás alguno de ellos dueño de intereses en la prensa y televisión, caso que recuerda al de McKinley. La diferencia es que aún con todo el dinero que recibió, Romney (quien seguía una campaña contra los inmigrantes indocumentados, en su mayoría hispanoamericanos) fue derrotado, siendo derrotados también los intereses económicos detrás de él en un país en que el 0,5% de la población controla el 20% de la riqueza y donde hay 20 millones desempleados o sin trabajo a tiempo completo (diciéndose también que el número real de adultos desempleados en EE.UU. es de 82 millones). Y esta derrota, me enorgullece decirlo, se debió en parte gracias al voto hispanoamericano. El que ríe último, ríe mejor.  
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 


Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte IV)

Nuevamente en respuesta al artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy') por el señor James P. Pinkerton, autor y analista político angloamericano conservador estadounidense, vamos a comentar otros argumentos que el comentarista de Fox News ha hecho con respecto a sus alegados errores históricos de España y los españoles.

Pinkerton alega que los siglos XV al XVII fueron "los años de gloria de riqueza y poder españoles" y añade que en los museos españoles se ven "pocas pinturas por no españoles de siglos más recientes" y que esto indicaría que ya no había dinero en España para comprar obras de arte extranjeras, como en los siglos mencionados arriba. Deseo en este sentido aclarar que parece omitirse el siglo XVIII, siglo de recuperación económica, de continuo flujo de oro y plata americanas, en el que los reyes Borbones españoles encargaron pinturas a artistas extranjeros de renombre como el italiano Corrado Giaquinto, el francés de ascendencia flamenca Louis-Michel van Loo, los italianos Jacopo Amigoni y Juan Bautista Tiépolo, el alemán Antón Rafael Mengs o el francés Jean Ranc. Y debe añadirse que no haría falta buscar artistas de fuera con las obras del gran pintor español Francisco de Goya y Lucientes de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX. Había dinero para invertir en arte en el siglo XVIII y ejemplos son la construcción del nuevo Palacio Real de Madrid, del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, del Palacio Real de Riofrío, la ampliación y terminación de la construcción del Palacio Real de Aranjuez o la remodelación y ampliación del Palacio Real de El Pardo.

Palacio Real de Madrid, en cuyo diseño y construcción participaron tres arquitectos italianos:



El comentarista de Fox News sostiene que por las pinturas holandesas y flamencas del siglo XVII que vio en los museos madrileños del Prado y Thyssen-Bornemisza, "muchas de las calles y plazas de la ciudad estaban pavimentadas [en Holanda y Flandes]; aquéllas en España no lo estaban". Ante esto me basta citar la obra del gran historiador Francisco Morales Padrón, de la Universidad de Sevilla, 'Historia de Sevilla. La ciudad del Quinientos. Volumen III', en la que revela en la página 36 que la ciudad de Sevilla tenía suelo de ladrillo y que en tiempos de los Reyes Católicos había un inspector que examinaba el que el enladrillado de las calles sevillanas estuviese en óptimas condiciones, pues si no lo estaban, el Cabildo pagaba por las reparaciones del enladrillado y después le pasaba la factura al vecindario. Pero las ciudades españolas de la Península Ibérica de los siglos XV al XVIII no eran las únicas pavimentadas. Como ejemplo, se habla que tras el saqueo por el pirata británico Henry Morgan de la ciudad panameña de Portobelo en 1668, los piratas se llevaron todo excepto las "tejas y piedras del empedrado" de las calles de la "desafortunada ciudad". Otro ejemplo era Ciudad de México, que desde ya el siglo XVI tenía calles empedradas. Y yendo más atrás, antes de la conquista romana de la Península Ibérica ésta tenía ciudades y poblaciones con calles pavimentadas. Así dice el historiador Ciriaco Pérez-Bustamante de la población ibérica hallada en el pueblo de Azaila, en la provincia aragonesa de Teruel, "que era una verdadera ciudad" que tenía "calles enlosadas, [y] aceras". La cultura ibérica se desarrolló desde el año 500 hasta el 133 antes de Cristo. Otro ejemplo fue la ciudad celtíbera de Numancia, que tuvo "calles rectas y simétricas, aceras y piedras para pasar de un lado a otro de las calles".

Como ejemplo de que las calles de Madrid, la capital española, no estaban pavimentadas en el siglo XVIII, Pinkerton presenta como prueba una pintura de ese siglo en la que carruajes de caballos levantaban el polvo de la tierra en el Paseo del Prado. Esto no ha de sorprendernos, pues el Paseo del Prado al estar en los límites del Madrid de aquel entonces era considerado un paseo campestre, un jardín urbano, de ahí su nombre, 'Prado'. No lejos de su famosa Fuente de la Cibeles se halla la Puerta de Alcalá, también construida en el siglo XVIII para marcar los límites de Madrid, estando cerca también el Palacio del Buen Retiro, residencia real medio campestre de recreo del siglo XVII fuera del bullicio del viejo casco urbano madrileño y del antiguo Real Alcázar de Madrid. Y según el número XV de 'La Ilustración Española y Americana', de abril de 1888, la villa de Madrid en 1778 tenía "sus calles empedradas", poseía "alumbrado público", un "cuerpo de serenos" para proporcionar seguridad por las calles de Madrid durante la noche, "grande y espacioso paseo [del Prado] con fuentes monumentales y frondoso arbolado", etc. Y no nos olvidemos de Ciudad de México, la capital del Virreinato de Nueva España, que en el siglo XVIII era tan magnífica que viajeros franceses la elogiaron como mejor que París, resaltando si bien recuerdo entre otras cosas su limpieza.

¿El presidente John F. Kennedy reaccionario durante la Crisis de los misiles de Cuba?



Los prejuicios antiespañoles de la Leyenda Negra se aprecian en el argumento del artículo de 'The American Conservative' que las sociedades burguesas de los Países Bajos, católicas y protestantes, experimentaron un progreso político, económico y social que las elevó por encima –dice él– "de los gobernantes feudales y reaccionarios de España", ignorando que los burgueses católicos de los Países Bajos españoles en los siglos XVI y XVII prosperaron bajo la protección y gobierno de quien en la mayor parte de aquellos siglos (excepto por el periodo de 1598-1621) fue su señor temporal, el Rey de España. Y nada más alejado de la realidad histórica lo de "gobernantes feudales y reaccionarios". Los Reyes Católicos establecieron las bases de uno de los primeros estados modernos de la Europa de su tiempo. Acabaron, por ejemplo, con la rebeldía y descontrol de la nobleza feudal española, llegándose por ejemplo a la demolición de castillos en Galicia para impedir que los usasen los nobles para rebelarse contra la Corona. Estos monarcas más bien transformaron a los nobles, que hasta ese entonces eran señores feudales, en miembros de una nobleza cortesana, presente en la Corte junto a los Reyes y dedicada al servicio del Estado. Los Reyes Católicos introducen con fuerza la idea del estado moderno caracterizado por la centralización administrativa para sostener el poder absoluto de la Corona, por la unidad política y religiosa, por el establecimiento de un ejército permanente reemplazando el basado en obligaciones feudales, etc. Bajo los reyes Carlos I y Felipe II se desarrolla el gobierno a base de consejos, como el Consejo de Castilla, el de Estado, el de Indias, basados en expertos que antecedían y quizás superaban en especialización a los ministerios posteriores. Y en cuanto a reaccionarios, la defensa de la fe católica por monarcas como Felipe II equivalía a la defensa del capitalismo y la democracia liberal por EE.UU. y presidentes como Ronald Reagan durante la Guerra Fría, pues el comunismo del siglo XX por su militancia y desafío del orden establecido occidental equivalía al protestantismo del siglo XVI. Si los reyes españoles de los siglos XVI y XVII fueron reaccionarios, entonces también lo fueron los presidentes Harry S. Truman, Dwight D. Eisenhower, John F. Kennedy y Ronald Reagan o antes Abraham Lincoln, al reaccionar este con la fuerza militar contra la independencia de los estados sureños de la Confederación.

Para probar su argumento de que los gobernantes españoles no invertían en el bienestar de su pueblo, Pinkerton dice entre otras cosas que Holanda en el siglo XIX tenía más de tres veces el índice de alfabetismo de España. A esto hay que decir que para 1900 Holanda tenía una población de unos 5.100.000 habitantes mientras que la población española ese año era de unos 18.600.000. El índice de alfabetismo de los holandeses en 1900 era de un 85%, mientras que en España lo era de cerca de un 44%. Ciertamente que las diferencias porcentuales son significativas, pero no hay que olvidar que a la pérdida de la mayor parte de su imperio americano con sus minas de plata y oro, hay que añadir en el siglo XIX la Guerra de Independencia española contra la Francia de Napoleón, la segunda invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis (130.000 soldados), tres guerras civiles carlistas, levantamientos y golpes de Estado militares, inestabilidad social y política con un cambio de monarquía a república y otro de vuelta a la monarquía, etc., mientras que Holanda experimentó un período de relativa estabilidad, paz y prosperidad durante el siglo XIX. Más aún, Holanda tiene un área y población mucho menores a los de España, teniendo Holanda una densidad poblacional mucho mayor, lo que facilitaría para 1900 la educación de su más pequeña población. España en cambio poseía para 1900 como posee actualmente una distribución poblacional muy irregular, además de sufrir de una densidad poblacional menor a la de la mayoría de los países de Europa Occidental, lo que habría dificultado en el siglo XIX la educación de la población. Con todo, el número total de alfabetizados en España fue en 1900 de unos 8.170.000, mientras que el de la población holandesa, más pequeña, era de más de 4.300.000.

Contando España con una población de 10.536.000 en 1797, según el historiador y economista Gabriel Tortella en su libro 'El Desarrollo de la España Moderna' (versión en inglés), su índice de alfabetismo entre 1750 y 1805 habría sido -incluyendo el 11,69% de semialfabetizados- de alrededor del 49,94% (aproximadamente unos 5.260.000 en 1797), habiendo un 50,04% de analfabetos citando cifras del trabajo de Jacques Soubeyroux titulado 'Niveles de alfabetización en la España del siglo XVIII'. En comparación, para fines del siglo XVIII la población de Inglaterra era de unos 9 millones, teniendo un índice de alfabetismo del 63% (unos 5.670.000). En contraste, Francia, con una población más de tres veces mayor que la de Inglaterra, tenía para fines del siglo XVIII un índice de alfabetismo de alrededor de un 37% (más o menos unos 10.360.000 si su población total era de 28 millones).

La masacre de Wounded Knee ('rodilla herida') de diciembre de 1890 cometida por el U.S. Army contra los indios Sioux. 20 soldados recibieron la Medalla de Honor del Congreso:



Pinkerton alega que los casi 800 años de guerra de la Reconquista cristiana en España contra los musulmanes dejó una "mancha roja sangrienta" en la "cultura española", creando en esta un "virus" de aventuras militares que infectó a los españoles, contrastando ello, según este autor, con los "solo" 130 años de guerras de religión en Europa, las que realmente duraron 166 años desde 1524 hasta al menos la batalla del Boyne de 1690 en Irlanda, incluyendo la guerra polaco-sueca de 1655-1660 entre la luterana e invasora Suecia y las católicas Polonia y Lituania. Realmente toda Europa y no solo España ha estado en guerra desde los buenos tiempos del Imperio Romano cuando imperaba la Pax Romana. No olvidemos por ejemplo: las guerras de los francos de Carlomagno en los siglos VIII y IX contra los paganos sajones, contra los vikingos, contra los ávaros (turcos descendientes de los hunos de Atila) en la actual Hungría, contra los navarros de Pamplona y los moros españoles de Zaragoza antes de establecer la Marca Hispánica; los ataques vikingos por toda Europa Occidental desde fines del siglo VIII hasta el siglo XI; los ataques de los húngaros a caballo por la misma extensión geográfica durante la primera mitad del siglo X; las Cruzadas (unas nueve en total) protagonizadas mayormente por franceses (francos), flamencos, alemanes, ingleses e italianos en el Levante entre los años 1095 a 1291; las numerosas guerras feudales en Europa en las que señores feudales asediaban el castillo del contrario y la Guerra Anglo-Francesa de 1202 a 1214 entre el Rey de Inglaterra Juan Sin Tierra y el rey de Francia Felipe II Augusto; las guerras de conquista del siglo XIII de los Caballeros Teutones alemanes contra los pueblos bálticos y contra los rusos, habiendo estos últimos derrotado bajo el mando del príncipe Alexander Nevsky de Novgorod la invasión de los Caballeros Livonios de la Orden de los Caballeros Teutones en 1242; la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra desde 1337 hasta 1453 con sus sangrientas batallas de Crécy, Poitiers y Angicourt, que se extendió a la guerra civil de Castilla (entre el rey Pedro I el Cruel y su medio hermano y futuro rey Enrique II Trastamara) y que además incluyó la guerra civil francesa entre el partido de los Armagnac y los del duque de Borgoña; las guerras de los condotieros mercenarios de los siglos XIV y XV en Italia; la Guerra de las Rosas, la guerra civil inglesa tras la Guerra de los Cien Años; las guerras entre el duque Carlos de Borgoña y la Confederación Suiza también de la segunda mitad del siglo XV; las guerras de Italia de fines del siglo XV y del primer tercio del siglo XVI; las guerras de religión ya mencionadas y ya en el siglo XVII la Guerra de los Veinticuatro Años (o Guerra Franco-Española de 1635-1659) iniciada por Francia contra España, la Guerra Civil Inglesa, las tres guerras navales angloholandesas, las guerras contra la Francia de Luis XIV; la Guerra de Sucesión de España a comienzos del siglo XVIII y en este siglo la Gran Guerra del Norte entre Rusia y Suecia, la Guerra de Sucesión de Polonia, la Guerra del Asiento (o de la Oreja de Jenkins) iniciada por Gran Bretaña contra España, la Guerra de Sucesión de Austria, la Guerra de los Siete Años, la Guerra de la Revolución Americana, las guerras de la Revolución Francesa y Napoleón de fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, etc., etc., etc… Europa ha estado en guerras constantes, culminando en las dos guerras mundiales y las guerras de la ex Yugoslavia del siglo XX, así que no se puede decir que España ha sido la única en hacer la guerra o el país que lo ha hecho con más frecuencia en Europa.

Escena de la película 'Hidalgo'. En la matanza de Wounded Knee el U.S. Army masacró a 90 hombres y a 200 mujeres y niños indios Sioux, muriendo después otros 7 por sus heridas:



Añade Pinkerton que, debido a su belicismo, "muchas generaciones de hombres jóvenes querían ser el próximo Cid" en España y que una vez que la reconquista se acabó en la Península Ibérica "los españoles todavía sentían la necesidad de combatir musulmanes en otra parte; España nuevamente trató de probar la suerte en la invasión del Norte de África". La respuesta a esto es que Portugal, y sobre todo España, llevaron a cabo campañas militares y navales en el Norte de África como guerras preventivas contra los piratas berberiscos que operaban desde las costas de Berbería, o sea, Marruecos, Argelia, Túnez y Libia contra el tráfico mercantil marítimo cristiano del Mediterráneo Occidental. Además, los piratas berberiscos atacaban con frecuencia también las costas cristianas peninsulares del sur de España y del Mediterráneo, las costas del sur de Portugal, las Islas Baleares y las costas de Italia, incluyendo las de Sicilia, del Reino de Nápoles, de Cerdeña, Córcega, Génova, Toscana, el Lacio y Malta, llevándose a veces los piratas moros poblaciones enteras de la costa como esclavos, hombres, mujeres y niños. Se estima que de los siglos XVI al XIX, de 800.000 a 1,25 millones de europeos, la mayor parte de España, Italia y Portugal fueron capturados como esclavos por piratas berberiscos y turcos operando desde Berbería. España llevó a cabo campañas de conquista de puertos del Norte de África para negárselos a los moros como bases desde las que lanzar sus incursiones de piratería. Además, ya en el siglo XVI Libia, Túnez y la ciudad de Argel eran parte del Imperio Otomano, la gran amenaza de la Cristiandad Occidental, y sus puertos servían de base para llevar a cabo ataques navales y anfibios turcos y, potencialmente, para una nueva invasión turca en el Mediterráneo Occidental. El famoso escritor español Miguel de Cervantes, autor de 'Don Quijote de la Mancha', fue capturado en el mar por piratas argelinos cerca de las costas catalanas, permaneciendo como esclavo en Argel durante cinco años. Las expediciones portuguesas y españolas en el Norte de África estaban motivadas también por la lucha de estas potencias cristianas contra el Islam, ya que la región norteafricana había sido cristiana (y también parte de Occidente por haber sido parte del Imperio Romano) antes de la invasión árabe de la región de Berbería, iniciada en el año 647. Portugal incluso tuvo motivos económicos para conquistar la ciudad marroquí de Tánger en 1471 después de tres tentativas, una conquista que le negó a los moros el puerto por el cual vendían el oro del África Occidental (proveniente de Ghana y de Timbuktú en Malí) a los estados italianos.  

¿Sería acaso que cuando el Presidente de los EE.UU. Thomas Jefferson envió buques de guerra de la incipiente Armada de EE.UU. a la costa de Berbería como parte de la llamada Primera Guerra de Berbería de 1801 a 1805 y en la que es famoso el ataque naval americano contra la ciudad libia de Trípoli de 1804, que este 'padre fundador' de los EE.UU. pensó en querer ser como el Cid? O sería más bien el hecho de que EE.UU. tenía que pagar tributo a los estados de Berbería para evitar que sus barcos mercantes fuesen atacados por los piratas berberiscos y que, sometidos sus intereses a vejaciones, agresiones y la exigencia de mayor tributo a pagar, llevó a los EE.UU. a atacar Trípoli? Los mismos motivos que llevaron a España a combatir contra los piratas berberiscos tanto en la mar como en el Norte de África en los siglos XVI, XVII y XVIII se reflejan en la respuesta que el embajador libio de la ciudad de Trípoli, en palabras de los plenipotenciarios americanos, le dio en Londres a Thomas Jefferson y John Adams en 1785 cuando los negociadores estadounidenses le preguntaron por qué Trípoli amenazaba con hacerle la guerra a naciones que no le habían agredido, como los EE.UU.: "Estaba escrito en su Corán, que todas las naciones que no han reconocido al Profeta [Mahoma] eran pecadores, contra quienes era el derecho y deber de los creyentes [musulmanes] de saquear y esclavizar; y que cada musulmán que haya sido muerto en esta guerra estaba asegurado de ir al paraíso".  

Los gobernantes de EE.UU. han alegado que invadieron Afganistán en 2001 para impedir que este país bajo control talibán siguiese siendo usado como santuario de bases de terroristas islamistas desde las que pudieran planear y atacar de nuevo a los EE.UU., después de los atentados de Al-Qaeda del 11 de septiembre de aquel año. Igualmente, España atacó y conquistó ciudades de la costa de Berbería para impedir que fuesen nidos de piratas y mercados de esclavos cristianos, puertos desde donde estrangulaban el tráfico marítimo europeo mediterráneo y devastaban y despoblaban las costas españolas e italianas. 

Finalmente, antes de hablar de las tendencias sanguinarias y belicistas de los españoles del siglo XVI -tendencias que son producto de una visión prejuiciada antiespañola anglosajona en vista de las guerras que todos los europeos en general, y los ingleses en particular, practicaban (estos últimos contra Escocia, los irlandeses, Francia, España y después Holanda)– hablemos desde una perspectiva histórica y sociológica de la experiencia de la violencia en los EE.UU. 

El uso de la violencia se puede caracterizar en los EE.UU. por cuatro elementos: 1)Tendencia social a usar la violencia para resolver disputas. Esto se puede apreciar desde el recurso de los puñetazos para responder a desacuerdos en un entorno social como resolver a tiros de arma de fuego disputas personales, como se vio en el Lejano Oeste norteamericano o las disputas de clan entre los Hatfield y los McCoy en el siglo XIX. El uso frecuente de demandas judiciales en la sociedad americana ha sido ya desde el siglo XVII durante el periodo colonial inglés un medio para reemplazar con medios legales el recurso de la violencia para resolver disputas, pero la tendencia a la violencia suele resurgir hoy en día de vez en cuando; 2) La cultura de las armas de fuego en la sociedad estadounidense, nacida originalmente de los colonos fronterizos ingleses y después estadounidenses como medio de sustento a través de la caza para obtener alimentos o pieles para vender, como medio de defensa contra las fieras, los indios hostiles, los forajidos o los enemigos de potencias extranjeras en caso de guerra; 3) La cultura de la muerte que promueve la violencia en películas de Hollywood, programas de televisión y juegos de video y que, probablemente, satisfacen el gusto de muchos norteamericanos por la violencia. Dicho gusto se pudo ver en las masacres y genocidio de indios en Norteamérica desde los siglos XVII hasta fines del XIX y de filipinos desde 1899 hasta 1913 tras la conquista por los EE.UU. de las Islas Filipinas a España en 1898; en los linchamientos de estadounidenses negros en el Sur de los EE.UU., ocurriendo éstas bárbaras prácticas a veces como picnics y eventos sociales; en el ametrallamiento por parte de pilotos de caza estadounidenses de civiles alemanes al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando habían recibido órdenes de ametrallar todo lo que se moviese, ametrallando incluso a mujeres y niños; en celebrar las ejecuciones públicas de reos; en la práctica de los abortos legales, que fueron ya más de 55.613.000 desde 1973 a 2012 en los EE.UU.; y en el gusto de disparar a todo lo que se mueva por el hecho de matar, fueran raras iguanas de las Islas Galápagos tiroteadas por soldados americanos basados en la Isla Baltra durante la Segunda Guerra Mundial -poniendo a estos reptiles en vías de extinción-, bisontes americanos o búfalos, a los que desde los trenes en el siglo XIX disparaban los pasajeros por el placer de matar, llegando a haber hasta 30 millones de búfalos de los que millones fueron también muertos por motivos económicos, quedando al final sólo 541. Está también el gusto en los casos más extremos de masacrar personas con armas de fuego por parte de individuos inadaptados, como la matanza de diciembre de 2012 de 20 niños y 6 adultos en la escuela de Newtown, Connecticut por el antisocial Adam Lanza o la masacre de 29 civiles palestinos en Hebrón con 125 heridos cometida por el médico estadounidense Baruch Goldstein en 1994.    

La cultura de la muerte de EE.UU. se percibe también en el gusto morboso de los soldados americanos de mutilar a sus víctimas, siendo ejemplos de esto la masacre de indios de Sand Creek de 1864 por el U.S. Army, cuando los soldados americanos le cortaron el cuero cabelludo no sólo a los indios varones muertos sino también a mujeres, niños y bebés, adornando sus armas de fuego, sus sombreros y su equipo no solo con los cueros cabelludos de sus víctimas sino también con fetos extraídos del vientre de las madres y con órganos genitales y sexuales de hombres y mujeres, mostrando en triunfo estos trofeos en Denver, Colorado en un teatro y varios bares; la masacre por soldados del U.S. Army en Mai Lai, Vietnám del Sur de 1968, donde mujeres vietnamesas antes de ser asesinadas fueron violadas por grupos de soldados y en donde los cuerpos de víctimas habían sido mutilados al ser marcados sobre sus pechos con bayonetas la letra 'C' de la Compañía C a la que pertenecían las tropas americanas que cometieron la matanza; o los asesinatos en 2010 de civiles inocentes del Distrito de Maywand en Afganistán por cinco soldados del U.S. Army, en los que estos coleccionaron partes mutiladas de sus víctimas como trofeos, incluyendo parte de un cráneo, una cabeza y dedos de la mano. Estos crímenes cometidos por soldados parecen indicar que hay americanos corrientes que nunca cometerían estos crímenes en la sociedad estadounidense por temor a la ley, pero que se desahogan haciéndolo en otras tierras donde esperarían actuar con impunidad y sin temor de la justicia. Así pues, ¿quién tiene realmente en Occidente una "mancha roja sangrienta" en su cultura? 
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte V)

En su artículo titulado "Yesterday’s Spain, Today’s America" ("La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy") publicado en la revista conservadora norteamericana 'The American Conservative', el Sr. James P. Pinkerton, autor y comentarista político de Fox News, alega que para los españoles tras la Reconquista contra los moros "…el imperativo histórico de liberación nacional se convirtió en sí en una aparente infatuación con la guerra". Como hemos expuesto en las partes anteriores de este blog, España tras la conquista del Reino de Granada que puso fin a la Reconquista no fue una excepción en cuanto a verse involucrada en guerras, pues esto había sido durante un milenio la tónica general en Europa, siéndolo también en la región del Mediterráneo ante las constantes amenazas de los piratas berberiscos y de la creciente expansión naval y territorial en el Norte de África de los turcos otomanos. 

Pero Pinkerton no se limita, aparentemente, a juzgar a los españoles, porque, tras hacerlo, procede a decir que "marinos y conquistadores ibéricos" antes de que Cristóbal Colón llegase a América "se estaban extendiendo por todo el planeta, buscando oro, esclavos, la fuente de la juventud, cualquier cosa que pudiesen reclamar". Aquellos marinos de la Península Ibérica que navegaban no por todo sino por partes del mundo antes del Descubrimiento de América tenían que ser los portugueses, y uno solo puede asumir que el autor angloamericano se estaba también refiriendo a ellos, aunque los lusitanos del periodo de los descubrimientos -esencialmente siglos XV y XVI- no eran lo mismo que castellanos o españoles, por más pueblo hermano que fuesen de estos. Y es que los portugueses al colonizar en el siglo XV los archipiélagos atlánticos deshabitados de las Azores, Madera y Cabo Verde buscaban tierras para poblar y desarrollar cultivos como la caña de azúcar, el trigo, la cebada y la vid, produciéndose también madera y vino en las Islas Azores ya desde el siglo XV, y siendo de gran importancia desde el siglo XVII la producción de vino en las Islas Madera. Por lo tanto, no había búsqueda de oro o de la fuente de la juventud, y cuando los portugueses navegan por la costa de África lo hacen por órden del Rey de Portugal y no por su cuenta, siguiendo las órdenes de su monarca y tampoco buscando la fuente de la juventud. 

Rutas de la Era de los Descubrimientos. En verde se ven las navegaciones de Portugal: 


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Más bien los portugueses abrieron para Europa nuevas rutas de comercio marítimo a lo largo de la costa africana, construyendo el castillo de San Jorge de la Mina en 1482 en la actual Ghana por órdenes del Rey Juan II de Portugal para proteger el monopolio real portugués del comercio del oro de la región a costa de los árabes, dando la vuelta al Cabo de Buena Esperanza en la actual Sudáfrica en 1488, entrando en el Océano Índico y llegando una expedición bajo el mando de Vasco de Gama a la India en 1498 y arribando a las Islas Molucas en las Indias Orientales, la actual Indonesia, en otra expedición bajo António de Abreu en 1512. El interés primordial portugués con estas expediciones a Asia era el tener acceso directo -y lograr el monopolio, afectando al lograrlo a árabes, venecianos y turcos otomanos- al comercio de especias como la pimienta, la canela, el clavo, la nuez moscada, el macis y el jengibre. Otro motivo para las expediciones portuguesas era la propagación de la fe cristiana, no debiéndose ignorar que el control portugués de la costa africana occidental y oriental índica a través de factorías comerciales se debía también en gran medida para controlar el tráfico de esclavos africanos, antes controlado por los árabes y cultivado ya por los venecianos desde el siglo XIV y por los genoveses desde el siglo XV, según el estudio de Sally McKee titulado "Esclavitud doméstica en la Italia del Renacimiento" ("Domestic Slavery in Renaissance Italy"). 

Otro motivo de la expansión portuguesa por África y el Océano Índico para quitarle el comercio del oro, los esclavos africanos y las especies a los árabes y musulmanes era el deseo adicional de hacerle la guerra al Islam, tras completarse la Reconquista cristiana de tierras portuguesas a fines del siglo XIII. Pero este interés portugués del siglo XV de hacerle la guerra a los musulmanes se ve reflejado actualmente en la obsesión de los líderes de EE.UU. y de una gran parte del público estadounidense de: 1) hacerle la guerra a musulmanes sospechosos o acusados de terrorismo como parte de su autoproclamada guerra contra el terrorismo o 2) de amenazar a países musulmanes como Irán, Pakistán o Siria. Esto se puede explicar por las actitudes en EE.UU. contra los musulmanes debido a la histórica simpatía por Israel en el contexto del conflicto árabe-israelí por parte del gobierno y políticos de los EE.UU. y de estadounidenses de toda índole, incluyendo a judíos norteamericanos y a cristianos fundamentalistas evangélicos, estos últimos por ver todo en términos bíblicos, y debido también a la tradicional xenofobia y el racismo contra todos aquellos que no son americanos blancos, actitud que prevalece entre muchos angloamericanos estadounidenses, los que además de sus prejuicios idiosincrásicos no perdonan a los musulmanes, en general, y a los árabes, en particular, por los atentados del 11 de septiembre de 2001 (antes de estos atentados y para la Primera Guerra del Golfo de 1991 contra Irak por la liberación de Kuwait, como dije en otra ocasión, había soldados estadounidenses que llamaban por su racismo de manera genérica a todos los árabes -aliados incluidos- 'sand niggers', término muy peyorativo que se puede traducir como 'negrillos de la arena' en alusión a las arenas del desierto). 

La Guerra contra el Terrorismo, según Washington. En rosa están los frentes de esta guerra, Irak, Afganistán, Pakistán, Yemén y Somalia, parte del mundo musulmán. La numeración corresponde a ciudades donde hubo atentados cometidos por terroristas islamistas. Entre los países musulmanes adicionales que actualmente son objeto de la atención hostil de EE.UU. y de sus aliados europeos se encuentran Siria e Irán. 

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La esclavitud practicada por los portugueses en África, como dije, fue antecedida por los árabes y las repúblicas italianas de Génova y Venecia. Cabe por ello responder también al artículo del comentador político de Fox News que antes que aquellos "marinos y conquistadores ibéricos" que navegaron por el mundo antes que Cristóbal Colón llegase a América –los portugueses– los venecianos y genoveses se destacaron por el tráfico de esclavos turco musulmanes y de blancos cristianos de origen europeo. Según McKee, los traficantes italianos vendían en Italia esclavos "rusos,  tártaros [pueblo de origen turco de la costa norte del Mar Negro], circasianos [habitantes del Cáucaso Norte], abjasios [de Abjasia, antiguo reino a orillas del Mar Negro al norte de Mingrelia], mingrelianos [habitantes de Mingrelia en Georgia, en el Cáucaso, siendo Mingrelia la legendaria tierra a orillas del Mar Negro a donde fueron los héroes Jasón y los Argonautas en búsqueda del mítico vellocino de oro –carnero con lana de oro– según la mitología griega], gueti [pueblo tracio que habitaba el norte de Bulgaria y en Valaquia, la cual actualmente es parte de Rumanía], valacos, turcos, y otros de regiones de los Balcanes, Cáucaso y Asia Central". Según la misma fuente, los traficantes de esclavos genoveses llegaron a vender griegos cristianos hasta fines del siglo XIV, cuando el gobierno de Génova lo prohibió. Los genoveses hasta comienzos de la segunda mitad del siglo XV se concentraron en la venta de "esclavos rusos, circasianos y tártaros", y una vez que los turcos les negaron el acceso al Mar Negro y a sus riberas como fuente de esclavos en el último cuarto del siglo XV, cuando en 1475 los otomanos conquistan la costa sur de la Península de Crimea, los genoveses y venecianos vendieron como esclavos a "cautivos bosnios, serbios y albaneses" capturados en la Europa del Sudeste por los turcos. No es por ello de extrañar que cuando el navegante y comerciante genovés Cristóbal Colón se dio cuenta que las tierras que había descubierto en 1492 para la Corona de Castilla no tenían las fabulosas riquezas del Extremo Oriente que buscaba, para compensar la poca ganancia viera como buen negocio esclavizar a indios taínos de la isla La Española, que fue lo que hizo. 

El famoso pirata, negrero y almirante de la reina de Inglaterra Sir John Hawkins: 

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A aquellos conservadores estadounidenses de origen anglosajón admiradores de la Gran Bretaña y detractores de España y de lo hispano se les debe de recordar que el pirata y héroe inglés John Hawkins de tiempos de la reina Isabel I de Inglaterra robaba esclavos africanos a los portugueses en la costa de Guinea y Sierra Leona, llevándolos a los territorios españoles del Caribe para venderlos por la fuerza. Allí también Hawkins aprovechaba la oportunidad para llevar a cabo en el mar ataques piráticos como complemento comercial en pos de ganancias para los inversores ingleses de sus expediciones, que incluían a la mismísima reina Isabel, tan adorada por el pueblo y la historiografía inglesa y reverenciada en el cine anglosajón. Estas acciones ilegales de comercio ilícito y piratería las llevaban a cabo los ingleses con la aprobación y complicidad del Gobierno de la reina de Inglaterra, en tiempos no de guerra sino de paz con España y Portugal. Así en la expedición de 1564-1565 Hawkins fue con una flotilla de buques al Mar Caribe para venderles por la fuerza a los españoles 400 esclavos africanos que les robó a los portugueses. Un ejemplo de sus métodos fue lo que el inglés hizo en la población de Borburata, en la costa de Venezuela, donde intimidó al gobernador español a que la población le comprase esclavos, comprándole 140 "a buen precio" de acuerdo al historiador y marino español Cesáreo Fernández Duro, después de que Hawkins ordenase que 200 hombres armados desembarcasen junto con piezas de artillería, las cuales se las hizo disparar para mayor efecto. Tras esta venta Hawkins continuó con su flotilla a lo largo de la costa hasta Riohacha y Cartagena en la actual Colombia repitiendo el mismo método de 'mercadeo' que hizo en Borburata, vendiendo así el resto de su carga humana. Entre otras acciones, Hawkins después estuvo por 15 días en espera de la Flota de Nueva España para ver si lograba capturar algún navío español en acto de piratería.

Así, Hawkins regresó a la América española en 1568, habiéndole ya proporcionado Isabel de Inglaterra como socia de la empresa el navío Jesús de Lubeck de 800 toneladas de desplazamiento y "buena artillería de bronce". Con su flotilla Hawkins con malas intenciones apareció delante de Veracruz, México, aquel año. No siendo los ingleses esperados por ser tiempos de paz, los oficiales reales españoles salieron en un bote a recibir a los recién llegados, pensando que era la esperada flota que venía de España. Hawkins aprovechó la sorpresa para hacer prisioneros a los oficiales reales y contarles el cuento que había salido con sus navíos de Inglaterra rumbo a San Jorge de la Mina en Guinea pero que por culpa de las tormentas del Atlántico se vio obligado a ir hasta Veracruz para carenar sus barcos y proveerse de bastimentos, por lo cual le pagaría a los españoles pero que como prueba de confianza le exigía a las autoridades de Veracruz que le entregasen a los ingleses el control sobre la isla de San Juan de Ulúa junto con sus fortificaciones mientras durase su estadía en el puerto. No teniendo otra opción en aquel momento por tener el inglés como rehenes a los oficiales reales, se le dio a Hawkins lo que exigía, entrando en el puerto con su flotilla de unos nueve navíos, de los cuales cuatro eran de guerra de la reina Isabel de Inglaterra, incluyendo al buque insignia, el Jesús de Lubeck. Una vez dentro del puerto, los ingleses apresaron, ilegalmente también, todas las naves españolas ancladas en Veracruz, incluyendo la del capitán Francisco Maldonado llevando vino de España, y al ocupar la isla de San Juan de Ulúa desembarcaron piezas de artillería que emplazaron para defender a sus naves.

También Hawkins empezó las negociaciones para vender su carga de esclavos africanos, con la idea de que el virrey de Nueva España le concedería las licencias requeridas para tal propósito. A los tres días de estar los ingleses ilegalmente en Veracruz, llega la flota de España que, compuesta de 13 barcos, conducía a México al nuevo virrey, don Martín Enríquez. Pensando Hawkins que la flota era la armada de guerra bajo el mando de Pedro Menéndez de Avilés, gobernador de Cuba. Bajo esta noción Hawkins envía a la flota recién llegada un representante suyo que repitió la misma historia de su viaje a la costa africana y de los temporales sufridos, poniendo condiciones de cómo la flota llegada de España debía entrar al puerto de Veracruz, de la separación de las naves españolas de las inglesas y de que nadie de los navíos recién llegados debía bajarse al puerto, tras meses de viaje, mientras que la flotilla inglesa estuviese en el mismo. Con los oficiales reales todavía de rehenes de los ingleses y siendo solo la Capitana –el buque insignia– de la flota de 13 navíos recién llegada galeón de guerra, mientras los otros 12 eran mercantes (la Almiranta española -el segundo buque insignia de la flota- estaba artillada como las demás pero por ser nave mercante estaba cargada de mercancías y ninguno de los mercantes había sido diseñado para combatir buques de guerra con buena artillería como los de los ingleses), además del control inglés de las fortificaciones de la isla de San Juan de Ulúa que protegían el puerto de Veracruz, se accedió a las demandas de Hawkins, entrando al puerto la flota española que estaba bajo el mando del general don Francisco Luján. Ya de noche el virrey Enríquez y el general Luján acordaron que no había justificación de respetar lo acordado con Hawkins en vista de las mentiras que servían de base a las razones dadas por el inglés, y debido sin duda a las acciones hostiles, intimidatorias e ilegales de los ingleses hasta el momento. Se planeó un ataque nocturno simultáneo contra los buques ingleses y contra los hombres de Hawkins que estaban en las baterías de cañones de San Juan de Ulúa. Los ingleses, apercibidos, dispararon con sus cañones primero, incendiando a la nave Almiranta española, la que explotó a resultas matando a 20 personas. Junto con vecinos de Veracruz armados, soldados españoles desembarcaron en San Juan de Ulúa y pasaron a cuchillo a los ingleses, tornando sus cañones contra los buques de la flotilla de Hawkins. El Jesus de Lubeck fue capturado por los españoles junto con otros tres navíos ingleses, con otro más hundido, escapando el resto junto con Hawkins y su primo segundo, el también pirata Francis Drake. Se hallaron 50 esclavos africanos en el Jesus de Lubeck que Hawkins no había tenido oportunidad de vender. Todo esto lo menciono para que se vea que los ingleses, tan admirados por muchos de los llamados conservadores de EE.UU., iban navegando por el planeta involucrados en la trata de esclavos negros y en la búsqueda de oro y riquezas, que en los casos de héroes ingleses de la época de Isabel de Inglaterra como Hawkins y Drake eran robadas.

Juncos de guerra chinos destruidos por el moderno buque de hierro de guerra de vapor Nemesis, de la Compañía de la India Oriental británica, en 1841 durante la Primera Guerra del Opio:

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Deseo también aquí mencionar las Guerras del Opio que incluyen la Primera Guerra del Opio de 1839 a 1842 y la Segunda Guerra del Opio de 1856 a 1860, por las cuales los ingleses forzaron al Gobierno chino a aceptar la exportación y venta legal por comerciantes británicos del opio en la China, siendo la droga producida en las posesiones británicas de la India. El Gobierno imperial chino se oponía a las exportaciones británicas de opio en gran medida por el gran número de drogadictos y víctimas que el vicioso consumo de opio producía. Fue tras la Primera Guerra del Opio que la Gran Bretaña obtuvo el control de Hong Kong a costa de la China. Y todo con la bendición de su Graciosa Majestad Británica, la tan reverenciada reina Victoria. Es como si ahora el Gobierno del Reino Unido amenazase al Gobierno de la India con su superior arsenal de armas nucleares basadas en misiles balísticos intercontinentales lanzados desde submarinos de propulsión nuclear para que le comprase legalmente heroína proveniente de Afganistán, o que EE.UU. amenazase a la Unión Europea con acciones militares y sanciones económicas de no comprarle legalmente cocaína, heroína y marihuana.

La estrategia de obligar a naciones al comercio por la fuerza es al parecer una práctica utilizada por potencias anglosajonas a lo largo de su historia. Como he mencionado, los ingleses se han caracterizado por el comercio por la fuerza en ocasiones, como en las expediciones negreras de John Hawkins a la América española en la segunda mitad del siglo XVI o las Guerras del Opio impuestas a la China menos de 300 años después. Igualmente, siguiendo esta tradición inglesa el Gobierno de los EE.UU. envió en 1852 al Comodoro Matthew Perry de la Armada de los EE.UU. al mando de cuatro buques de guerra al Japón, amenazando con bombardear con los cañones de su escuadrón naval al puerto de Uraga, cerca de la actual capital japonesa de Tokio y a la entrada de la Bahía de Tokio, todo para forzar al Japón a que se abriese al comercio con los EE.UU., estando entre las demandas la apertura de los puertos japoneses a los barcos mercantes americanos y la negociación de un tratado de comercio con los EE.UU.

Más recientemente, se puede asumir que una razón poderosa para la invasión por los EE.UU. de Irak en 2003 por órdenes del presidente George W. Bush haya sido para que las Fuerzas Armadas iraquíes y la infraestructura del país tras la caída del régimen de Saddam Hussein fuesen en gran medida dotadas de equipos estadounidenses, reemplazando a los de otros países para beneficiar así a la industria y compañías americanas. La intención habría sido hacer de Irak un mercado privilegiado para la industria y compañías de EE.UU., pero otra cosa es que esto se llegue a materializar ahora que Bagdad posee un Gobierno independiente y soberano.

Se puede especular que una característica de las potencias anglosajonas agresivas es el de recurrir a la guerra y acciones armadas para imponer relaciones comerciales a otros países en las que los intereses económicos de la potencia agresora se verían grandemente beneficiados por la promesa de grandes ganancias. El uso de la fuerza así ha servido para promover comercios que en ocasiones se han basado en negocios moralmente cuestionables como la esclavitud de seres humanos, de negros africanos, o el tráfico de drogas, del opio, como en los casos mencionados de los ingleses. También se han usado excusas como el libre comercio y la apertura de nuevos mercados para forzar a países como el Japón a comerciar con los EE.UU. como pasó en el siglo XIX, o ya en el siglo XXI el utilizar como justificación para invadir Irak el de la existencia – falsa - de armas de destrucción masiva, para así hacer de este país tras la invasión y consiguiente cambio de gobierno una fuente segura de petróleo para EE.UU. y un mercado privilegiado de sus productos, desde armamento hasta turbinas generadoras de electricidad. No solo "marinos y conquistadores ibéricos" del siglo XV han recorrido el mundo en busca de riquezas y ganancias comerciales, pues también lo han hecho Inglaterra -sin y con su Gran Bretaña- y los EE.UU., y en grande. Antes de ver la paja en el ojo del vecino, vean el tronco que llevan en el propio.
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte VI)


Considerando que es mi deber como hispanoamericano rebatir los argumentos errados y apreciaciones erróneas de la historia de España que se tienen entre los llamados conservadores angloamericanos de EE.UU., continúo debatiendo aquellos conceptos incorrectos sobre la historia española y los españoles que he hallado en el artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy') publicado en la revista conservadora norteamericana 'The American Conservative' y cuyo autor es el Sr. James P. Pinkerton, quien es comentarista político de Fox News. Considero que hacer estas aclaraciones es importante, porque todas aquellas ideas preconcebidas, prejuicios históricos, y falsos conocimientos de la historia, por lo general negativos, que se tienen en los EE.UU. de España nos salpican y manchan a todos los hispanoamericanos, por ser hijos de la Madre Patria española cuando nuestras herencias histórica, cultural, religiosa y genética hispánicas se iban gestando en su vientre durante aquellos siglos XVI al XVIII de España en América y cuya síntesis al nacer son las naciones hispanoamericanas, desde la nación mexicana hasta la chilena y argentina, desde la nación puertorriqueña hasta la guatemalteca y nicaragüense.  Pero dichos siglos de historia hispánica han sido y son, como en el caso del artículo aquí discutido, falsa y prejuiciadamente criticados y atacados por algunos anglosajones, lo que merece una respuesta adecuada y completa. Esto es necesario, porque si los históricos enemigos de España la pintan de acuerdo a sus prejuicios como una mala madre patria nuestra, cuya historia, cultura, religión e incluso raza eran y son malas e inferiores según algunos de ellos, entonces como conclusión, según dicha lógica prejuiciada, habría que borrar nuestra identidad hispánica y reemplazarla con la anglosajona de ellos, incluyendo la substitución de nuestra lengua española por el inglés, sea en los EE.UU., en Puerto Rico o en la internet. Esto ha de oponerse y rebatirse a través del conocimiento de nuestra historia, de la valoración de nuestra herencia hispánica y de la defensa y orgullo de nuestras raíces, comparándolas a modo de contraste con la experiencia histórica de los que atacan nuestra identidad hispánica y persiguen a nuestros inmigrantes indocumentados hispanoamericanos en los EE.UU. realmente y esencialmente por ser Hispanos.   

Pinkerton dice en su artículo: "Los españoles, víctimas de agresión en casa [Nota: en su tierra, por la invasión y ocupación de España por los árabes y moros musulmanes], se convirtieron en los victimarios en el extranjero". Y la palabra 'victimario', según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, quiere decir 'homicida'. Un párrafo más arriba, en su artículo, que ya he comentado, el autor angloamericano sostiene que, finalizada la Reconquista con la conquista del Reino de Granada musulmán en 1492, los españoles sintieron el impulso de combatir a los moros en el Norte de África, como si no hubiera bastado con vencerlos en España. Con lo que escribió dicho autor, se puede interpretar que lo que quiso decir es que los españoles, víctimas en su tierra inicialmente, se convirtieron en homicidas ("victimarios") buscando matar moros en sus tierras norteafricanas. Vuelvo a aclarar brevemente, que tras 1492 las flotas de los piratas berberiscos musulmanes (de Berbería, la región que comprendía Marruecos, Argelia, Túnez y Libia y que así se la llamaba en Europa por sus habitantes originales, los bereberes, anteriores a los romanos y árabes) se acercaban a las costas españolas haciendo amagos de invasión, temiéndose en España que se repitiese la invasión árabe del año 711, por la que la Hispania cristiana y su reino visigodo sucumbieron a la dominación árabe y musulmana, tomándole a los cristianos 781 años de Reconquista para ponerle fin al dominio musulmán de tierras ibéricas [Los visigodos fueron un pueblo germánico, al parecer originario del sur de la actual Suecia, que conquistó la España romana, llamada Hispania y que, aunque una minoría, como conquistadores gobernaron sobre la mayoría de la población hispanorromana, latina]. También los españoles y los portugueses no menos temían las incursiones piráticas de los berberiscos en sus costas durando los saqueos de los poblados cristianos de varios días, llevándose los piratas a poblaciones enteras como esclavos para ser vendidos en sus puertos del Norte de África. Y eran aquellas poblaciones y puertos abandonados por sus habitantes ante el terror de los piratas moros los que se temía fuesen cabeza de puente para una invasión a gran escala como la del 711. 

Los piratas berberiscos eran, por sus actos de saqueos, destrucción, asesinatos y toma de cautivos para esclavizar, hasta cierto punto equivalentes a los terroristas islamistas actuales, por sembrar el terror entre los cristianos, ya fuese entre las tripulaciones y pasajeros del tráfico mercantil mediterráneo occidental o entre las poblaciones costeras de la Península Ibérica y de Italia. Estas piraterías se veían impulsadas no sólo por un afán de lucro, sino también por el odio de los piratas musulmanes norteafricanos hacia los cristianos y Occidente. Así, el gobernador de la ciudad de Argel, un eunuco renegado (los renegados eran cristianos que renegaron de su fe para convertirse al Islam), llamó al mismísimo Emperador Carlos V, quien a la vez era Carlos I como Rey de España, "perro cristiano".  España tuvo la política de conquistar puertos y bases de los piratas en el Norte de África para neutralizar su amenaza, más aún después de que los turcos otomanos, la gran amenaza militar y naval musulmana contra Europa Central y la Europa del Mediterráneo, contactaran a los piratas berberiscos para colaborar juntos contra los cristianos a partir de 1516-1517. Así que si a algunos conservadores estadounidenses angloamericanos no les gusta que España haya intervenido de forma preventiva en el Norte de África, les invito a que igualmente condenen las intervenciones militares de EE.UU. en Afganistán, Pakistán, Yemén o Somalia contra la red de Al-Qaeda y sus aliados como los talibán, en el caso de los países centro y surasiáticos que acabo de mencionar. Pero, verdad que no lo van a hacer, ¿no? 

Pasemos a examinar y comparar las intervenciones militares de los ingleses, que por ser hijos de la Gran Bretaña son tan admirados por conservadores angloamericanos de los EE.UU. En este contexto no hay que olvidar que para aquellos anglófilos cuyos ancestros vinieron de la Gran Bretaña, ésta sería su Madre Patria, la metrópolis de las trece colonias británicas de Norteamérica. Mencionemos algunos célebres ejemplos de crímenes de guerra y actos homicidas cometidos en el exterior por soldados ingleses y británicos en los últimos 600 años. Uno es la masacre de prisioneros de guerra franceses a manos de las tropas del Rey de Inglaterra Enrique V durante la batalla de Agincourt del 25 de octubre de 1415 en el norte de Francia. Enrique V había invadido dos meses antes a Francia con un ejército reclamando derechos al trono francés.   

Parte de la Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia, la batalla de Agincourt fue una aplastante victoria inglesa sobre las fuerzas numéricamente superiores del Rey de Francia, cayendo en combate la flor y nata de la nobleza francesa y sus caballeros. Pero a pesar de que la batalla se había ganado y que el grueso del ejército francés había sido liquidado, según se dice por temor a que la retaguardia francesa atacase -que, intacta y fresca, no había intervenido todavía–, Enrique V de Inglaterra, temiendo la liberación de sus prisioneros de guerra franceses de imponerse sobre el campo de batalla lo restante del ejército francés -los prisioneros eran todos nobles y de alto rango- ordenó su matanza. El rey inglés habría calculado que de tener que retirase empujado por la tercera división del ejército francés, no habría podido llevarse a todos los prisioneros consigo, así que, según él, mejor habría sido matarlos para que no volviesen a tomar las armas para combatirle de haber sido liberados por los franceses en el campo de batalla. Los soldados comunes franceses heridos o que se rendían eran liquidados inmediatamente por no haber posibilidad de que alguien pagase un alto rescate por su libertad, lo que sí se hacía con los nobles cautivos, y mientras más alto fuese el título de nobleza o su rango en la Corte, como duques, condes o el que ostentase un título único como el de Mariscal de Francia, más alto sería el rescate que se le pagaría a aquellos que los habían tomado prisioneros para lograr su liberación. Así es como la guerra entonces era una forma de hacerse rico rápidamente. 

Miniatura del siglo XV mostrando a nobles franceses maniatados como prisioneros de guerra de los ingleses en la batalla de Agincourt de 1415 en Francia. El Rey Enrique V de Inglaterra inicialmente ordenó su masacre: 


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Pero sea por la razón mencionada o por otra, Enrique V ordenó a 200 de sus arqueros que, con la excepción de los de más alta nobleza, matasen a los nobles franceses prisioneros, habiendo empleado los arqueros para matarlos espadas, dagas, hachas y mazos, pues, al parecer, habían usado ya todas sus flechas en la batalla. Cabe señalar que imágenes de la época muestran a los prisioneros capturados en batalla maniatados, para que no pudiesen combatir o escaparse. La proporción habría sido de 10 prisioneros a ser ejecutados por cada arquero destinado a cometer la masacre, según el historiador inglés John Keegan. Esto daría una cifra de alrededor de 2.000 prisioneros (una cifra dada es de 2.200) de guerra franceses en manos de los ingleses antes de que Enrique V –tan glorificado por la historiografía inglesa e inmortalizado por William Shakespeare en una de sus obras teatrales- ordenase su matanza. Cuando el Rey de Inglaterra determinó que la retaguardia francesa no iba a intervenir en una batalla ya perdida para Francia, ordenó parar la masacre. Es probable que el número de nobles prisioneros franceses matados por los arqueros de Enrique V hayan sido quizás hasta unos 700 ó de unos 400 a 600.   

Otro ejemplo de pensamiento y acciones homicidas por parte de los ingleses en el extranjero son las instrucciones dadas por el Mayor General Jeffery Amherst durante el verano de 1763 para exterminar a los indios Delawers (Delawares en inglés) y Shawníes (Shawnees) que se habían levantado contra el dominio británico en la región oeste de la colonia de Pennsylvania y asediado al Fuerte Pitt (construido donde estuvo el Fuerte Duquesne francés y en donde está la actual ciudad de Pittsburg), influenciados los nativos por la rebelión del cacique Pontiac y su asedio del Fuerte Detroit (originalmente el Fuerte Pontchartrain du Détroit francés donde hoy se halla la ciudad de Detroit) en el actual estado de Michigan. Amherst, quien era Gobernador General de la Norteamérica británica y nominalmente Gobernador de la Corona de la colonia de Virginia, le propuso al coronel, que iba a conducir una columna de socorro para levantar el asedio del Fuerte Pitt, infectar a los indios con viruela para “reducirlos”. Más claramente se expresó Amherst en otra carta a su oficial, en donde le instruye: “Usted hará bien en inocular los indios por medio de mantas [contaminadas con viruela], así como [utilizar] todo otro método que pueda servir para extirpar esta raza execrable”. Y en otra carta al superintendente británico del departamento responsable de los indios del norte, Amherst habla de “…medidas a ser adoptadas que provocarían la Total Extirpación de aquellas naciones indias”. Etc. 

El general Jeffery Amherst, quien propuso la guerra biológica contra los indios norteamericanos infectándolos con viruela. Amherst se cubrió de gloria al poner fin al dominio de Francia en el Canadá durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763), guerra declarada que llegó a iniciarse en la guerra no declarada entre Francia y la Gran Bretaña en Norteamérica empezada en 1754 por un acto de guerra en tiempo de paz y una masacre contra soldados franceses, hechos ambos perpetrados por una fuerza militar británica bajo el mando de un joven oficial de 22 años, el Mayor George Washington de la milicia de Virginia.   


wikimedia.org


Antes que las órdenes de Amherst se llevaran a cabo, el comandante del Fuerte Pitt le había “obsequiado” con perfidia a una delegación de los indios Delawers que asediaban el fuerte dos mantas y un pañuelo contaminados con viruela, después de que los indios le prometieran, tras parlamentar con él, renovar la amistad con los británicos. No se sabe a ciencia cierta cuántos indios habrían sido afectados por esta estrategia de guerra biológica, cuya intención era exterminar y cometer un genocidio contra la población indígena a través de una epidemia de viruela provocada y contra la cual los nativos no tenían defensas. Amherst se cubrió de gloria durante la anterior Guerra de los Siete Años, conquistando a los franceses en el Canadá la fortaleza de Louisbourg, en la actual Isla de Cabo Bretón (la antigua Isla Real francesa) en 1758, la ciudad de Montreal en 1760 (poniendo fin al dominio de Francia en el Canadá) y, anteriormente, en 1759 el Fuerte Carrillon, mejor conocido como el Fuerte Ticonderoga, en el actual estado de Nueva York. El pueblo de Amherst en Massachusetts, donde se halla el famoso Colegio Universitario de Amherst, fue así llamado en honor al general aquí mencionado, héroe británico de la Guerra de los Siete Años en Norteamérica, que por sus hazañas fue ennoblecido por el Rey Jorge III de Inglaterra a Lord como 1er Barón Amherst.   

No olvidemos tampoco la Masacre de Amritsar en el noroeste de la India 
en el Punjab, cometida el 13 de abril de 1919 en el jardín público de Jallianwala Bagh por tropas coloniales británicas bajo el mando del General de Brigada Reginald E.H. Dyer, que ordenó a sus tropas disparar contra una multitud de entre 15.000 y 20.000 personas, hombres, mujeres y niños, hindúes, musulmanes y sijs, congregados en una manifestación pacífica siguiendo las ideas de resistencia pacífica o resistencia civil del líder independentista hindú Mahatma Gandhi. Dyer, que había prohibido las protestas y manifestaciones públicas, movilizó 65 tropas gurjas (Gurkhas en inglés, oriundos de Nepal) y 25 soldados oriundos de Beluchistán. Al frente de sus tropas, Dyer, sin previo aviso y sin ordenar primero a los manifestantes que se dispersaran, ordenó a sus hombres disparar, lo que hicieron contra la masa de manifestantes por espacio de 10 minutos aun cuando la gente presa del pánico estaba intentando huir, consumiendo los soldados al menos 1.650 cartuchos y dejando de disparar sólo cuando casi se quedaron sin municiones. Según cifras dadas por el Congreso Nacional Indio, alrededor de 1.000 personas fueron asesinadas por los tiros, con unos 500 heridos, para un total de más de 1.500 entre muertos y heridos. Gente que había caído herida en el jardín público murió desangrada pues tras la masacre se inició el toque de queda ordenado antes por Dyer, y los heridos que quedaron tendidos sobre el suelo no pudieron por ello ser llevados a un hospital y tuvieron que pasar la noche desangrándose. Dyer no les proporcionó atención médica y los dejó morir donde habían caído heridos. 

Escena de la película Gandhi mostrando la Masacre de Amritsar de 1919 en la India: 


Todo empezó cuando el 10 de abril de 1919 hubo protestas ante la residencia del vicecomisionado británico de Amritsar por el arresto de dos líderes independentistas indios que apoyaban la resistencia pacífica preconizada por Gandhi. Un grupo de soldados británicos abrió fuego contra los manifestantes, matando a varios de estos, lo que provocó disturbios que llevaron aquel mismo día al asalto e incendio de varios bancos y edificios públicos como el ayuntamiento y la estación de tren. En los actos de violencia murieron cinco europeos, incluyendo civiles y empleados del gobierno colonial. Durante aquel día las tropas siguieron disparando ocasionalmente contra las turbas enardecidas, muriendo en resultado hasta 20 personas. Al día siguiente, el 11 de abril, una misionera inglesa, la Señorita Marcella Sherwood, cuando iba en bicicleta por una calle estrecha fue atacada por una turba que la tumbó halándola del pelo, la golpeó, pateó y la dejó por muerta. Fue la víctima rescatada por indios locales que la llevaron al fuerte donde se hallaba el general de brigada Dyer, el comandante local. En castigo por este acto de violencia contra la misionera inglesa, Dyer ordenó la humillante orden que todo hombre indio que usase la calle donde la Srta. Sherwood fue atacada, que la recorriese arrastrándose sobre sus rodillas y manos. La explicación de Dyer fue: “Algunos indios se arrastran con la cara hacia abajo enfrente de sus dioses. Yo quería hacerles saber que una mujer británica es tan sagrada como un dios hindú y por lo tanto tienen que arrastrarse en frente de ella, también”. Dyer también ordenó que se le diesen azotes públicos a cualquier indio que se acercase a unos dos metros o menos de distancia de un policía británico. Cuando la masacre de Amritsar ocurrió, el 13 de abril, el gobierno británico había impuesto ley marcial sobre la mayor parte del Punjab, prohibiendo la libertad de reunión de más de cuatro personas. 

Los manifestantes que se congregaron aquel 13 de abril de 1919 en el jardín público de Jallianwala Bagh y contra quienes Dyer ordenó a sus tropas que disparasen, se habían reunido para protestar de forma pacífica por la orden del general de brigada británico de que todo hombre indio se arrastrase de rodillas y manos al ir por la calle donde la misionera inglesa había sido atacada. Por la masacre Dyer, 'el Carnicero de Amritsar', fue cesado de su mando pero en la Gran Bretaña fue celebrado por muchos como un héroe. La Srta. Sherwood, quien fue brutalmente agredida por la turba, consideró que Dyer fue el “salvador” del Punjab. Así que le ruego a los conservadores angloamericanos estadounidenses que se enteren que España, con todos sus defectos, ciertamente ya desde tiempos del Rey Carlos I en el siglo XVI y hasta comienzos del siglo XIX no llevó a cabo comparativamente un brutal y hasta genocida dominio colonial como el de los ingleses, aunque hayan sin duda habido injusticias y arbitrariedades producto de las imperfecciones y errores de los hombres. 

Demos otro ejemplo más de la brutalidad homicida con que las tropas británicas han actuado en el exterior, en este caso en la tierra ocupada de Irlanda del Norte, ocupación realmente colonial de tierra irlandesa que todavía está dominada por el Reino Unido de la Gran Bretaña a costa de la unidad de Irlanda. Me refiero a la Masacre del Domingo Sangriento, sucedida el 30 de enero de 1972 en la ciudad de Derry (conocida oficialmente por los británicos como Londonderry) en la provincia norirlandesa del Úlster. Aquel día hubo una multitudinaria manifestación pacífica por los derechos civiles de los católicos norirlandeses protestando contra los arrestos y encarcelamientos sin juicio –la internación sin juicio- de sospechosos de pertenecer al IRA (Ejército Republicano Irlandés, según sus siglas en inglés), política represiva impuesta por el gobierno del Primer Ministro británico Edward Heath, y contra el discrimen a los católicos en general por parte de la mayoría protestante norirlandesa y del gobierno británico. Se estima que la manifestación habría tenido unos 15.000 integrantes. Las autoridades británicas ordenaron a soldados del Primer Batallón del Regimiento de Paracaidistas del Ejército Británico que fuesen al lugar de la manifestación. El año anterior de 1971, los ataques del IRA contra las fuerzas británicas de ocupación en Irlanda del Norte habían causado la muerte de 10 soldados antes de la imposición de la política de internación sin juicio en agosto de aquel año, muriendo 30 soldados británicos adicionales en atentados al terminar 1971. En la ciudad de Derry, desde que se impone la internación sin juicio hasta el fin de 1971, fueron muertos por el IRA en atentados 7 soldados británicos. Es probable que los paracaidistas enviados contra la manifestación multitudinaria del Domingo Sangriento buscaban venganza por dichas bajas, uniéndose a esta ansia probablemente el tradicional desprecio y los prejuicios que muchos ingleses han tenido hacia los nativos de Irlanda por ser irlandeses y por ser católicos. 

Documental sobre la masacre del Domingo Sangriento, ocurrido en 1972 en Irlanda del Norte: 



Los paracaidistas fueron al parecer con órdenes de disparar contra los manifestantes desarmados, tiroteándolos no solo a ellos sino también a viandantes, matando en el lugar a 13 civiles, muriendo meses después uno más por las heridas sufridas ese 30 de enero de 1972. Siete de los muertos en el lugar de los hechos eran adolescentes, seis de 17 años. Once civiles más fueron heridos por los tiros, incluyendo a 5 que recibieron tiros en la espalda. Dos civiles más fueron heridos cuando vehículos militares británicos los atropellaron. 

Película sobre los hechos del Domingo Sangriento, donde al principio se muestra a un grupo de jóvenes que, no siendo parte de la manifestación principal por haberse separado de ésta, acudieron a atacar una barricada del Ejército Británico a pedradas: 



Un informe inicial producto de una investigación del gobierno británico sobre la masacre iniciada tras los trágicos hechos fue manipulado para presentar conclusiones cuya finalidad era justificar la acción de los soldados y librarlos de toda culpa. Tras 12 años de otra investigación oficial británica presidida por Lord Saville, el informe final publicado en 2010 dictaminó que la muerte de los civiles en el Domingo Sangriento de Derry a manos de los paracaidistas británicos fue “injustificada e injustificable”. Es un mérito del actual Primer Ministro británico David Cameron que, siendo del Partido Conservador, generalmente defensor por su patriotismo de las acciones de las fuerzas armadas británicas y de la historia de su país, haya reconocido lo injustificado e injustificable de las muertes causadas por los soldados británicos aquel Domingo Sangriento de 1972, pidiendo oficialmente disculpas en nombre del gobierno británico y del Reino Unido en el Parlamento británico 38 años después de la masacre. 





El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 


Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte VII)


Prosigo con la critica iniciada en mi anterior post de la siguiente sentencia: “Los espanoles, victimas de agresion en casa, se convirtieron en los victimarios en el extranjero”. Dicha opinion fue escrita por el Sr. James P. Pinkerton, autor y comentarista politico de Fox News en su  articulo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La Espana de ayer, la America [EE.UU.] de hoy') publicado en la revista conservadora norteamericana 'The American Conservative'. Vamos en este blog a examinar primeramente a modo de contraste con la historia espanola, la experiencia historica de los colonos ingleses en lo que serian los Estados Unidos de America en cuanto a haber sido los “victimarios en el extranjero”, recordando que la palabra 'victimario' quiere decir 'homicida' segun el Diccionario de la Lengua Espanola de la Real Academia Espanola. Asi mismo contemplaremos despues y desde este contexto la experiencia historica de otras naciones encumbradas por la creencia de estar por encima de otros en este mundo por eleccion divina, lo que literalmente les ha llevado a hacer lo que les ha dado la gana con su projimo. 

La Masacre de los indios pequotes en Mistick a manos de los puritanos ingleses el 26 de mayo de 1637:
Procedamos a ver la masacre cometida el 26 de mayo de 1637 por los colonos ingleses puritanos (los puritanos, protestantes, eran los calvinistas de Inglaterra, mientras que los calvinistas de Francia eran los hugonotes y los calvinistas de Escocia los presbiterianos, siendo la mayoria protestante de Holanda tambien calvinista) de Nueva Inglaterra en Norteamerica contra el principal poblado de la tribu india de los pequotes, que estuvo emplazado por el rio Mistick (actualmente Mystic), al sureste del rio Connecticut. Esencialmente un motivo de la masacre era el no querer los puritanos convivir con los indios pequotes y eliminar en esta ocasion a esta tribu por considerar en general a los indios seguidores de satanas por sus creencias religiosas paganas. Esta actitud hacia los indios, promovida desde el pulpito por los lideres religiosos puritanos a sus  congregaciones, era producto de una mezcla del extremismo y fundamentalismo religioso del puritanismo con el caracteristico racismo de los ingleses, idiosincrasias heredadas despues por muchos estadounidenses. El otro motivo de cometer la masacre era el interes de los colonos ingleses de quedarse con todas las tierras de los pequotes. Siendo esta la tribu india mas poderosa de la region entre el rio Connecticut hacia el oeste y el rio Pawcatuck al este (el cual separa actualmente a los estados de Connecticut y Rhode Island), al exterminarlos, los colonos ingleses eliminaban un importante obstaculo a su expansion en el valle del rio Connecticut y control del mismo, ganando de paso todas las tierras de los pequotes sin temer una futura resistencia de los vencidos, pues estos habrian sido literalmente borrados del mapa. El exterminio de los pequotes como pueblo serviria tambien de ejemplo a las otras tribus indias de la region para que no intentasen oponerse a los ingleses, pues de hacerlo sufririan el cruel fin de los pequotes. 

Los lideres puritanos de las tres colonias inglesas de Plymouth, Bahia de Massachusetts y Connecticut acordaron atacar y masacrar a los habitantes del pueblo pequote en Mistick. La fuerza armada de colonos puritanos estaba bajo el mando del Capitan John Mason, comandante de las fuerzas inglesas de Connecticut y con experiencia militar previa, al haber combatido a favor de los holandeses -sus correligionarios calvinistas- en los Paises Bajos en contra de los tercios espanoles de infanteria y los tercios de flamencos y valones catolicos locales (los futuros belgas) del Rey de Espana. El Capitan John Underhill se unio a la fuerza atacante con 19  hombres del Fuerte Saybrook, emplazado al oeste de la desembocadura del rio Connecticut. Junto a los 90 colonos ingleses iba una fuerza de indios aliados, enemigos de los pequotes. Decidieron atacar el poblado pequote en Mistick de noche antes del amanecer, para sorprender a sus victimas mientras estas todavia dormian. El Capitan Mason y sus hombres le dijeron a sus indios aliados antes del ataque que no huyeran, sino que se mantuvieran a la distancia que quisieran del pueblo pequote “y viesen si [los] ingleses lucharian o no ahora”, probablemente alardeando. Los poblados pequotes estaban rodeados de una empalizada como proteccion, y por eso los ingleses los llamaban fuertes. Protegido por una empalizada, el pueblo pequote en Mistick tenia solo dos entradas (y salidas) por donde penetraron los atacantes ingleses. Ya el poblado habia sido rodeado por la fuerza atacante, y mientras los ingleses entrarian al pueblo para cometer la matanza, sus aliados indios se quedarian afuera para interceptar y matar a los pequotes que hubiesen logrado salir del recinto en su intento de escapar. 


Video mostrando al comienzo escenas representando el ataque puritano ingles contra los habitantes del poblado indio pequote en Mistick, Connecticut:
  

La intencion original de los colonos puritanos habia sido matar a los pequotes con sus armas blancas y de fuego y capturar intacto el botin, y asi al entrar al poblado los ingleses empezaron a matar a los sorprendidos indios a tiro de mosquete y con la espada, pero viendo que eran tantos, el Capitan Mason ordeno que habia que matarlos con fuego –“Tenemos que quemarlos” dijo– y asi quemarlos vivos en sus chozas cubiertas de estera. Fue un holocausto en que la mayor parte de los indios pequotes del poblado en Mistick murio quemada viva en la conflagracion provocada por los atacantes puritanos. Los que no murieron en las llamas fueron asesinados a mosquetazos, cortados en pedazos por espadas o atravesados por estoques. Las victimas eran hombres, mujeres, ninos y ancianos. Hubo durante la carniceria al parecer ingleses que se preguntaban si no debian como cristianos tener algo de misericordia con los indios, pero el Capitan Underhill les disuadio de estos sentimientos de piedad, citando el Viejo Testamento al decir que “Dios queria que todos aquellos que fuesen pecadores, paganos que sufriesen la mas terrible muerte que hubiese y que los inocentes necesitaban sufrir junto con los culpables”. 

Segun el Capitan Mason, los indios pequotes que murieron en la matanza fueron 700, con base en lo que dijeron algunos de los supervivientes, pues siete pequotes fueron capturados y otros siete lograron escapar. De los ingleses, dos murieron y alrededor de 20 fueron heridos durante su ataque. En su diario, William Bradford, quien llego junto con el primer grupo de colonos ingleses puritanos en el mercante Mayflower en 1620, y que desde 1621 era el gobernador de la colonia de Plymouth, relata en su diario lo que ocurrio tras el ataque y destruccion del poblado pequote en Mistick: “Era una vista temerosa el verles [a los indios] friendose en el fuego, con chorros de sangre aplacandolo; el olor era horrible, pero la victoria parecio un dulce sacrificio, y dieron [los colonos] alabanza a Dios, Quien infligio [castigo o tanto dano] tan maravillosamente para [beneficio de] ellos, asi al encerrar su enemigo, y darles una victoria tan rapida sobre un enemigo tan orgulloso e insultante”.  Los colonos ingleses llevaron tras este ataque una guerra de exterminio contra los restos de la tribu pequote, vendiendo como esclavos a los supervivientes y pagandole a sus indios aliados por cada cabeza de pequotes que les entregasen. 

No menos chocante que la Masacre de Mistick y las palabras de Bradford, es el hecho que segun parece, la tradicion de celebrar el Dia de Accion de Gracias en Nueva Inglaterra comiendo pavo se perpetuo y como costumbre se regularizo con la celebracion de un dia de accion de gracias por la victoria sobre los indios pequotes, celebracion oficialmente instituida el 12 de agosto de 1637 en la colonia de Bahia de Massachusetts por su gobernador, John Winthrop, quien en su diario escribio: “Un dia de accion de gracias mantenido en todas las iglesias por nuestras victorias contra los pequotes (...) Los capitanes y soldados que estuvieron en el ultimo servicio fueron festejados, y despues del sermon los magistrados y ancianos los acompanaron a la puerta de la casa donde cenaron”. 


Incendio por los puritanos ingleses del poblado pequote en Mistick: 



Asi fue como empezo con breve o ninguna interrupcion y por ello con regularidad anual la celebracion del Dia de Accion de Gracias, primero celebrandose en las colonias inglesas de Nueva Inglaterra y eventualmente pasando la tradicion de esta fiesta a los EE.UU. Hay fuertes indicios basados en investigacion historica que la celebracion del dia de accion de gracias que actualmente se cita como el origen de la fiesta, en 1621 en Plymouth, nunca se llevo a cabo y que se habria inventado para dar una imagen muy positiva de la naciente colonia puritana para asi atraer mas colonos y satisfacer a los inversionistas de Inglaterra que financiaron el viaje colonizador del Mayflower. Le comento por ello a los conservadores angloamericanos de los EE.UU. y particularmente a los de la nacion (etnia) yanqui o nortena (originalmente los de la nacion blanca surena de la antigua Confederacion, los surenos norteamericanos, no celebraban el Dia de Accion de Gracias por considerarlo una fiesta exclusivamente de Nueva Inglaterra y de los yanquis) que ni Espana ni los espanoles durante los siglos XVI al XVIII decretaron celebrar una masacre de indios, de hombres, mujeres y ninos indefensos, con una cena de accion de gracias, y menos hacer de algo asi una costumbre anual, como sus ancestros puritanos hicieron. 

Cabe senalar que para el ano 2004, 35 millones de estadounidenses, un 12% de la poblacion de EE.UU. de entonces, sostenian ser descendientes de al menos uno de los 24 varones puritanos que vinieron en el Mayflower en 1620 y que fueron los que engendraron hijos. Usando esto como ejemplo, no seria sorprendente que hoy en dia al menos unos 35 millones de estadounidenses  –y posiblemente mas– desciendan de alguno de los aproximadamente 90 soldados colonos ingleses que participaron en la Masacre de Mistick o de alguno de los lideres de las tres colonias inglesas que aprobaron el ataque genocida, como los gobernadores William Bradford (que vino en el Mayflower) y John Winthrop. No es esto un motivo de mucho orgullo genealogico. Asi que los que han establecido su origen en aquellos colonos ingleses puritanos responsables de la Masacre de Mistick, que no hablen mal de Espana cuando tenia su imperio ultramarino sin antes denunciar primero al vil y criminal ancestro del cual descienden.    

Lo mas tragico de la Masacre de Mistick es el hecho que sirvio muy a menudo de modelo a seguir por los colonos de las trece colonias inglesas y despues por los EE.UU. y sus colonos pioneros en sus tratos con los indios: exterminio o expulsion y limpieza etnica y expolio de las tierras indias. La practica de exterminio de los indios –una indeleble herencia inglesa de los EE.UU. hasta comienzos del siglo XX– que empezo con la Masacre de Mistick en mayo de 1637 en el actual estado de Connecticut, no termino con la Masacre de Wounded Knee (Rodilla Herida) de diciembre de 1890 contra indios sioux (lakota) en el actual estado de Dakota del Sur. La practica de exterminar nativos siguio en la Guerra Filipino-Americana de 1899 a 1913 (tras la Guerra Hispano-Americana de 1898), en que el Ejercito de EE.UU. habria sido responsable del genocidio de un millon a tres millones de filipinos. ?Quienes fueron realmente “los victimarios en el extranjero” en las Filipinas? ?Los espanoles o los americanos? Invito al Sr. Pinkerton y a los conservadores angloamericanos de EE.UU. a reconocer que fueron los estadounidenses y no los espanoles. 


Pelicula con escenas de la Masacre de Sand Creek, cometida por el U.S. Army contra indios pacificos cheyennes el 29 de noviembre de 1864. Al comienzo de la masacre aparece el cacique Antilope Blanco, asesinado a tiros por los soldados americanos: 



En contraste, con todos los abusos que se cometieron durante la conquista y colonizacion de America, hay que tomar en cuenta que los espanoles no exterminaron a los indios ni tampoco intentaron seguir una politica deliberada de exterminio, sino mas bien todo lo contrario, mezclandose con ellos por siglos y dando lugar a nuestro mestizaje, permitiendo a la vez la existencia de densas poblaciones indigenas en sus tierras como en la region andina, Mexico y Mesoamerica. En este sentido hay que recordar que frecuentemente en las guerras de independencia de la America espanola, los indios apoyaban al Rey -quien les protegia por ser sus subditos- por temor a las rapinas y expolios de sus tierras a manos de los criollos, expropiaciones que podian ocurrir sin obstaculo alguno de estos lograr la independencia de Espana, como en efecto sucedio. Y hay que anadir que la Corona espanola consideraba una obligacion el promover la evangelizacion de la poblacion nativa americana, aunque actualmente muchos critiquen esto o no le den importancia. En todos estos hechos, Espana estuvo por encima del trato que los ingleses y los EE.UU. le han dado a los indios y otras poblaciones en el exterior sometidas.

Al racismo anglosajon visto tanto en 1637 en la Masacre de Mistick como en el exterminio de filipinos durante la Guerra Filipino-Americana, hay que anadir un sentido politico-religioso que ha caracterizado la manera de pensar de muchos angloamericanos y que se habria iniciado con los colonos puritanos de Nueva Inglaterra. Segun dicha vision politico-religiosa, los puritanos se habrian visto en tierras norteamericanas como el pueblo de Dios, elegido por la Divina Providencia para solo ellos salvarse (segun la doctrina calvinista de la predestinacion), viendose forzados a tener que ver con paganos pecadores adoradores del demonio, los indios, los cuales no tendrian redencion. Por ello segun los puritanos no habria habido otra manera de lidiar con los indios excepto exterminarlos como una plaga o expulsarlos de sus tierras. America habria sido para los puritanos la Tierra Prometida de este particular “pueblo elegido”, que se habria visto a si mismo como los antiguos israelitas del Nuevo Mundo, pero sin nunca olvidar que eran ingleses. Es por lo tanto probable que esa vision mesianica haya eventualmente dado lugar a la idea del "destino manifiesto" apoyada por muchos en EE.UU. durante el siglo XIX y que se basaba en la creencia del derecho divino de los EE.UU. a expandir sus fronteras desde la costa este atlantica hasta la costa oeste del Pacifico. Asi, quien invento el termino “destino manifiesto”, el periodista John O’Sullivan, escribio ya en 1839 sobre el “destino divino” de los EE.UU. Escribiendo seis anos despues, en 1845 con relacion a la disputa que habia con la Gran Bretana –que dominaba el Canada- por la posesion del territorio del Oregon, O’Sullivan dijo que los EE.UU. debian reclamar “la totalidad del Oregon”, anadiendo que “esta reclamacion es por el derecho de nuestro destino manifiesto a extendernos y poseer la totalidad del continente que la Providencia nos ha dado para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno federado confiado a nosotros”. 

Pero la expansion hacia el oeste desde las trece colonias originales y el concepto del destino manifiesto, que desde un punto de vista politico-religioso pretendia en el siglo XIX justificar la expansion imperial de los EE.UU. hacia la costa del Pacifico, llevo al exterminio de los indios y a la opresion de poblaciones autoctonas como la poblacion mexicana de los territorios conquistados a Mexico o la poblacion polinesia del Reino de Hawai. La ilimitada expansion hacia el oeste (que en el siglo XIX se puede decir que incluyo el cruzar el Oceano Pacifico hasta las Islas Hawai, Guam y las Islas Filipinas) del destino manifiesto y el exterminio u opresion de poblaciones no anglosajonas que iba paralelo a este concepto, acompanado todo por la nocion de la superioridad y supremacia racial del hombre blanco protestante angloamericano (la nacion wasp, de las siglas en ingles para blanco, anglosajon, protestante), tiene su contrapartida en el concepto aleman de 'Lebensraum' adoptado por Adolf Hitler y su Partido Nacional Socialista Aleman de los Trabajadores (los nazis). Sin el trasfondo religioso del destino manifiesto, el concepto de 'Lebensraum' implicaba para Hitler la expansion ilimitada de Alemania hacia el este a lo largo y ancho de Eurasia, expansion imperial y colonial que junto a la nocion de la superioridad racial “aria” del pueblo aleman iba el plan de exterminar poblaciones no germanicas como la judia y de subyugar y convertir en servidumbre a las naciones eslavas, como la polaca, rusa y ucraniana. En este sentido, aunque haya habido racismo por parte de espanoles durante la colonizacion de America, esto probablemente se reflejaba mas dentro de un contexto social, de sociedad. Al mismo tiempo, el mestizaje y la mezcla de razas blanca, india y negra es prueba que el racismo en la America espanola no alcanzo los niveles extremos tanto genocidas como de limpieza etnica y segregacion racial vistos en las colonizaciones de los ingleses o en la expansion hacia el oeste de los EE.UU. 

Recordemos las principales masacres de indios por el U.S. Army en la region del centro-oeste de Norteamerica, consecuencia del expansionismo del 'destino manifiesto'. Estas masacres ocurridas el siglo XIX eran parte de la politica del Gobierno de EE.UU. y de la mentalidad de muchos ciudadanos estadounidenses de exterminar a los indios o de hacer limpieza etnica con ellos y concentrarlos a modo de segregacion racial en reservaciones indigenas, para asi poder libremente disponer de las tierras de los nativos norteamericanos. Reflejando esta manera de pensar, segun Timothy Kloberdanz, el periodico 'Rocky Mountain News' expreso en un editorial de abril de 1865 lo siguiente: “No tenemos ninguna lastima por ‘mira, el pobre indio’ a menos que este abajo en el suelo” [o sea, tendido en el suelo, muerto]. Y el gobernador territorial de Colorado, John Evans, dijo en una proclama suya de 1864: “Cualquier hombre que mata un indio hostil es un patriota”, proclama que se interpreto por el publico local estadounidense de manera mas amplia pues era frecuente que de toparse un angloamericano blanco con un indio, lo asesinase sin importar el sexo, la edad o la tribu a la que pertenecia; bastaba ser indio, reconocido por su piel obscura, para ser asesinado por los blancos. ?Que los espanoles hicieron cosa semejante en America? No, para nada. Pero como hemos visto, no pocos americanos si lo hicieron. 

Asi con todo esto, el 29 de noviembre de 1864 el Coronel J.M. Chivington, predicador metodista protestante, al mando de 750 soldados de los Voluntarios de Colorado del U.S. Army llevo a cabo la matanza de 300 hombres, mujeres, ninos y ancianos indios al atacar el poblado de la tribu de los cheyennes en Sand Creek (Arroyo de Arena), en el territorio de Colorado. El pueblo indio estaba indefenso, pues la mayoria de sus guerreros fueron a cazar bufalos, confiado su cacique Antilope Blanco de la palabra de paz de los estadounidenses. Sobre la Masacre de Sand Creek relata Kloberdanz: “Ninos fueron arrancados de los brazos de sus madres cheyennes y horriblemente mutilados, o usados para practica de tiro. Testimonios de testigos presenciales incluyen descripciones de soldados cortando las extremidades de indios heridos, empalando corazones humanos en palos, y muchas otras atrocidades demasiado nauseabundas para describir”. El cacique pacifico cheyenne Antilope Blanco fue asesinado y su cuero cabelludo fue llevado por los jubilosos soldados del U.S. Army como trofeo a Denver, Colorado, junto con los cueros cabelludos de los miembros de su pueblo. La masacre del poblado pacifico cheyenne de Sand Creek produjo una cadena de represalias y ataques por parte y parte. 


Documental sobre la Masacre de Sand Creek: 



Otra gran masacre fue la del rio Washita, cometida por el famoso Coronel George A. Custer y su Septimo Regimiento de Caballeria del U.S. Army el 27 de noviembre de 1868 contra un poblado pacifico de los indios Cheyenne, emplazado al pie del rio Washita en Oklahoma. Hasta 150 indios fueron masacrados en el ataque, incluyendo al cacique pacifico Caldera Negra ('Black Kettle')  que habia sobrevivido a la Masacre de Sand Creek. Y el 11 de julio de 1869 el Quinto Regimiento de Caballeria del U.S. Army ataco el campamento del jefe beligerante cheyenne Toro Alto ('Tall Bull') en la localidad de Summit Springs (Manantiales de la Cumbre), Colorado. Al final de la masacre, los soldados no tuvieron ningun muerto, sufriendo los cheyennes, junto con los indios sioux que estaban con ellos, 53 muertos, hombres, mujeres, ninos y ancianos, siendo asesinados tambien Toro Alto y su desarmada esposa. Hubo solo 17 “prisioneros”, la mayor parte de ellos ninos pequenos que quedaron solos porque sus madres o habian sido masacradas o por haberse separado en la huida de los indios durante el ataque americano. Asi, mientras habrian intentado huir Kloberdanz relata que la esposa, suegra y los tres ninos del guerrero cheyenne Cerezas Rojas fueron asesinados no lejos de su campamento. 

Mapa de la Luisiana espanola: 
  
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Pero no solo soldados del U.S. Army participaron en la masacre, pues el Ejercito uso a guias y exploradores indios aliados de la tribu de los pawnies (Pawnees), enemigos de los cheyennes, para participar en la masacre. Kloberdanz escribe en su trabajo 'The Tragedy at Summit Springs' ('La tragedia en Summit Springs') que los pawnies corrieron hacia una mujer cheyenne que tenia dos ninos pequenos, asesinandolos a los tres. Otro guia pawni se metio en el barranco donde muchos cheyennes habia huido en busca de refugio y salio tras solo unos minutos con cuatro cueros cabelludos cheyennes y varios revolveres, por lo que el pawni fue premiado con “una medalla de bronce por orden del Congreso” de EE.UU. Los soldados y los pawnies se repartieron el botin de guerra del campamento cheyenne, llevandose como trofeos cueros cabelludos de sus victimas y a lo que no se llevaron le prendieron fuego. Debo recordarle a los conservadores angloamericanos estadounidenses que estas masacres de indios mencionadas y ocurridas en Colorado, Oklahoma o en Dakota del Sur, como en el caso de la masacre de Wounded Knee de 1890, sucedieron en territorios que fueron de la Luisiana espanola, posesion del Rey de Espana desde 1763 hasta 1803. Pero en realidad, la Luisiana de hecho, sino de derecho, siguio siendo espanola hasta la entrega de soberania a EE.UU. por parte de la Republica Francesa el 10 de marzo de 1804, ya que por el bloqueo naval britanico los funcionarios franceses que debian tomar posesion del Gobierno de la Luisiana de manos de Espana no pudieron llegar a Nuevo Orleans, la capital del territorio, antes y llegaron para estar presentes aquel dia para la ceremonia de entrega formal de soberania de Francia a los EE.UU. Recordemos que los EE.UU. bajo el presidente Thomas Jefferson habian comprado a Napoleon Bonaparte, jefe supremo de Francia, este vasto territorio del centro de Norteamerica. O sea que hasta el 10 de marzo de 1804 la burocracia y los funcionarios que administraban la Luisiana y los soldados que la guardaban eran espanoles. Y anado para que sepan los conservadores angloamericanos de EE.UU., que bajo Espana nunca habian ocurrido en la Luisiana las matanzas como las cometidas despues en territorios que fueron de la Luisiana espanola tanto por el U.S. Army como por ciudadanos corrientes de EE.UU., y que de Espana haber continuado su soberania sobre el territorio, tampoco las habria cometido. 

Como una breve curiosidad historica, tecnicamente, la entrega de la Luisiana por Espana a la Republica Francesa bajo su Primer Consul, Napoleon Bonaparte, carecia de validez, pues Napoleon no cumplio con los terminos del Tratado de San Ildefonso de 1800, por el cual, a cambio de las concesiones incumplidas por Napoleon, el Rey Carlos IV de Espana le entregaba el territorio. Napoleon tampoco cumplio con los terminos del Tratado de Aranjuez de 1801, por el cual Francia se comprometia a que de no querer seguir en posesion de la Luisiana, esta debia revertir a Espana y no ser traspasada a ningun otro pais. Por ello, tecnicamente, Napoleon no tenia la legitimidad de venderle a EE.UU. la Luisiana, pues al no cumplir con lo acordado con Espana para su entrega a Francia bajo el Tratado de San Ildefonso de 1800 y en vista de los terminos del Tratado de Aranjuez de 1801, no tenia derecho de vendersela a los EE.UU., y la compra de este territorio por los EE.UU. fue por lo tanto ilegal e ilegitima.  



El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 


Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte VIII)


Deseo tocar unos puntos adicionales con respecto a la opinión del Sr. James P. Pinkerton, autor y comentarista político de Fox News, quien aseveró con respecto a la historia moderna de España lo siguiente: "Los españoles, víctimas de agresión en casa, se convirtieron en los victimarios en el extranjero". Esto escribió el autor angloamericano estadounidense en su  artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy') publicado en la revista norteamericana 'The American Conservative' ('El conservador americano'). Reemplacemos a los españoles con los colonos angloamericanos de las Trece Colonias británicas de Norteamérica, los futuros EE.UU. En este sentido, es importante recordar cómo el famoso prócer de la Guerra de Independencia de los EE.UU. y primer presidente de la naciente república americana, George Washington, inició su carrera militar como colono de Virginia y súbdito del Rey Jorge III de Inglaterra. 

Y es que el joven Teniente Coronel Jorge Washington de 22 años de la milicia de Virginia, después de haber entrado ilegalmente en territorio de Francia, fue responsable, sin provocación previa, de un ataque en tiempos de paz en 1754, contra un contingente francés con misión de parlamentar con los británicos. Washington ordenó abrir fuego primero contra los franceses rodeados y sin posibilidad de ofrecer efectiva resistencia por no estar formados en combate, mientras su jefe hablaba en parlamento, matando así al oficial al mando del contingente francés mientras leía un requerimiento ordenando la salida de los ingleses de tierras pertenecientes por derecho a Francia, matando también a tiros a su atambor y a ocho franceses más sin provocación e hiriendo en el proceso a otro y tomando a 21 prisioneros más, dejando los cuerpos de franceses masacrados sin sepultar. Por este ataque y crimen cometido en tiempos de paz bajo las órdenes y responsabilidad militar del Teniente Coronel Jorge Washington, se desencadenaron una serie de combates entre las fuerzas francesas y británicas apostadas en Norteamérica que llevó al comienzo de la llamada Guerra de los Siete Años de 1756 a 1763. Esta guerra de escala mundial, que además de a Francia y a la Gran Bretaña involucró a otras potencias, causó según estimaciones aproximadamente 1 millón de bajas entre muertos y heridos. Examinemos ahora el por qué el futuro prócer de la Independencia de los EE.UU. junto con los milicianos de la colonia de Virginia bajo su mando "se convirtieron en los victimarios en el extranjero". Y la palabra "victimario" según el diccionario de la Real Academia Española quiere decir "homicida". La "hazaña" del joven Washington fue la Masacre de la Cañada de Jumonville (Jumonville Glen). 

Retrato de 1772 del entonces Coronel George Washington con 40 años, en uniforme del Regimiento de Virginia, unidad colonial del Ejército Británico: 

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Todo empezó por la disputa territorial entre Francia y la Gran Bretaña por la posesión de la región del valle del Río Ohio (pronunciado Ojaio). Esta región pertenecía por derecho a Francia por haberla descubierto y explorado primero, formando parte del Virreinato de Nueva Francia, que se extendía desde el Golfo de México y la ciudad de Nuevo Orleans en el sur, la vasta cuenca del Río Misisipi (que incluía los valles de los ríos Ohio y Allegheny) y la cuenca del Río San Lorenzo hasta la Península de Labrador en el Canadá por el noreste, incluyendo también a los Grandes Lagos y llegando hasta el Lago Winnipeg por el noroeste. El gobierno británico reclamaba sin derecho el valle del Río Ohio, siendo en particular reclamados su territorio por las colonias británicas de Virginia y Pennsylvania. A la vanguardia de los reclamos británicos, en general, y de la colonia de Virginia, en particular, se hallaba la llamada Compañía de Ohio de Virginia, compañía de inversión en bienes raíces y especulación de tierras que también promovía el comercio con los indios en el valle del Ohio, habiendo sido formada por inversionistas de Virginia y de Londres en 1748. Por hallarse el Río Ohio al oeste de Virginia, la posesión de su valle por los franceses le cerraba el paso a la expansión de esta colonia inglesa hacia el oeste. A través de la Compañía de Ohio los ingleses buscaban expandir y afianzar sus reclamos territoriales en el valle del Ohio, vendiendo tierras a inversionistas y estableciendo poblaciones de colonos y factorías de comercio con los indios en un territorio que no era de esa compañía, al ser ya posesión de Francia. 

Mapa de las rutas de exploración de La Salle. En rojo aparece su primera exploración, de los ríos Allegheny y Ohio:


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Los derechos de la Corona de Francia a las tierras del valle del Ohio se basaban en que el explorador francés René-Robert Cavelier, Señor de La Salle, fue el primer europeo que descubrió, exploró y recorrió el curso de los ríos Allegheny y Ohio en 1669-1670, antes que los ingleses, llegando hasta las Cataratas del Ohio por la actual ciudad de Louisville, Kentucky, lo que le impidió seguir en aquella ocasión río abajo hacia el suroeste hasta la confluencia con el Río Misisipi. Durante su primera expedición de 1669-1670, La Salle descubrió la confluencia de los Ríos Allegheny, Monongahela y Ohio, reclamando para Francia el valle del Río Ohio. Más adelante, en su expedición de 1682 por el Río Misisipi, La Salle llamó a la cuenca del Misisipi La Luisiana en honor al Rey Luis XIV de Francia, el Rey Sol, reclamándola para Francia. Dicha vasta cuenca incluía los valles de los ríos Ohio y Allegheny. Es por ello que las pretensiones de la Gran Bretaña y de la Compañía de Ohio a estas tierras para 1750, 80 años después de haberlas reclamado La Salle para Francia, carecían de validez, pues cuestionar la soberanía de Francia sobre el valle del Ohio habría sido igual que si Francia hubiese cuestionado la soberanía británica sobre sus colonias de Virginia, Pennsylvania, Nueva York o Massachusetts. Por añadidura, comerciantes de pieles franceses habían estado operando por décadas en los valles de los ríos Allegheny y Ohio y Francia había construido una red de fuertes a lo largo del Río Allegheny para defender su soberanía sobre la región. 

Además, el gobierno francés había reafirmado sus derechos al haber enviado en 1749 una expedición a los valles de los ríos Allegheny y Ohio, donde se enterraron placas de plomo en numerosos puntos como declaración formal de la posesión de dichos territorios por Francia y para delimitar físicamente sus dominios ante las ambiciones británicas. Mientras que la penetración francesa colonial de Norteamérica se inició desde el Canadá, extendiéndose hacia el interior del continente norteamericano a través de los Grandes Lagos y del curso de los ríos, la colonización inglesa de Norteamérica se hizo a lo largo de la costa este, hacia el norte y sur, estando su penetración hacia el oeste limitada por la Cordillera de los Apalaches y por la presencia del Virreinato de Nueva Francia. 

No está de más decir que Jorge Washington habría tenido intereses personales en la Compañía de Ohio, ya que su medio hermano mayor Lawrence fue uno de los fundadores de dicha compañía. Además, como propietario de tierras de Virginia y como especulador de terrenos, Washington habría estado interesado en la adquisición de nuevas propiedades en la región del valle del Ohio hacia el oeste, habiendo adquirido durante su vida tierras en la parte occidental de Virginia en numerosas ocasiones. Y a su muerte en 1799, Jorge Washington tenía propiedades en 37 lugares distintos, siendo propietario de más de 65.000 acres de tierra, equivalente a 26.304 hectáreas.   

Cabe añadir que el Teniente de Gobernador de la colonia de Virginia, el inglés Robert Dinwiddie, era accionista de la Compañía de Ohio y, naturalmente, se oponía a la posesión francesa del valle del Río Ohio. Dinwiddie fue Teniente de Gobernador de Virginia de 1751 hasta 1758. Fue a través de Lawrence Washington que Dinwiddie conoció a Jorge Washington, por la participación de Lawrence en la Compañía de Ohio y por su rango de mayor (comandante) de la milicia de Virginia. Tras la muerte de Lawrence Washington en 1752, Dinwiddie le concede a Jorge Washington el rango de mayor de la milicia de Virginia. 

Mapa de la región de los valles de los ríos Ohio y Allegheny vista por los ingleses y sobrepuesta a los actuales estados de EE.UU., región de soberanía francesa: 

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Fue con estos antecedentes que el Teniente de Gobernador Dinwiddie ordena en marzo de 1754 al recientemente ascendido Teniente Coronel Jorge Washington de 22 años del nuevo Regimiento de Virginia reclutar una fuerza de hombres para proceder a la región del valle del Ohio, que era dominio de Francia. Se le ordenaba a Washington actuar de manera defensiva, y en caso de que cualquiera intentase impedir los trabajos de los ingleses en la región y de interferir con sus asentamientos, debía “restringir” a las personas que lo intentasen y, en caso que éstas ofreciesen resistencia, estaba autorizado “a hacerlos prisioneros o matarlos y destruirlos”. Aparentemente estas órdenes las dio Dinwiddie sin haber consultado primero con el gobierno británico en Londres, actuando de manera unilateral y sin su autorización. Hay que señalar que los actos de Dinwiddie con respecto al territorio del valle del Ohio han sido considerados como causantes de la guerra no declarada entre Francia y la Gran Bretaña en Norteamérica que se inició en 1754 y que desembocó en la declarada Guerra de los Siete Años dos años después.  

Washington logró reunir un contingente de algo menos de 160 hombres pertenecientes al  Regimiento de Virginia al partir hacia el valle del Ohio, uniéndoseles durante su marcha en Winchester, Virginia, más colonos como voluntarios. Adicionalmente, el cacique indio iroqués Tanacharison, a quien los ingleses llamaban “Medio Rey”, se unió como aliado a la fuerza de Washington con algunos de sus guerreros que actuaban como exploradores y combatientes auxiliares. Washington y su contingente de Virginia habían acampado en el lugar conocido como Grandes Prados (Great Meadows), enviando como fuerza avanzada a un grupo de 36 hombres más al norte a un punto estratégico que domina la confluencia de los ríos Ohio, Allegheny y Monongahela, por ser allí donde estos dos últimos ríos se unen para formar el Ohio. En dicho punto los colonos de Virginia enviados por Washington y capitaneados por un empleado de la Compañía de Ohio empezaron a construir un fuerte patrocinado por la Compañía de Ohio, en el lugar donde estaría la futura ciudad de Pittsburg, en Pennsylvania. Ante esto, una fuerza mayor francesa de unos 500 hombres entre soldados franceses, milicianos canadienses e indios aliados bajo el mando del Capitán Claude-Pierre Pécaudy de Contrecoeur se presenta para desalojar a los colonos de Virginia, lo que se logra sin combatir el 16 de abril de 1754 al retirarse los colonos ingleses ante la superioridad numérica de los franceses. Tras esto, el Capitán Contrecoeur ordena la construcción del Fuerte Duquesne, así llamado en honor del Marqués Du Quesne, Gobernador General de Nueva Francia, en el lugar donde los colonos de Virginia habían estado construyendo su fuerte. 

Mapa aproximado de la Nueva Francia, pues no incluye todas las tierras de la cuenca del Río Misisipi al oeste y este del río, dejando fuera, por ejemplo, la región de color gris al norte de la Florida que era parte de la Luisiana al este del Misisipi:

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Ante la construcción por los franceses del Fuerte Duquesne, 
el Teniente de Gobernador de Virginia Dinwiddie y el Teniente Coronel Washington, cuya fuerza estaba acampada en Grandes Prados, planearon construir con la fuerza bajo el mando de Washington un camino estratégico que permitiese el transporte de tropas, de carretas de suministros y de artillería con la intención ulterior de asediar y conquistar por la fuerza al Fuerte Duquesne. Esto ambos lo deciden sin haber consultado primero con el gobierno británico en Londres. Cabe señalar que por su penetración con fuerza armada en tiempos de paz dentro de territorio de la Nueva Francia en Grandes Prados y después en la confluencia de los ríos Ohio, Allegheny y Monongahela, Jorge Washington y sus soldados de Virginia actuaron ilegalmente y por ello eran alienígenas ilegales (illegal aliens). 

Sabiendo los franceses de la presencia de la fuerza bajo el mando de Washington en Grandes Prados -territorio reclamado por ellos- envían un contingente en su dirección. Mientras tanto, los exploradores iroqueses aliados de Washington descubren antes el campamento de dicho contingente francés, y el joven teniente coronel de Virginia sale en su búsqueda al mando de unos 40 soldados de Virginia y unos 20 a 30 indios aliados con la intención premeditada de atacar a los franceses. Es posible que por joven -y por ello impetuoso- Washington haya estado con ganas de vengarse y castigar a los franceses por la osadía de haber desalojado a sus hombres un mes y medio antes, interfiriendo con sus planes económicos y comerciales como miembro de la Compañía de Ohio, además de interferir con los planes de expansión de su colonia de Virginia, al construir aquellos Fuerte Duquesne. Es más que probable que Washington, con el beneplácito de Dinwiddie, haya querido provocar de manera deliberada un incidente bélico con Francia que desencadenase una guerra entre esta potencia rival y la Gran Bretaña. En este sentido, el joven propietario de la plantación de Mount Vernon tendría la certeza de que en una nueva guerra ganaría Inglaterra, por su superioridad naval y poderío militar.

No habría habido duda de que la Gran Bretaña se habría impuesto sobre Francia en Norteamérica también por el hecho de que sus Trece Colonias de Norteamérica a mediados del siglo XVIII podían proporcionar más recursos con su población de millón y medio de habitantes para derrotar a los franceses y así conquistar sus territorios de la Nueva Francia, la cual tenía para ese entonces una población francesa de tan solo unos 70.000 habitantes, según René Chartrand. En comparación, de acuerdo a Chartrand, solo la colonia inglesa de Virginia disponía a mediados del siglo XVIII de una fuerza de unos 36.000 hombres para su milicia. La idea sería por ello causar un incidente que provocaría una guerra que llevaría a la conquista británica de la región del valle del Río Ohio, beneficiando así a la Compañía de Ohio de la cual el colono inglés Jorge Washington y el inglés de la metrópoli Robert Dinwiddie eran miembros. Cabe indicar que el medio hermano de Jorge Washington, Lawrence Washington, fue el segundo presidente de la Compañía de Ohio tras la muerte de su primer presidente, Thomas Lee, quien había sido además presidente del Consejo de Estado de Virginia. El otro medio hermano del futuro primer presidente de EE.UU., el Coronel Augustine Washington (fallecido en 1762), fue también miembro de la compañía. Todo quedaba en familia.

La cuenca del Río Misisipi con sus seis cuencas secundarias. La vasta cuenca del Misisipi era parte de la región de la Luisiana de la Nueva Francia. La Luisiana francesa incluía las tierras al sur de la cuenca del Río Ohio hasta la frontera con la Florida, española, pero incluyendo la parte de la Florida Occidental directamente al sur del actual estado de Alabama, y las costas del Golfo de México de los actuales estados de Misisipi y Alabama:

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Habiéndose aproximado silenciosamente durante la noche a donde estaba acampado el contingente francés de Jumonville, la fuerza combinada británico-iroquesa bajo el mando de Washington ocupa posiciones antes de atacar, rodeando a los franceses que dormían sin sospechar ni esperar un ataque por estar en tiempos de paz. Los soldados del Regimiento de Virginia y los iroqueses así ocupan posiciones elevadas sobre rocas que dominaban el lugar donde descansaban los franceses, con los colonos ingleses y Washington desplegados en un lado del cerco y sus indios aliados en otro. Esperaban llevar a cabo su ataque al amanecer del 28 de mayo de 1754.   

El contingente francés de unos 33 hombres estaba bajo el mando del Alférez Joseph Coulon de Villiers, Señor de Jumonville, habiendo partido de Fuerte Duquesne. Jumonville fue enviado por su comandante, Contrecoeur, el 23 de mayo tras éste ser informado de la presencia de la fuerza bajo el mando de Washington en tierras del valle del Ohio, pertenecientes a Francia. La misión de Jumonville y sus hombres no era una de guerra, pues Francia y la Gran Bretaña estaban en tiempos de paz. Jumonville tenía órdenes de encontrar a la fuerza de Washington para leerle en parlamento al oficial que la mandaba (Washington) el requerimiento formal por el cual se le requería a los considerados intrusos el “irse en paz” de las tierras de Nueva Francia, indicando que no habría más avisos. Las órdenes dadas a Jumonville no eran las de atacar, ya que Contrecoeur no deseaba provocar ningún acto que causase un conflicto que, al poner fin a la paz reinante, fuese en contra de “mantener la unión existente entre dos príncipes que son amigos”, los reyes Luis XV de Francia y Jorge II de la Gran Bretaña. También según Chartrand, Jumonville contaba con un tambor para llamar a parlamento, un intérprete, otro oficial, tres cadetes y 26 hombres entre soldados franceses y milicianos canadienses.

Cumpliendo con su misión, Jumonville fue en búsqueda de la fuerza de Washington para leerle el requerimiento. Con tiempo lluvioso, el 26 de mayo, Jumonville y sus hombres buscaron refugiarse en el lugar que se conocería como la Cañada de Jumonville, permaneciendo allí el día 27 por el mal clima. La cañada se hallaba a 8 kilómetros de Grandes Prados, donde estaba acampada la fuerza principal de Washington. Según Chartrand, y citando a un miliciano canadiense llamado Monceau que logró escapar a la masacre, eran como las 7 de la mañana cuando los miembros del grupo de Jumonville se estaban despertando y preparaban el desayuno. En eso al menos los soldados coloniales de Virginia bajo órdenes de Washington abren fuego con sus mosquetes en un ataque sorpresa. Sólo los colonos de Virginia dispararon y no sus indios aliados, disparando dos descargas con sus mosquetes, según Monceau. El Alférez Jumonville les dijo a los atacantes que pararan de disparar, ya que tenía que hablarles. Los colonos ingleses pararon de tirar, y Jumonville empezó a leerles el requerimiento por medio de un traductor. Mientras esto sucedía, los hombres de Jumonville se pararon detrás de su jefe, formando un grupo cerrado en medio del cerco de los colonos de Virginia y sus aliados iroqueses. Monceau aprovecha el momento para escabullirse por un lado entre los árboles del bosque y escapar. Este testimonio de Monceau fue recogido por el Capitán Contrecoeur en Fuerte Duquesne, quien lo remitió en carta al Gobernador General de Nueva Francia en la ciudad de Québec.  

La Cañada de Jumonville. Washington y sus soldados tomaron posiciones sobre las rocas mientras que el grupo de Jumonville acampó en el claro a mano derecha:

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Según el artillero J.C.B. de Fuerte Duquesne, quien oyó de Monceau lo que ocurrió en la cañada, Monceau escuchó en el bosque separado del grupo de Jumonville unos tiros seguidos por una segunda descarga acompañada de los gemidos de los moribundos. Esto podría referirse al momento en que Jumonville fue muerto mientras le leía a Washington el requerimiento. Así lo apuntó Contrecoeur, y se sabe que el tambor que acompañaba el grupo de Jumonville para tocar en parlamento también fue matado por los tiros de los hombres de Washington, de acuerdo a Chartrand. El comandante francés de un puesto de avanzada recogió el testimonio de un iroqués desertor del grupo de Washington que fue testigo de que Jumonville fue muerto de un tiro en la cabeza mientras leía el requerimiento, muriendo también varios de sus hombres víctimas de las descargas de mosquete de los soldados de Virginia. Del total del contingente de Jumonville murieron en la masacre causada por Washington al menos 10, incluyendo al mismo Jumonville y a su atambor. El contingente francés tuvo un herido y 21 más fueron hechos prisioneros por Washington, incluyéndose entre los prisioneros al segundo oficial del grupo de Jumonville, el también Alférez Pierre-Jacques Drouillon.

Grabado en que se representa la muerte de Jumonville mientras le leía el requerimiento a Washington:

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Como prisionero Drouillon dio un testimonio de los hechos que los ingleses tradujeron al inglés (posiblemente a su manera, dejando fuera aquello que no les convenía) y que pusieron por escrito en una carta dirigida al Teniente de Gobernador de Virginia Dinwiddie, en donde el alférez francés dice que habían sido “cerca de las 7 u 8 en punto de la mañana” cuando Washington les atacó, que el grupo de Jumonville no acudió a las armas y que Washington “podría haber escuchado a nuestro intérprete . . . en vez de aprovechar la oportunidad para dispararnos”, según cita y relata Chartrand. Cuando desde Fuerte Duquesne se envió una fuerza militar para castigar a Washington, tras conocerse lo sucedido en la Cañada de Jumonville, la fuerza francesa halló cuatro cuerpos de franceses sin sepultar en la cañada, en estado de descomposición y sin sus cueros cabelludos, de acuerdo a Chartrand. ¡Ni siquiera Washington y sus soldados de Virginia pudieron darles cristiana sepultura! ¿Podría haber sido esto una “firma” dejada por Washington por la masacre que cometió -en sí un acto de guerra en tiempo de paz- para que al descubrir los franceses los cuerpos insepultos y mutilados de sus compatriotas, con mayor saña e indignación lanzasen un ataque de represalia contra los británicos que desencadenase una deseada guerra entre Francia y la Gran Bretaña?
¿Y cuál fue el relato de lo sucedido en lo que se llamaría después la Cañada de Jumonville según el principal autor de los hechos allí acaecidos, Jorge Washington? De acuerdo a Chartrand, Washington escribió en su obra 'Comentarios' ('Remarks') que "los franceses enviaron un destacamento a reconocer nuestro campamento y obtener inteligencia sobre nuestra fuerza y posición . . . ; aviso de lo cual (fue) dado por los exploradores, G W [Jorge Washington] marchó a la cabeza del destacamento, atacó, mató 9 ó 10, y capturó unos 20". En su informe a Dinwiddie del 29 de mayo, el día después de la masacre, según Chartrand, Washington describe que con sus soldados y aliados indios "formé un orden [adoptó una formación] para atacar por todos los lados, lo que en consecuencia hicimos, y después de un combate de unos 15 minutos, matamos 10, herimos uno y tomamos 21 prisioneros, entre aquellos que fueron muertos, estaba Monsieur de Jumonville, el comandante". Y tal fue el gusto y entusiasmo de Washington por lo que había ocurrido que en una carta escrita a su hermano le decía: "Puedo en verdad asegurarte, escuché balas silbar y créeme, había algo encantador en el sonido".

Está claro que Washington fue con sus hombres a atacar a los franceses y dio la orden de abrir fuego contra el contingente de Jumonville con la intención de matar, lo que constituía una violación de la paz. Los testimonios franceses indican que Jumonville fue muerto cuando leía el requerimiento, matándose también a su tambor, una grave violación de las reglas de la guerra de aquel entonces al atacarse a un emisario en misión de parlamento mientras cumplía su misión de leer un documento oficial, en tiempos de paz y no de guerra. Y los 10 franceses muertos fueron abatidos a tiros estando rodeados y sin haber tomado las armas o haber adoptado una formación de combate para defenderse. Fue una masacre a la que se añade el hecho que al menos los cuerpos de 4 franceses masacrados fueron dejados sin sepultar.

Representación pictórica de la Cañada de Jumonville antes del ataque del 28 de mayo de 1754 por Washington y sus hombres. Realmente Washington y sus soldados habrían ocupado la posición sobre las rocas y sus indios aliados el lado opuesto:

www.farwest.it

Es con todo esto que el relato de un inglés que ni siquiera estuvo en el ataque al grupo de Jumonville y que lo que dijo supuestamente lo basó en lo que otros le habían contado, de que el cacique iroqués 'Medio Rey' mató de un hachazo a Jumonville tras éste rendirse con sus hombres, parece ser más una historia para excusar a Washington de su responsabilidad de lo sucedido. Pero aún de haber sido así, Washington como comandante de la fuerza británico-iroquesa era responsable de los hombres bajo su mando y de lo que ocurrió, más aún cuando fue con su contingente con la intención hostil y premeditada de atacar y matar franceses, en tiempo de paz y siendo su tropa de Virginia más numerosa que los iroqueses presentes. Jorge Washington recibió su bautismo de fuego en su carrera militar como un criminal de guerra, responsable de la masacre que ocurrió en lo que se llamaría Cañada de Jumonville, por su víctima de más rango. Lo dudoso de la historia de que los indios iroqueses cometieron la masacre y no Washington y sus soldados de Virginia se deduce del mensaje que Dinwiddie envió al gobierno inglés en Londres, informando sobre lo acaecido. De acuerdo a Chartrand, Dinwiddie escribió que la acción de Washington fue "una pequeña escaramuza (que) fue realmente el trabajo del Medio Rey y… (sus) indios. No éramos [Washington y los colonos de Virginia] más que los auxiliares de ellos". Ja, ja. ¡Sí, claro!

En Londres no todos habrían sido engañados por estas excusas. Horace Walpole, prominente político del partido Whig, dijo del ataque de Washington a los franceses del 28 de mayo de 1754: "La descarga disparada por un joven virginiano en un lugar remoto de América incendió al mundo". Horace Walpole fue hijo del primer ministro británico Robert Walpole y primo del Almirante Horatio Nelson, héroe británico de Trafalgar. Sin duda, la represalia militar francesa por el ataque contra Jumonville desencadenó una serie de acciones militares entre las fuerzas de Francia y la Gran Bretaña en Norteamérica en una guerra no declarada que duró dos años hasta que se declaró formalmente en 1756, iniciándose la Guerra de los Siete Años, que duró hasta 1763. Francia perdió en esta guerra a la Gran Bretaña sus territorios en el Canadá y los territorios de la Luisiana al este del Río Misisipi incluyendo las regiones de los valles de los ríos Ohio y Allegheny. En compensación a España por la pérdida de la Florida a la Gran Bretaña en el Tratado de París de 1763, que pone fin a la Guerra de los Siete Años, Francia le cede a España los territorios de la Luisiana al oeste del Río Misisipi (la Luisiana española), quedándose el Rey de Francia por ello sin ningún territorio continental en Norteamérica. La Guerra de los Siete Años involucró a otras potencias, y al finalizar se calcula que cerca de 1 millón (se estima en más de 991,000) de hombres de todos los bandos habrían muerto o sido heridos durante la contienda. Y eso sin contar las muertes de civiles de dicha guerra. Por haber causado por su ataque contra Jumonville y su grupo el comienzo de las hostilidades que desembocarían en la Guerra de los Siete Años, guerra mundial que se considera la más sangrienta del siglo XVIII, Jorge Washington es en gran medida responsable del inicio y por ello de las muertes y destrucción de esta larga contienda que realmente empezó aquel 28 de mayo de 1754 y terminó en 1763.

Curiosamente, aunque la Gran Bretaña ganó la Guerra de los Siete Anos, guerra que se puede decir fue causada por la guerra no declarada que se inició con el ataque y masacre cometidos por Washington y sus hombres en 1754, tales fueron las deudas que acumuló el gobierno inglés para vencer en el conflicto que concluyó en 1763, que tuvo que imponer impuestos sobre las Trece Colonias de Norteamérica para ayudar a pagar dichas deudas. Pero aun cuando las Trece Colonias salieron muy beneficiadas en la guerra con la eliminación del imperio francés en Norteamérica, objetaron a dichos impuestos, lo que llevó eventualmente a la Revolución Americana y a la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Y como bien se sabe, en esta guerra Jorge Washington volvió a salir a la luz pública como Comandante en Jefe del Ejército Continental, al final victorioso, lo que le llevó al General Washington a ser primer presidente de los Estados Unidos de América, prócer de su independencia y héroe nacional de este país de inmortal memoria. ¡Lo que es el destino y lo que son los giros que da!

Pero aun con sus merecidos méritos y su merecida gloria como prócer de la independencia, general victorioso y primer presidente, le recuerdo a los angloamericanos conservadores estadounidenses que si han de hablar de los españoles como “victimarios (homicidas) en el extranjero”, que cuando vean un billete de 1 dólar, la cara de una moneda de 25 centavos, escuchen acerca de o estén en la capital de Washington, DC, o vean su Obelisco, se acuerden de que el Teniente Coronel George Washington a sus 22 años fue un criminal de guerra que cometió una masacre en donde violó las leyes de la guerra y de la paz, y que por dicha masacre fue causante directo de una guerra en Norteamérica e indirecto de la Guerra de los Siete Años con todas sus bajas de muertos y heridos. Así que antes de ver la paja en el ojo del vecino miren el tronco de árbol en el propio. 
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

Comparando la España imperial con los EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte IX)


El señor James P. Pinkerton, autor y comentarista político de Fox News, cita en su artículo una descripción de los conquistadores españoles que se acopla a su opinión de los españoles de la época de la conquista de América como culturalmente belicosos y sanguinarios: "El caballero cubierto de cota de malla, blandiendo su lanza ensangrentada, y montado en su caballo de guerra, cabalgando sobre los nativos indefensos…". La cita es tomada de la obra del eminente y distinguido historiador e hispanista estadounidense William H. Prescott, titulada en español 'Historia de la conquista del Perú' y que fue publicada en 1847. Pinkerton cita a Prescott en su  artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy') publicado en la revista norteamericana 'The American Conservative' ('El conservador americano').

Esta imagen dada por Prescott y tomada por Pinkerton para describir a los conquistadores españoles no cuadra por ejemplo con los sucesos de Cajamarca, ciudad peruana del imperio inca en donde el 16 de noviembre de 1532 la pequeña fuerza de conquistadores españoles bajo el mando del gobernador Francisco Pizarro desbarata un gran ejército inca y apresa al Inca Cápac, al Emperador Atahualpa de los incas, en un temerario golpe de mano. Los conquistadores bajo Pizarro eran en total unos 170, de los cuales unos 40 formaban la caballería y el resto eran infantes de a pie. Cuando Pizarro con su pequeña hueste llega a Cajamarca el viernes 15 de noviembre de 1532, el Inca Atahualpa, que acababa de vencer a su medio hermano el Inca Huáscar en la guerra civil que aquejó al imperio inca por su trono (Huáscar había sido derrotado y apresado meses antes por Chalcuchima, general inca leal a Atahualpa), se hallaba en las cercanías de la ciudad acampado con un gran ejército, cuyo campamento era según el cronista español de Indias Pedro Cieza de León como una ciudad de tiendas de campaña. Francisco Pizarro envió a Hernando de Soto –el futuro explorador del sureste de EE.UU. que llegó al Río Misisipi en 1541–  junto con 24 hombres a caballo a modo de embajada para ir al campamento de Atahualpa y pedirle que fuese a Cajamarca a verse con el gobernador Pizarro. Este también envió a su medio hermano Hernando Pizarro junto con unos hombres más a caballo para apoyar la embajada de Hernando de Soto. Pedro Pizarro, primo hermano por parte de padre de Francisco Pizarro y cronista e historiador que estuvo presente en los hechos que aquí se relatan, dijo que Hernando de Soto fue a ver al Inca Cápac con 20 soldados a caballo. Según el cronista de Indias e historiador Gonzalo Fernández de Oviedo, Hernando de Soto fue con 20 hombres a caballo, seguido después a modo de refuerzo por Hernando Pizarro con 20 hombres a caballo más. Atahualpa accedió a verse al día siguiente con Francisco Pizarro en Cajamarca, donde se hallaban todos los españoles.

De acuerdo a Pedro Pizarro, Atahualpa le dijo a Hernando de Soto que iría al día siguiente a Cajamarca y que le dijese a Francisco Pizarro y los españoles que "le pagarian el desacato que auian [habían] tenido en tomar unas esteras de un aposento donde dormia su padre Guaina Capa quando era vivo" y que le devolviesen todo lo que habían tomado y comido (de sus dominios) y que lo tuviesen todo junto para devolvérselo cuando él llegase a Cajamarca al día siguiente. Esto lo dijo Atahualpa porque en el imperio inca esencialmente todos los bienes, las tierras y las personas que en este había le pertenecían al Inca Cápac. Realmente, esta exigencia del Inca Atahualpa, imposible de cumplir con tan solo lo referente a la comida  -y la bebida- que los españoles habían consumido hasta el momento, no le daba otra opción a Francisco Pizarro y sus hombres que la de actuar dando un golpe como hicieron, so pena de haber sido matados por los incas o de haber sido forzados a ser sus siervos.

Retrato idealizado del Inca Atahualpa, medio hermano de Huáscar. Ambos fueron hijos del Inca Huayna Cápac. Tras morir este y su heredero designado probablemente de viruela, el imperio inca quedó sin soberano. Contrario a lo que se suele decir, el cronista de Indias e historiador Pedro Cieza de León confirma que Atahualpa nació en el Cuzco, probablemente basándose en fuentes cuzqueñas, siendo su madre una prima hermana de Huayna Cápac. Después de que Huáscar es declarado Inca Cápac por sus seguidores y envía un ejército contra Atahualpa que se hallaba en Quito, este es declarado también por sus seguidores Inca Cápac.



Como prueba de la dureza del Inca Cápac, este -según Cieza de León- mandó ejecutar a más de 40 de sus hombres que se asustaron y retrocedieron o se cayeron del asombro y susto cuando durante su embajada, Hernando de Soto, que nunca se bajó del caballo, se le acercó de repente galopando con su corcel delante del mismo Atahualpa para impresionarlo en su uso del caballo. Tan cerca llegó Hernando de Soto del Inca Cápac de manera súbita que el resoplar de su caballo soplaba "la borla que tenía en la frente" Atahualpa (la borla se llamaba mascaipacha y la portaba solo el Inca Cápac bajo una banda tejida trenzada llamada llanto o llauto). Atahualpa según los españoles presentes no se inmutó y mantenía una serenidad "como si su vida toda hubiera gastado en domar potros". Pedro Pizarro relata que por el galope y frenazo repentino del caballo que montaba Hernando de Soto, unos incas que estaban sentados al lado de Atahualpa se levantaron del miedo, por lo que este les castigó haciendo matar no solo a los que mostraron temor ante el caballo levantándose, sino también a sus 'caciques' o jefes y a sus mujeres e hijos, "por poner temor a su xente que no huyese ninguno al tiempo del pelear" contra los españoles.

Los 'caciques' que mandó ejecutar Atahualpa pudieron haber sido jefes militares de los que mostraron temor ante el caballo brioso de Hernando de Soto, pudiendo haber incluido –de haber sido ese el caso– a unos chungacamayoc, los guardianes de 10, los capitanes de una unidad de diez soldados incas, o a un pichca chungacamayoc, el guardián de 50, el comandante de una unidad de 50 soldados incas que pudo haber quedado deshonrada por el suceso.

Según Cieza de León, Atahualpa planeaba entrar con parte de su ejército en Cajamarca y rodear la ciudad con la mayor parte del mismo para atacar a los españoles y matarlos o capturarlos. El cronista de Indias Gonzalo Fernández de Oviedo también relata que Atahualpa tenía planes de atacar por sorpresa a los españoles de Francisco Pizarro aposentados en Cajamarca. Según Cieza de León, Atahualpa había enviado desde su campamento en Cajamarca a uno de sus nobles, uno de los llamados orejones (así llamados por las orejeras que por su rango llevaban y expandían sus orejas), como espía haciéndose pasar como uno de los indios que servían a los españoles para contar cuántos de estos había y el número de sus caballos, regresando después al Inca Atahualpa para informarle de lo que había visto. El espía le dijo a Atahualpa "que creía que" de reunirse un gran número de guerreros incas "les sería fácil matarlos a todos, pues eran tan pocos" los españoles. Según Pedro Pizarro, este noble orejón inca y espía de Atahualpa le había informado al Inca Cápac que los españoles eran hasta unos 190, de los cuales aproximadamente 90 iban a caballo (al parecer ese número o 200 era la fuerza que realmente tenía Francisco Pizarro en Cajamarca de acuerdo a su primo hermano). Pero le informó mal a Atahualpa de forma que le hizo confiarse, según Pedro Pizarro, al decirle que los españoles eran unos "ladrones haraganes", al parecer confundiendo los caballos con especies de camélidos andinos (como las llamas o alpacas), diciendo que debían de prepararse "muchas sogas" para atrapar a los hombres de Pizarro porque como "benian muy medrosos" (temerosos, miedosos), al ver la mucha gente armada del Inca Cápac tratarían de huir.

También los nobles orejones en el campamento de Atahualpa en Cajamarca habían hablado de capturar a los españoles de Pizarro por ser tan pocos para usarlos como yanaconas, la servidumbre del Inca Cápac. Según Cieza de León, antes de que llegase Pizarro y su pequeña hueste a Cajamarca, Atahualpa había dispuesto que su general Rumiñahui junto con 1.000 guerreros incas armados de boleadoras estuviesen listos para apresar con dichas armas a aquellos españoles que intentasen huir del valle de Cajamarca de haberse escapado del ataque que el Inca Cápac tenía planeado contra ellos. De acuerdo a Pedro Pizarro, Atahualpa puso a su general Rumiñahui al frente de 20.000 guerreros provistos de "muchas sogas" para atrapar a los españoles que intentasen huir al día siguiente, 16 de noviembre, de Cajamarca por creer que la gente de Francisco Pizarro trataría de ponerse en fuga tras tan solo ver la gran masa humana del ejército inca. Esta intención de atacar a los conquistadores no debe de sorprendernos, ya que al fin y al cabo Pizarro y sus hombres eran invasores del imperio inca, conquistadores que tomaban lo que querían, sin diferenciarse en ese sentido de los macedonios y demás griegos de Alejandro Magno al invadir el imperio persa, sin diferenciarse tampoco de los romanos o de los vikingos, excepto que los españoles eran cristianos y los otros paganos.

Ese día 16 de noviembre en Cajamarca, según el cronista Cieza de León iba en un suntuoso séquito Atahualpa en andas, sostenido por miembros de la más alta nobleza inca, rodeado también por los llamados orejones, los nobles incas y por miembros de la guardia imperial, armados abiertamente como dice Fernández de Oviedo. Cabe indicar que se cree que el cuerpo de ejército de élite de la guardia personal del Inca Cápac estaba compuesto por unos 10.000 soldados escogidos que podían combatir como una sola formación, que también proporcionaba a los oficiales de todo el ejército. Precediendo al cortejo del Inca Atahualpa iba un cuerpo de 12.000 hombres formados en escuadrones (según el relato de Fernández de Oviedo este cuerpo habría estado formado por 3-4 escuadrones), que llevaban sus armas escondidas debajo de sus "camisetas de lana" –quizás onkas, túnicas sin manga de lana que llegaban hasta la rodilla, armas que incluían hondas y bolsas con piedras para lanzar, mazos con remates de bronce en forma de estrella con puntas "agudas y largas" y boleadoras–. Cieza de León dice sobre los soldados incas del cuerpo de vanguardia que "muchos millares de ellos se pusieron unas coracinas de hoja de palma, y nudo tan fuerte, que la lanza y espada hallara dura", llevando puesta esta forma de armadura también debajo de las camisas. Lo de las armas escondidas lo confirma Fernández de Oviedo, basándose en lo que vio un mensajero español que Francisco Pizarro le envió a Atahualpa poco antes que este entrase en Cajamarca con su séquito. Este español, que sería el que Cieza de León nombra como Hernando Aldana, dijo sobre los incas del cuerpo de vanguardia, según Fernández de Oviedo, "que la gente que en la delantera venian, traian armas secretas debaxo de las camisetas, vestidos jubones fuertes de algodón, é talegas escondidas de piedras, é hondas, é que le paresçia que no venian de buena intençion” (Los "jubones fuertes de algodón" eran probablemente similares en concepto a los ichcahuipilli, las armaduras acolchadas de algodón y yute de los aztecas).

Tras estos iban 5.000 hombres armados de boleadoras, cuya misión era atacar también a los caballos de los españoles para hacerlos caer. Detrás del Inca Cápac y su séquito iba el grueso de su ejército con 70.000 soldados y 30.000 personas "de servicio" como portadores que no incluía a las mujeres, de acuerdo a Cieza de León. Este da también el estimado de que había más de 400 guerreros incas por cada español en Cajamarca (según Fernández de Oviedo los españoles en Cajamarca estimaron 500 incas por cada uno de ellos). Estos números no han de sorprender, pues hay noticias de que hubo ejércitos incas de 70.000 hasta 250.000 guerreros. En Cajamarca el ejército de Atahualpa habría totalizado según las cifras dadas por Cieza de León unos 87.000 hombres de guerra, quedándose la mayor parte fuera de la ciudad por falta de espacio al haberse ya llenado su plaza con los que acompañaban primero al Inca Cápac.

Mapa del camino real o camino del Inca cuya longitud de 5.200 km o 6.800 km comunicaba los confines del imperio inca de norte a sur. Al noreste de Tumbes en el Golfo de Guayaquil se aprecia la Isla Puná.



Según Pedro Pizarro, el ejército inca en Cajamarca era de más de 40.000 guerreros. El cronista Fernández de Oviedo relata que los españoles al visitar el campamento de Atahualpa estimaban su ejército en más de 30.000 hombres de guerra. Otros españoles concluyeron que el ejército inca en Cajamarca era de más de 40.000 guerreros. Estos fueron descritos como "bien dispuestos", jóvenes y fuertes y pintados de colores de guerra como el rojo y el negro (el estar pintado de negro era distintivo que se había matado a uno o más enemigos, dependiendo de la parte del cuerpo que estaba pintada). Y delante de cada tienda de campaña en el campamento inca de Cajamarca los soldados de Atahualpa tenían sus lanzas hincadas en el suelo, siendo estas lanzas largas "como picas", que de acuerdo a otra fuente tenían 2 metros de longitud y llevaban puntas de cobre o de hueso (en contraste, la lanza de los conquistadores españoles a caballo era de entre 3 a 4 metros de largo con punta de acero).

El Inca Atahualpa les dijo en la plaza de Cajamarca al fraile fray Vicente de Valverde y a su traductor el indio Felipillo, miembros del grupo de Francisco Pizarro, usando las palabras de Cieza de León, "que dijesen a Pizarro que no pasaría de aquel lugar donde estaba hasta que le volviesen y restituyesen todo el oro, plata, piedras, ropa, indios e indias con todo lo demás que le habían robado". Esto dijo Atahualpa después de haber tirado al suelo la Biblia que Valverde le había dado a petición suya, como relata también Fernández de Oviedo. También según este cronista, Atahualpa concluyó su conversación con el fraile con estas palabras: "No partiré de aqui hasta que todo [lo robado] me lo traygan delante".

Después de decirle a fray Vicente de Valverde lo que le exigía a los españoles, Atahualpa se puso de pie sobre las andas como dijo Fernández de Oviedo y se dirigió a su gente congregada en la plaza de Cajamarca, según Cieza de León, para inducirles a la ira contra los españoles, hablándoles usando las palabras del cronista de "que los cristianos en menosprecio suyo, habiendo forzado tantas mujeres y muerto tantos hombres, y robado lo que habían podido sin vergüenza ni temor, pedían paz con pretensión de quedar superiores; que ellos dieran gran grita sonando sus instrumentos". Esto de que Atahualpa le ordenaba a sus hombres congregados en la plaza de Cajamarca de que iniciasen un gran ruido con sus instrumentos pudo haber sido el preludio al ataque sorpresa que planeaba contra Pizarro y su gente. Según Terence Wise en su librito 'The Conquistadores': "Los Incas abrían sus batallas con una cacofonía intimidatoria de sonido de una mezcla de tambores, caracolas, flautas y pitos…" para asustar al enemigo.

Dibujo coloreado del cronista indígena peruano del período colonial Felipe Guamán Poma de Ayala, mostrando al Inca Atahualpa en la plaza de Cajamarca cuando fray Vicente de Valverde le leía el requerimiento por el cual le pedía que se hiciese cristiano y aceptase someterse a la soberanía del Rey de España. Atahualpa aparece llevando puesto un casco de general inca.



Tras escuchar lo que el Inca Cápac le demandaba a Pizarro, fray Valverde le dio a entender a este que había que actuar, por lo que le esperaba a los españoles de no hacerlo, y es tras ello que Pizarro dio la orden de atacar. Cabe señalar que las quejas de Atahualpa habían de empezar el momento que Pizarro y sus hombres pusieron pie en territorio del imperio inca, en la ciudad de Tumbes en la costa norte peruana. Aunque aliados de los españoles contra los indios de la Isla Puná, sus enemigos, los indios tumbesinos planearon darle muerte a Pizarro y su gente después que estos llegasen a Tumbes tras dejar la Isla Puná. Y así, a dos españoles que llegaron primero en balsa de la Puná hasta Tumbes, uno de ellos posiblemente un menor de edad adolescente por la descripción de Cieza de León, bajo el ardid de que les iban a dar aposento, los tumbesinos los apresaron, les sacaron a los dos españoles los ojos, les cortaron los miembros estando vivos y los pusieron dentro de "unas ollas puestas grandes con gran fuego" donde recibieron una muerte lenta. En castigo por estas muertes Pizarro envió a sus hombres a buscar tumbesinos para castigarlos, habiendo huido la población de la ciudad por temor a la represalia española, al parecer escondiéndose muchos en los manglares. Unos pocos indios fueron muertos, otros más pero sin ser muchos fueron capturados, habiendo mucho saqueo por parte de los enfurecidos conquistadores. Para no tener más pérdidas los jefes tumbesinos pidieron hacer la paz con Pizarro, pidiendo perdón por haberle matado sus dos hombres. Pizarro accedió a esto, necesitado que estaba de guías, de portadores de su bagaje y de servidores, y probablemente para no tener enemigos a sus espaldas en su marcha dentro del imperio inca.

Sin embargo, Cieza de León relata que los tumbesinos enviaron mensajeros a Atahualpa en Cajamarca para quejarse del trato que habían recibido de los españoles. Sin duda los tumbesinos habrían informado también al Inca Cápac de cómo la resistencia de los indios punáes, sus enemigos, fue aplastada en combate por los españoles, sin estos apenas sufrir bajas. La acción punitiva de Pizarro contra los tumbesinos, a los que calificó de "traidores", hay que ponerla dentro del contexto de los sucesos que ocurrieron en la Isla Puná antes de la ida de los españoles a Tumbes en esta expedición de conquista del imperio inca.

Basándose en Cieza de León, Pizarro y su gente estuvo más de tres meses en la Puná, bien atendidos y agasajados por los indios punáes. Cabe aclarar que tanto la Isla Puná como las costas de Esmeraldas, Manabí y de la Península de Santa Elena en el actual Ecuador no eran parte del imperio inca como se ha dicho. Los punáes en particular habían resistido el intento de invasión de los incas, y los indios de Tumbes, súbditos del Inca Cápac, eran además sus enemigos mortales. Así en este estado de cosas, Pizarro llega a la Puná, estando acompañado de tumbesinos. Cieza de León por ejemplo relata que los indios punáes querían atacar a traición a los españoles, pero se deduce de su crónica que los isleños no tenían dicha intención de atacarlos, sino más bien les eran amistosos y hospitalarios. Se puede deducir por la crónica de Cieza de León que los tumbesinos, enemigos de los punáes, conspiraron contra estos diciéndoles a Pizarro y los españoles, falsamente, que los punáes los querían atacar por sorpresa para matarlos. En esta calumnia participó Felipillo, el traductor indio de Pizarro que al parecer aprendió la lengua quechua de los incas viviendo en Tumbes (Felipillo después sería ejecutado por los españoles por haberles traicionado, por haber falseado sus traducciones de lo que realmente le decía el Inca Atahualpa y por haber acusado falsamente a Atahualpa, acusaciones que llevaron a su ejecución por los españoles).

Francisco Pizarro González, conquistador del Perú. Fue hecho marqués y nombrado por la Corona española Adelantado, Gobernador y Capitán General de la Nueva Castilla, región que comprendía los actuales Ecuador y Perú hasta el sur del Cuzco.



Tras varios intentos de convencer a los españoles en diversas ocasiones, la calumnia triunfó, los españoles creyeron en esta, apresaron sin motivo obvio al cacique principal de la Isla Puná, Tumbalá –bautizado durante la estancia de Pizarro en la isla como Francisco Tomalá– junto con al menos otros 16 de los caciques de la Puná. Por ser el cacique principal, Pizarro preservó la vida de Tomalá y dispuso que "fuese mirado con cuidado", pero le entregó los otros caciques punáes cautivos a sus enemigos tumbesinos, "los cuales los mataron con gran crueldad", decapitándolos. Ante todo esto los indios punáes se levantaron contra los españoles, y en los combates que hubo muchos indios murieron. Mientras tanto y bajo los ojos de los españoles, según Cieza de León, en la Puná "los de Túmbez robaban a discreción, y más era lo que destruían y arruinaban, por el odio y enemistad antigua". Para demostrar más aún la amistad que Pizarro tenía con los tumbesinos, el conquistador ordenó que les entregasen más de 400 hombres y mujeres de Tumbes que estaban cautivos en la Puná. No es de extrañar que a Pizarro no le haya caído bien después que los de Tumbes hayan matado a dos de sus hombres y querido hacer lo mismo con él y el resto de los españoles.

Lo que Atahualpa le dijo a fray Vicente de Valverde en la plaza de Cajamarca se habría referido también a otro incidente ocurrido durante la marcha de Pizarro y sus hombres entre Tumbes y la ciudad de San Miguel de Tangarará que fundó. Francisco Pizarro envió a Hernando de Soto, algunos hombres de caballería y soldados de a pie rodeleros por delante en misión de descubierta. Según indica Cieza de León, Atahualpa desde Cajamarca dio la orden a indios naturales de la tierra a que atacasen a los españoles, llevando los atacantes "cordeles recios" para atrapar a los invasores como si fuesen alpacas. Hernando de Soto y sus hombres "mataron muchos", apresaron a algunos y saquearon todo lo que pudieron antes de volver donde Pizarro. Hay que decir que las represalias españolas se hicieron como actos de guerra después que los conquistadores fueron atacados. Y tras Tumbes al adentrarse en el imperio inca, Francisco Pizarro sabiamente dio órdenes a sus hombres de no atacar, matar ni robar a los indios que se mostrasen pacíficos y quisiesen amistad con los españoles, para así establecer alianzas con ellos. Así, según Fernández de Oviedo, Atahualpa le demandó también a fray Vicente de Valverde que devolvieran los españoles la ropa que según él estos le habían robado al saquear unas casas o almacenes en Cajamarca. Pero Valverde le respondió que los españoles "no han hecho nada" ya que en Cajamarca el día anterior unos indios les habían traído ropa sacada de unos sitios sin que Francisco Pizarro lo supiese, y que cuando se enteró de esto ordenó aquel día 16 de noviembre que se le devolviese la ropa a un jefe inca. Según Pedro Pizarro, Atahualpa despidió en la plaza de Cajamarca a fray Vicente de Valverde y a los que con él estaban, el soldado Hernando de Aldana y como traductor el indio Martinillo (compañero traductor de Felipillo, quien basándose en el relato de Pedro Pizarro no habría sido el traductor de Valverde ante Atahualpa), de mala manera diciendo "que se fuesen para bellacos ladrones, y que los auia [había] de matar a todos".

La espera tenía impaciente a Francisco Pizarro y a sus hombres, algunos de los cuales, según Pedro Pizarro, "se orinauan de puro temor". Irónicamente, los incas al estar en la plaza de Cajamarca y ver que los españoles no estaban por hallarse ocultos en las edificaciones -en espera de la orden para atacar- pensaban que estaban más bien escondidos de miedo. El cronista testigo de los hechos escribe que al entrar a la plaza de Cajamarca, a la pregunta de Atahualpa: "¿Donde estan estos christianos, que no parescen?" sus capitanes le respondieron: "Senor: están escondidos de miedo". Lo cierto es que relata Pedro Pizarro que la noche anterior los españoles no durmieron, estando alerta en caso que los incas les atacasen –no sabían todavía que los incas no solían combatir de noche con grandes contingentes de tropas– "y con harto temor por la mucha xente que el yndio [Atahualpa] tenia" como les había informado Hernando de Soto y los que fueron con él al campamento de Atahualpa.

Tras los momentos de tensión descritos más arriba entre Atahualpa y fray Vicente de Valverde, Pizarro dio la orden de atacar poco antes de ponerse el sol, disparándose desde una edificación elevada que dominaba la plaza un falconete, cañón pequeño de uso antipersonal, bajo el mando del artillero Pedro de Candia, griego de Creta, contra la masa concentrada de incas, tocándose las trompetas que junto a Pedro de Candia estaban dando la señal de ataque, abriendo fuego también los arcabuceros españoles apostados sobre los muros. Relata Fernández de Oviedo que Francisco Pizarro antes de dar la orden de atacar, armado de espada y adarga (escudo de cuero ovalado o en forma de corazón) intentó acercarse a Atahualpa con los soldados rodeleros de a pie que había designado, solo pudiendo llegar hasta el Inca Cápac que estaba en andas acompañado de 4 de sus hombres, y al hacerlo agarra del brazo a Atahualpa y da el grito de '¡Santiago!', la señal para que los españoles atacasen al unísono.

Según Cieza de León, a la voz de guerra de "¡Santiago, Santiago!" la caballería salió de donde estaba escondida entre las casas con los conquistadores Hernando Pizarro, Hernando de Soto y Sebastián de Belalcázar acometiendo junto con los soldados de a pie, yendo Francisco Pizarro junto con 15 soldados rodeleros, armados de espada y rodela, un escudo redondo de madera o metal (Fernández de Oviedo habla de 20 soldados de a pie que estaban con Francisco Pizarro para apresar a Atahualpa). Según Pedro Pizarro, Francisco Pizarro había dividido el mando de su caballería entre Hernando Pizarro y Hernando de Soto, dividiendo el mando de los soldados de a pie entre él y su medio hermano Juan Pizarro. Les habían puesto a los caballos cascabeles para hacer ruido al galope que asustara más a los indios. Francisco Pizarro y sus rodeleros van directamente al grupo de incas que rodean a Atahualpa atacándolo, agarrando Pizarro del brazo al Inca Cápac sin poder hacerle caer, mientras sus soldados rodeleros mataban y cercenaban a golpe de espada brazos y manos de los que le llevaban en andas para que cayese al suelo, cayendo Atahualpa de las andas al caer muertos o mortalmente heridos sus portadores, siendo así capturado. Pedro Pizarro cuenta que al matarle sus portadores otros más aparecían para sostener las andas de su Inca Cápac y que así no cayese al suelo, estando así un buen rato en el forcejeo y matanza de portadores. Francisco Pizarro tuvo que intervenir personalmente para que sus soldados no matasen a Atahualpa, amenazándolos de muerte –le dijo a sus soldados: "¡Nadie hiera al indio, so pena de la vida!"– pero con todo recibió al proteger a su cautivo una pequeña herida en la mano de un golpe de espada. Los portadores de las andas eran de la nobleza, muriendo también a vista del Inca Atahualpa grandes señores y miembros principales de la nobleza, consejeros, jefes militares y al parecer también curacas, caciques de tribus sometidas y súbditos suyos. Según Fernández de Oviedo los señores principales y nobles incas iban armados con hachas y porras de oro y de plata, que se hallaron después del golpe de mano de Pizarro. También los españoles recogieron escudos, hachas de bronce y "lanças pequeñas arrojadiças como dardos" que los soldados incas habían dejado tiradas.

Representación idealizada y romántica del siglo XIX de Hernando de Soto cuando llega con sus hombres al Río Misisipi en 1541. La pintura se halla en el Capitolio de Washington DC.



Debe de añadirse que la táctica usada por Pizarro en Cajamarca de ir directamente al jefe supremo de los incas para dejarlos sin líder y así derrotarlos también era usada por los incas. Igualmente como otros ejércitos han hecho en la historia de la guerra, los incas en una batalla intentaban atacar al jefe o al mando supremo de un ejército enemigo con un grupo escogido de guerreros. La intención era que al decapitar al ejército enemigo con la captura o muerte de su jefe o general, sus fuerzas se desmoralizarían al quedar sin mando y huirían en desbandada del campo de batalla, dándole la victoria a los incas. Así pasó en Cajamarca, pero a la inversa.

Ya para cuando Atahualpa es apresado el pánico había cundido entre los incas dentro de la plaza de Cajamarca ante la sorpresa y las bajas ocasionadas por el impacto violento, súbito y simultáneo de las descargas de artillería y de los arcabuces con su ruido estruendoso, y del choque de la carga de caballería y de la infantería armadas con acero. Inicialmente se estorban los incas, tantos que habían entrado a la plaza, embarazados por su masa concentrada y sin poder maniobrar. En eso con la mortandad que los españoles les causaban cunde el pánico. Con la captura del Inca Cápac y la emboscada la totalidad de los incas intentó escapar, al parecer cayendo muchos al suelo y siendo por ellos mismos atropellados en la estampida del pánico que se desencadenó con el ataque español. Como la plaza estaba llena de los hombres del Inca Atahualpa y solo había dos puertas de acceso y salida de la misma, en la desesperación por huir un grupo de incas empujó con fuerza simultáneamente una sección del muro que rodeaba a dicha plaza, abriendo una brecha por donde escapar. La caballería barrió con los incas que tenía delante, matando e hiriendo a su paso y saliendo de Cajamarca, persiguiendo a los guerreros de Atahualpa hasta su campamento y hasta el anochecer. Los soldados de a pie españoles atacando con mortífera pericia y rapidez, mataron a la mayor parte de los que no pudieron escapar y salir de la plaza "en breve espacio", según Fernández de Oviedo.

Ninguno de los españoles murió, pero los incas sufrieron más de 2.000 muertos, muchos más heridos, con más de 5.000 hechos prisioneros durante la noche, además de recogerse un cuantioso botín de oro, plata, telas, armas y pertenencias del campamento abandonado de Atahualpa, de acuerdo a Cieza de León. Según Fernández de Oviedo, para el día después del ataque de Cajamarca, 8.000 o más fueron capturados, incluyendo mujeres y muchachos tomados del campamento de Atahualpa. Hubo soldados de Pizarro que querían matar o cortarle las manos a aquellos prisioneros que fuesen "hombres de guerra", pero Pizarro no lo consintió. Relata  Fernández de Oviedo: "'Basta, dixo el gobernador [Francisco Pizarro], los que se matan en la batalla, y essos que se han traydo, como ovejas á corral, no es bien que mueran ni se haga otra justiçia en ellos'. É assi fueron sueltos todos". Ordenó también Pizarro a uno de sus capitanes junto con 30 soldados a caballo que recogiesen todas las lanzas y armas de los incas regadas en el campo y las quebrasen.

La desintegración de un poderoso ejército inca de decenas de miles de guerreros en Cajamarca no era poca cosa, más con la captura del mismo Inca Cápac, aun cuando la inmensa mayoría de los soldados de Atahualpa haya logrado escapar. Atahualpa después de caer prisionero disponía de un ejército bajo el mando de su general Rumiñahui en Quito en la sierra ecuatoriana, otro ejército bajo el mando de su general Chalcuchima en Jauja al sur y otro bajo el mando de su general Quizquiz en la antigua capital inca del Cuzco. Estos generales incas habían servido antes al padre de Atahualpa y Huáscar, el Inca Huayna Cápac. Y aun cuando se vea la cifra de más de 2.000 hombres de Atahualpa, nobles y soldados, muertos en la plaza de Cajamarca como una cifra considerable, hemos de ver las cifras de bajas citadas de grandes batallas entre las fuerzas del Inca Atahualpa y del Inca Huáscar durante la guerra civil incaica.

Según el cronista Cieza de León, en la batalla de Ambato, en la actual provincia de Tungurahua de Ecuador, el ejército de Atahualpa mandado por sus generales Chalcuchima y Quizquiz derrotó a un ejército de su medio hermano Huáscar, muriendo 15.000 ó 16.000 guerreros de ambas partes. Según la misma fuente, la mayor parte de los prisioneros de guerra hechos al ejército de Huáscar fueron ejecutados. Tras esta batalla, Atahualpa marchó hacia la ciudad de Tomebamba donde, según Cieza de León, en castigo por haberle resistido dicha ciudad antes, mandó matar a todos los miembros de dos comitiva de bienvenida y reconciliación compuesta de niños y de hombres de varias edades que los de Tomebamba le enviaron, y que solo perdonó la vida de algunos niños y de las mujeres dedicadas al culto del templo del sol –las mamaconas o sacerdotisas y las acllas o vírgenes del sol– dando su relato la impresión que la población de Tomebamba fue también masacrada. Los indios cañaris constituían la población nativa de la ciudad inca de Tomebamba y de su región en la sierra ecuatoriana. Cabe señalar que el cronista Pedro Cieza de León no estuvo en Cajamarca cuando ocurrieron los sucesos de noviembre de 1532 y que sus fuentes son españoles o indígenas que vivieron o escucharon de los sucesos que relata en su obra, incluyendo en este sentido fuentes incas del Cuzco.

Retrato idealizado del Inca Huáscar, hijo de Huayna Cápac y también de una prima de este. Su medio hermano Atahualpa propuso que según la costumbre un consejo eligiese al nuevo Inca Cápac tras la muerte de su padre y de su sucesor designado, Ninan Cuyochi, pero Huáscar unilateralmente se hizo proclamar por sus seguidores Inca Cápac en el Cuzco. Así envía un ejército al norte del imperio para someter a Atahualpa, el cual es también proclamado Inca Cápac por sus seguidores, desarrollándose la guerra civil del imperio inca.




Siguiendo hacia el sur probablemente por el camino del Inca, según Cieza de León hubo otra gran batalla en la tierra de los indios paltas, en la actual provincia ecuatoriana de Loja. El ejército de Atahualpa se enfrentó a las fuerzas de Huáscar, que incluyendo a supervivientes de la batalla de Ambato totalizaban más de 80.000 guerreros. Se mencionan las fuerzas de Atahualpa como algo menos de esta cifra. En la batalla, ganada por Atahualpa, murieron por ambas partes más de 35.000, con muchos heridos. Cieza de León habla de otra gran batalla librada en el valle de Jauja en el Perú, que de haber ocurrido habría sucedido cuando el ejército de Huáscar le cerró el paso al ejército leal a Atahualpa cuando marchaba hacia Cuzco por el camino del Inca, quedando Atahualpa atrás en Cajamarca con parte de su ejército. Cieza de León dice que su relato de esta batalla se basa en el testimonio de jefes militares incas que estuvieron presentes. El ejército de Atahualpa estaba mandado por sus generales Chalcuchima y Quizquiz y sumaba 140.000 soldados sin incluir sus portadores y servidores de apoyo logístico. El ejército de Huáscar de 130.000 tropas fue derrotado, habiendo de parte y parte más de 40.000 muertos y muchos heridos, y tras la batalla el "suelo estaba lleno de muertos y la tierra vuelta de color de sangre". Al parecer según Cieza hubo otra batalla más cerca del Cuzco, donde murieron más de 20.000, siendo capturado Huáscar después de esta derrota que abrió el camino a la capital inca. Del cautivo Huáscar dice Cieza de León que las tropas incas victoriosas de Atahualpa "deshonraron las mujeres principales suyas; mataron muchos inocentes que no pecaron" (¿niños quizás de Huáscar o de su familia inmediata?) probablemente tras entrar en Cuzco.

Es de interés escuchar la relación de los hechos de la guerra civil incaica dada por el mismo Atahualpa a Francisco Pizarro como su prisionero tras su captura en Cajamarca, como fue recogida por Fernández de Oviedo. Atahualpa contó que con un gran ejército que reunió en la ciudad de Quito le salió al encuentro al ejército de su medio hermano Huáscar, derrotándolo por la ciudad de Tomebamba y matándole 1.000 hombres [¿quizás 1.000 de los 2.000 nobles orejones de Huáscar, sin contar a los soldados corrientes muertos que serían muchos más?], poniendo en fuga a su hermano y sus tropas supervivientes. Como Tomebamba le resistió, en palabras de la crónica de Fernández de Oviedo, dijo Atahualpa: "é lo asolé é quemé é maté toda la gente, é todos los pueblos de aquella comarca quise asolar é destruyr, é porque quise seguir á mi hermano [Huáscar], lo dexé por entonces de hacer". Seguía contando Atahualpa que mientras su ejército avanzaba hacia el sur dentro del imperio inca en persecución de las fuerzas de Huáscar, las provincias se le rendían sin resistencia, después de haber visto lo que le pasó a Tomebamba por haberle resistido. Un ejército de 40.000 soldados "de los que saqué de Quito" bajo el mando de sus generales Chalcuchima y Quizquiz marchó hacia el Cuzco capturando las poblaciones y territorios en su camino, y al llegar a la vieja capital del imperio inca donde estaba Huáscar, "é se la tomaron, é mataron mucha gente, é prendieron su persona, é tomáronle todo el thessoro de oro é plata de mi padre" Huayna Cápac. De los 40.000 hombres que rindieron al Cuzco, 10.000 se quedaron ocupando la ciudad mientras que a los 30.000 restantes se les permitió regresar a sus tierras y hogares.

Atahualpa reconoció en su relato que de no haber sido capturado por los españoles en Cajamarca, "tenia pensado, si no acaesçiera mi prission, de me yr á descansar á mi tierra, é de camino acabar de asolar todos los pueblos de aquella comarca…" de Tomebamba por habérsele resistido. Según Atahualpa, antes de su captura por los españoles tenía planes de que sus generales victoriosos le enviasen "de la gente del Cuzco que han subjetado [sometido] quatro mill hombres casados" para repoblar la ciudad de Tomebamba. Estos habrían sido trasplantados con sus esposas e hijos como mitimaes, grupos de población obligados a ser transferidos a regiones alejadas y extrañas a ellos dentro del imperio inca para alejarlos de sus tierras ancestrales para que así, al estar desarraigados y ser dependientes del sistema administrativo y económico del imperio, no pudiesen oponerse de manera efectiva al poder y autoridad del Inca Cápac. De haber devastado la comarca de Tomebamba como tenía planeado –de no haber sido capturado por Pizarro– Atahualpa también dijo que "pensaba poblarla de nuevo de mi gente", lo que implica que al asolarla habría cometido un baño de sangre para despoblarla en parte. Así, los 4.000 hombres cuzqueños y sus familias que pensaba trasplantar a la ciudad de Tomebamba, de haber sido seguidores de Huáscar, habrían vivido rodeados y vigilados por los nuevos pobladores de la región circundante, leales a Atahualpa. Lejos de su Cuzco natal, los mitimaes cuzqueños no habrían podido ya conspirar de manera efectiva contra Atahualpa.

Fernández de Oviedo relata usando otras fuentes de información que cuando Atahualpa con su ejército venido de Quito derrota en Tomebamba a los 2.000 orejones, nobles incas que Huáscar había enviado para aprisionarle (y que según el cronista e historiador español del siglo XVI, Agustín de Zárate, los 2.000 "capitanes y gente practica en la guerra" reclutaron y mandaron un ejército de 30.000 hombres de la provincia de los indios cañaris leales a Huáscar), "metió á cuchillo sesenta mill hombres en Tomebamba", posiblemente la población masculina de la ciudad. En otro capítulo de su obra Fernández de Oviedo relata que por oponerse la población de Tomebamba a Atahualpa, este la "quemó é asoló…é toda la gente dél mató". De acuerdo a Agustín de Zárate, tras derrotar al ejército que Huáscar mandó contra él, Atahualpa procedió a castigar a la ciudad de Tomebamba por haber apoyado a Huáscar, y en la provincia de los indios cañaris "mato sesenta mil hombres dellos porque le habían sido contrarios, y metio a fuego y a sangre y asolo la poblacion de Tumibamba, situada en un llano ribera de tres grandes rios; la cual era muy grande". Cuenta Fernández de Oviedo al describir el ejército de Atahualpa en Cajamarca: "Toda la gente que Atabalipa [Atahualpa] tenia en su exérçito, eran muy diestros en la guerra, é andaban cursados en ella, y eran hombres animosos é feroçes, mançebos é grandes de cuerpo; é hallóse que mill dellos bastaban á asolar cualquiera población de aquella tierra, aunque toviesse veynte mil hombres". ¿Habría por ello necesitado Atahualpa solo unos 3.000 de sus soldados para masacrar a la población de Tomebamba?

Fernández de Oviedo también relata que tras la captura de Huáscar en Cuzco, los generales de Atahualpa "le mataron quantos hijos tenia chicos é grandes, é abrieron á todas sus mujeres para ver si estaban preñadas, porque no quedasse subçesor del dicho Guascara [Huáscar]". Francisco Pizarro trató bien a Atahualpa mientras lo tuvo prisionero, antes de su injusta ejecución. Pero Huáscar, antes de que lo matase el general Chalcuchima de Atahualpa, ya cautivo de Pizarro, tuvo como prisionero de las tropas de su medio hermano un trato cruel como relata Pedro Pizarro. Así Huáscar como prisionero "le trayan [traían] huradadas [horadadas] las yslillas de los honbros y por ellas metidas unas sogas".

Volviendo a la guerra de conquista de los españoles contra las fuerzas del Inca Atahualpa, cuando Sebastián de Belalcázar marchó al norte con soldados por la sierra ecuatoriana camino a Riobamba dentro del imperio inca, según Cieza de León las fuerzas incas que estaban bajo el mando del general Rumiñahui habían cavado hoyos que contenían estacas puntiagudas y que estaban cubiertos con "pajas del campo" para camuflarlos, con la intención que allí se cayesen los caballos de los conquistadores. Un indio le reveló a los españoles la trampa que les tendían y así evitaron los hoyos. Fernández de Oviedo sobre esto relata que los españoles camino a Riobamba tenían delante un ejército inca de 50.000 hombres atrincherados detrás de fosos y "albarradas" (muros de protección). Los defensores incas habían cavado por donde debían pasar los españoles 500 hoyos con estacas "puntiagudas" que eran "gruessas como la muñeca del braço ó más", habiendo además cavado "otros tres mill hoyos menores llenos de púas de á palmo, y estas eran de cañas".

Laguna de Yahuarcocha localizada cerca de la ciudad de Ibarra en el norte de Ecuador. Yahuarcocha significa en quechua, la lengua de los incas, 'lago de sangre', así llamada después de la masacre cometida por el Inca Huayna Cápac, padre de Atahualpa y Huáscar, contra los indios carangues y caranquis en castigo por haberse sublevado. Huayna Cápac los había conquistado como parte de sus planes de conquista hacia el norte buscando controlar las minas de oro y esmeraldas de la actual Colombia. Según Cieza de León los indios del lugar dicen que los incas masacraron a más de 20.000 hombres de las tribus locales rebeldes, que tras ser echados sus cuerpos a la laguna por teñirse de rojo con su sangre derramada se llamó 'lago de sangre'. Como mató a todos los varones (incluyendo a adolescentes menores de edad) excepto a los niños, se les dio el nombre a los locales de huambracunas, que en quechua significa "ahora sois muchachos" en palabras de Cieza. El cronista e historiador español Antonio Herrera y Tordesillas da la cifra de 50.000 varones masacrados en Yahuarcocha. Se ha encontrado evidencia arqueológica que indica que hubo una masacre.



Mientras los españoles buscaban el oro y la plata de los incas por motivos de beneficio económico, como hoy en día se usa el dinero, el Inca Cápac buscaba el oro y la plata para acumularla en los templos, para ornamentos personales o para utensilios como vasos de bebida, ollas, vasijas y cántaros. Precisamente cuando el Inca Huayna Cápac muere de una epidemia que según Pedro Pizarro fue de viruela, epidemia que mató también a su designado heredero como Inca Cápac, Ninan Cuyochi (por el contrario de lo que se ha dicho, Ninan Cuyochi fue hijo legítimo del Inca Huayna Cápac quien lo designó su legítimo heredero), el Inca Cápac estaba llevando a cabo una campaña militar de expansión de su imperio hacia el norte, hacia la actual Colombia, en busca de sus minas de oro y de esmeraldas. Por esta campaña militar septentrional hacia la actual Colombia, Huayna Cápac movió la capital del imperio inca de Cuzco a Tomebamba por su posición avanzada, edificando allí algunos de los mismos edificios principales que había en el Cuzco, en una movida similar a cuando el Emperador Constantino movió la capital del imperio romano de Roma a Constantinopla, a cuando el Brasil decidió trasladar su capital a Brasilia reemplazando a Río de Janeiro o a la más reciente decisión de Kazajistán de mover su capital de Alma-Ata, en el sur centroasiático, a Astaná en el norte. Huayna Cápac pasó más tiempo en Quito por estar la ciudad más cerca del área de sus operaciones militares de conquista en el norte de Ecuador y el sur de Colombia.

Y con respecto a la cita de Prescott hecha por Pinkerton, de que el conquistador español iba "montado en su caballo de guerra, cabalgando sobre los nativos indefensos", ¿indefensos los incas? No. ¿Guerreros los incas? Sí.

Y si aún los conservadores angloamericanos estadounidenses consideran a Pizarro y sus españoles dignos de condena por su forma de conquistar al imperio inca, les invito a que condenen primero no solamente a sus ancestros colonos ingleses y pioneros estadounidenses por su genocidio de los indios, sino que condenen antes que a nadie a los antiguos israelitas del Viejo Testamento que tanto reverencian desde el púlpito, por su destrucción de la tierra de Canaán. En particular que los conservadores cristianos evangélicos y fundamentalistas religiosos no sean unos fariseos y en vez de decir 'Amén' condenen primero a los antiguos israelitas y a sus líderes como Josué y el Rey David por sus crímenes de guerra cometidos en Canaán, por sus saqueos y robos, destrucción de ciudades, violaciones de mujeres y por el exterminio, genocidio y holocausto de la población cananea que era la legítima dueña de su llamada 'tierra prometida'.
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

Comparando la España imperial con los EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte X)


Respondiendo nuevamente al argumento del señor James P. Pinkerton, autor y comentarista político de Fox News, de que "los españoles, víctimas de agresión en casa, se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero", refiriéndose dicho autor al papel que España jugó en la conquista del Nuevo Mundo, deseo profundizar un poco más en las ideas religiosas que inspiraban a los anglosajones durante su conquista y ocupación de Norteamérica y en este sentido en la influencia ejercida por el Viejo Testamento de la Biblia. La cita que hago del señor Pinkerton aparece en su artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy'), publicado en la revista estadounidense 'The American Conservative' ('El conservador americano').

Como he dicho en mi anterior blog, los conquistadores españoles llevaban a cabo sus conquistas esencialmente por afán de lucro, buscando metales preciosos para fines de beneficio económico propio, reservando la mitad del botín para el rey, rebajándose esta proporción más tarde con la minería de oro y plata al quinto real, la quinta parte, y a veces para promover la minería a solo la décima parte de lo ganado para la Corona. Durante la conquista de los territorios continentales americanos en el siglo XVI, las muertes de indios a manos de los conquistadores se producían generalmente en la guerra de conquista durante combates y no como una política sistemática de exterminio y genocidio de poblaciones o de masacres cometidas para dar un ejemplo que disuadiese a la resistencia. Como se ha visto en mi anterior blog, los incas sí llevaban a cabo masacres punitivas de poblaciones matando decenas de miles de personas según las crónicas, siendo ejemplos de ello las masacres de Yahuarcocha por el Inca Huayna Cápac y la de Tomebamba por el Inca Atahualpa, hijo del anterior, masacres estas que ocurrieron en territorio del actual Ecuador.

Los colonos ingleses en sus 13 colonias de la costa este de Norteamérica, por el contrario, cometieron en la mayor parte de los casos una política de genocidio y exterminio, de esclavitud y limpieza étnica de los indios. Esta política de genocidio y exterminio se veía grandemente influenciada por las ideas religiosas de los colonos ingleses protestantes, según las cuales estos, inspirados por el Viejo Testamento de la Biblia y así por las masacres y genocidios cometidos por los antiguos israelitas contra los pueblos cananeos y vecinos, se veían a sí mismos también como el pueblo elegido y a los indios como paganos seguidores del diablo que podían ser todos aniquilados, hombres, mujeres, niños y ancianos, para desocupar sus tierras que pretendían colonizar.

También los colonos ingleses de las 13 colonias de Norteamérica exterminaban o expulsaban a los indios de sus tierras por motivos de xenofobia y racismo contra los indígenas, por ser de cultura y raza distintas. Tanto el fanatismo religioso bíblico del Antiguo Testamento como la xenofobia y el racismo de los anglosajones se combinaron en una fatídica mezcla genocida que influenció la idiosincrasia de los angloamericanos en sus tratos con las naciones y tribus de indios, como colonos de su majestad británica y después como ciudadanos de los Estados Unidos de América. Un ejemplo de la influencia del Antiguo Testamento interpretado por los colonos ingleses para justificar su política genocida contra los indios se vio en la masacre de los indios pequotes cometida por los protestantes puritanos en el principal pueblo pequot cerca del actual río Mystic (Místico) en Connecticut el 26 de mayo de 1637.

El capitán inglés John Underhill, que participó en la masacre, cuenta en su relación de los hechos cómo algunos jóvenes soldados ingleses que no habían estado en la guerra antes estaban impactados al ver a tantos indios pequotes muertos o moribundos en el suelo de su pueblo, tantos cuerpos unos encima de otros que, según Underhill, con dificultad se podía pasar. Los jóvenes soldados ingleses le preguntaban al capitán Underhill: "¿por qué estaba tan furioso... no deberían los cristianos tener más misericordia y compasión?", según las palabras de Underhill. Ante lo cual Underhill respondió en su relación: "Pero yo les referiría a la guerra de David (el rey David bíblico) cuando un pueblo se crece a tal altura de sangre y peca contra Dios y el hombre, y todos se confederan en la acción, ahí Él no tiene respeto a las personas, pero las destroza, y las corta, y las pasa a cuchillo, y la más terrible muerte que puede haber: a veces la Escritura declara que mujeres y niños deben morir con sus padres; a veces el caso cambia: pero no vamos a disputar esto ahora. Tenemos suficiente luz de la Palabra de Dios para nuestras acciones".

Representación de la primera masacre inglesa de indios norteamericanos en 1637 en el pueblo pequot del río Mystic, Connecticut. Al menos uno de los capitanes ingleses participantes se inspiró en las masacres cometidas por el rey David descritas en el Antiguo Testamento para justificar y ejecutar la matanza de hombres, mujeres y niños pequotes.


El problema era que mientras que la Iglesia católica se ha basado más en el Nuevo Testamento y en las enseñanzas y el mensaje de Jesucristo como lo recopilaron y testimoniaron sus apóstoles, tras la Reforma Protestante muchos protestantes y en particular los pertenecientes a sectas evangélicas y fundamentalistas religiosas, además de interpretar la Biblia y el Antiguo Testamento a su manera, muchos de ellos han solido seguir más los mensajes contenidos en el Antiguo Testamento, dándole más énfasis sobre el Nuevo Testamento.

Originalmente este énfasis en el Antiguo Testamento sobre las enseñanzas de Jesucristo habría sido producto de un afán de denominaciones protestantes de tratar de ser más "bíblicas" que los católicos según su interpretación de las cosas y así distanciarse y diferenciarse de la Iglesia católica. Esta como la Iglesia ortodoxa desde sus orígenes se ha centrado en el mensaje cristiano contenido en el Nuevo Testamento, a la vez que ha recordado sin omisión lo que ha interpretado como profecías contenidas en el Antiguo Testamento que anunciaban la venida del Mesías, reconociendo siempre su importancia.

Dicho esto, la Biblia es un libro histórico invaluable y sin parangón, relatando la historia de una familia, la de Abraham y sus descendientes. Así el Antiguo Testamento contiene referencias a las guerras de conquista por parte de los antiguos israelitas de la tierra de Canaán y de los pueblos vecinos. Estas guerras se han caracterizado por sus campañas militares genocidas con masacres, saqueos, exterminio o esclavitud de los pueblos que no eran israelitas y que ocupaban lo que según ellos era su "tierra prometida", tierra que ya era el hogar de los cananeos y de otros pueblos de origen semita.

Mientras que los españoles al conquistar a los indios tenían la obligación por ley de la Corona española de evangelizarlos y así cristianizarlos, por considerarlos hijos de Dios que según los cristianos había que convertir y preservar para abrirles el camino a la salvación y vida eterna, los antiguos israelitas masacraban y aniquilaban a muchos de los pueblos cananeos y vecinos que conquistaban, arrasando, saqueando y quemando sus ciudades, matando a veces incluso hasta los animales domésticos de sus víctimas para no dejar nada vivo.

Este genocidio y holocausto de los cananeos a manos de los israelitas era producto del extremismo y fanatismo religioso y de la barbarie propia de los pueblos incivilizados, que junto con el concepto de ser pueblo elegido de Dios hacía que los antiguos israelitas considerasen tener el derecho a matar y expulsar a los habitantes de la tierra que a sangre y fuego conquistaban. Por ello le invito al señor Pinkerton y a los llamados conservadores fundamentalistas religiosos estadounidenses angloamericanos que reconozcan, antes de hablar mal de los españoles y basándose en los textos bíblicos, que "los israelitas, supuestamente víctimas de opresión en Egipto (según la versión de los israelitas, no la de los egipcios que eran mucho más civilizados), se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero", en la tierra de Canaán.

Mientras que los españoles conquistaban, cristianizaban, integraban y se mezclaban con los indios, dando lugar a nuestro mestizaje hispanoamericano y a su cristianismo, los antiguos israelitas del Éxodo y de tiempos del rey David exterminaban, destruían, saqueaban y violaban mujeres israelitas, eliminando toda traza y pista de los pueblos que conquistaban por su mezcla de fanatismo religioso extremo y xenofobia genocida. Todos estos crímenes lo justificaban los israelitas al cometerlos -y lo justificaban y siguen justificando angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos- como voluntad de Dios, según su opinión, cuando realmente desde un punto de vista humano fueron crímenes de lesa humanidad.

Este mal ejemplo fue seguido por los colonos ingleses en su colonización de la costa este de Norteamérica, como vimos en los actos y palabras del capitán Underhill con respecto a los indios pequotes, mal ejemplo seguido por sus descendientes estadounidenses angloamericanos en su manera de tratar a las poblaciones nativas no anglosajonas durante su expansión hacia el oeste norteamericano y después en su sometimiento de las Islas Filipinas tras la Guerra Hispano-Americana de 1898. Aun con todos los abusos que hubo, los españoles no fueron así, pues los hispanoamericanos no estaríamos aquí leyendo esto.

Veamos ahora ejemplos de los crímenes de guerra de los israelitas según sus propios textos sagrados que forman el Antiguo Testamento de la Biblia. Así, Moisés dirigió a los israelitas bajo su mando contra Sijón, el amorreo rey de Jesbón, quien no quería permitir que los israelitas pasaran por su territorio en camino a su llamada "tierra prometida", la tierra de Canaán. Según el libro del Deuteronomio, por ello Dios le dio a Moisés el derecho a conquistar el reino de Sijón. Citando a la 'Nueva Biblia Latinoamericana' católica: "Salió, pues, Sijón con toda su gente a presentarnos batalla en Jasa y Yavé, nuestro Dios, nos lo entregó y lo derrotamos a él junto con sus hijos y a toda su gente. En ese tiempo tomamos todas sus ciudades y las consagramos en anatema matando a sus habitantes, hombres, mujeres y niños, sin perdonar vida alguna, salvo la de los animales que fueron parte del botín como los despojos de las ciudades que ocupamos. Desde Aroer, ciudad situada sobre la orilla del torrente Arnón, hasta Galaad no hubo aldea ni ciudad que no tomáramos…" (Deuteronomio 2, 32-36). A modo de comentario aclaratorio, el anatema según el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española es: "En el Antiguo Testamento, condena al exterminio de las personas o cosas afectadas por la maldición atribuida a Dios".

Después de la muerte del rey Sijón y del exterminio de sus súbditos, procedieron Moisés y sus israelitas a invadir Basán cuyo rey era Og. Dice la Escritura: "Entregó Yavé a Og, rey de Basán, con todo su pueblo, en nuestras manos, y a todos los pasamos a cuchillo sin dejar a nadie con vida. Nos adueñamos de todas sus ciudades, no hubo población que se nos escapara; nos apoderamos de sesenta ciudades: toda la comarca de Argob, del reino de Og en Basán. Todas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas y trancas, sin contar los pueblos del campo que eran innumerables. Los consagramos en anatema exterminando aquellas gentes, como lo habíamos hecho con Sijón, rey de Jesbón: acabando con todas las ciudades, hombres, mujeres y niños. Solamente guardamos como botín todo el ganado y los despojos de las ciudades: Nos hicimos dueños de la tierra ocupada por los dos reyes amorreos, el país de Trasjordania (sic), desde el torrente de Arnón hasta el monte Hernón… Y tomamos todas las ciudades de la meseta y toda la tierra de Galaad y de Basán hasta Selca y Edreí, ciudades del reino de Og, en Basán" (Deuteronomio 3, 3-10).

Mapa de una ruta que los israelitas pudieron haber tomado para llegar hasta la tierra de Canaán tras su salida de Egipto:



Pero estas matanzas y destrucciones no fueron suficientes para Moisés, quien le dio así órdenes a su lugarteniente Josué a que en adelante repitiera las mismas masacres y reino de terror que había practicado, masacres cometidas por sus israelitas pero que él decía eran obra de Dios: "A Josué también le di la orden siguiente: 'Con tus propios ojos has visto lo que Yavé ha hecho con estos dos reyes: así lo harás con todos los reinos que has de pasar; …" (Deuteronomio 3, 21). Moisés sabía que estas matanzas estaban destinadas a sembrar el terror y atemorizar a sus futuras víctimas, desmoralizándolas y así afectando su voluntad de resistir a los invasores israelitas. Así, según el Deuteronomio Dios le dijo a Moisés antes de conquistar y masacrar al reino de Jesbón: "por mi parte, comienzo a infundir terror y miedo de ti entre todos los pueblos que hay debajo del cielo. Al oír tu nombre temblarán como las mujeres que están de parto y se desmayarán ante ti" (Deuteronomio 2, 25). Ciertamente que Moisés, Josué y sus israelitas practicaban también una estrategia de terrorismo de la Edad del Bronce.

El ataque y destrucción genocida más famoso cometido por los israelitas fue el de la ciudad de Jericó, siendo su destrucción y la masacre de sus habitantes ordenada por Josué. Así dice en la Biblia el libro de Josué sobre los israelitas al conquistar Jericó, la ciudad mártir: "Se apoderaron de Jericó. Y espada en mano mataron a todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos; incluso a los bueyes, ovejas y burros, y los entregaron como anatema, o sea los sacrificaron a Dios" (Josué 6, 21). Sigue el relato: "Después quemaron la ciudad y todo lo que había en ella, dejando la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro, que depositaron entre las cosas preciosas del Santuario de Yavé" (Josué 6, 24).

Basado en este y en los testimonios mencionados arriba, los israelitas bajo Moisés y Josué habían consagrado en anatema a las poblaciones que masacraban, en los reinos de Jesbón y Basán y en la ciudad de Jericó. Esto implica que los israelitas cometían sacrificios humanos colectivos pasando a cuchillo a poblaciones enteras no israelitas que conquistaban, ofreciéndoselas a Yavé. Por practicar sacrificios humanos a Dios los israelitas seguían la práctica de los pueblos semitas de la región de Canaán y Siria de sacrificar vidas humanas a sus dioses. Por esta costumbre así Abraham estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac a Yavé.

Los fenicios del Líbano posteriormente también practicaban sacrificios humanos a Baal como también lo hicieron los cartagineses, cuya ciudad de Cartago en el actual Túnez había sido una fundación fenicia. Y los minoicos, pueblo semita que ocupó la Isla de Creta y que dio lugar a la leyenda del Minotauro también practicaban sacrificios humanos al toro. Los antiguos griegos aqueos, pueblo indoeuropeo que conquistó a los minoicos y absorbió su civilización, al parecer aprendieron de estos la práctica de los sacrificios humanos, practicados por los aqueos como lo relata 'La Ilíada' con respecto a la Guerra de Troya del siglo XIII antes de Cristo.

Son interesantes las investigaciones arqueológicas llevadas a cabo por el eminente arqueólogo y estudioso estadounidense Cyrus H. Gordon, quien examinando escritos de la Edad del Bronce de la antigua Siria halló que los pueblos semitas del Levante Mediterráneo rendían culto al dios Tor, el toro, y que el hijo mayor del dios padre Tor era el dios Baal y un hijo menor de Tor y por ello hermano menor de Baal era Yavé. Cabe añadir como paréntesis que las corridas de toros españolas serían la expresión moderna -aunque solo sean una manifestación secular de la tradición y cultura popular nacional española- de un antiquísimo culto al toro, animal al que también se le rendía un culto religioso tanto en la península ibérica prerromana como en los territorios insulares mediterráneos de las Baleares y Cerdeña durante la Edad del Bronce.

'La Toma de Jericó', pintura de James Tissot de fines del siglo XIX o comienzos del XX:



Pero los israelitas también masacraban a su gente. Un ejemplo es el caso de Acán el israelita tras la destrucción de Jericó. Josué había ordenado que todo el botín de oro, plata, bronce y hierro saqueado de Jericó se consagrase por anatema a Yavé y se depositase en su santuario. Esto realmente habría sido una forma de Josué de acumular por codicia personal metales preciosos o de gran utilidad como el bronce y hierro bajo su supervisión y control (el bronce y el hierro se podían fundir luego para hacer más armas), depositados en un solo lugar que podía ser guardado mejor, en el santuario bajo la excusa que eran ofrendas a Dios. Igualmente los incas en América acumulaban oro en sus templos al Sol como ofrendas, siendo a su vez un individuo, el Inca, quien controlaba todas estas riquezas. Acán había guardado para sí plata, oro y una capa que halló en la conquistada Jericó. Según el Antiguo Testamento Acán dijo: "Encontré entre los despojos una rica capa, de Senaar, doscientos siclos de plata y una barra de oro de cincuenta siclos. Movido por la codicia la tomé y escondí en un hoyo en medio de mi tienda y enterré la plata debajo" (Josué 7, 21). Al descubrirse que Acán no había entregado estos tesoros a Josué, para el santuario de Yavé según la versión israelita de la historia, se condenó a muerte a Acán y a su familia. Dice la Escritura: "Entonces Josué tomó a Acán, junto con la plata, la capa y el oro, con sus hijos y también sus hijas, sus bueyes, burros y ovejas, su tienda y todo cuanto tenía. Todo Israel lo acompañaba y los llevaron al valle de Acor. Allí Josué le dijo: 'Ya que tú nos trajiste la desgracia, que Yavé te traiga la desgracia en este día'. Todo el pueblo lo apedreó. De los suyos, unos fueron machacados, otros quemados" (Josué 7, 24-25).

Claro está, no fue Yavé quien le trajo la desgracia a Acán y sus hijos sino Josué y sus israelitas, quienes quemaron vivos a algunos de sus hijos e hijas. ¡Quemados vivos unos muchachos, muchachas, niños o niñas inocentes! Y tan solo por ser hijos e hijas de su padre, condenado por haberse quedado con parte del botín que Josué realmente codiciaba para sí, justificándose al decir que era voluntad de Dios. ¡Que no me vengan angloamericanos conservadores fundamentalistas religiosos de EE.UU. a hablar de manera farisaica de los autos de fe de la Inquisición española –a la que precisamente denuncia el señor Pinkerton en su artículo– mientras glorifican como palabra del Altísimo los crímenes de los antiguos israelitas como los cometidos con hogueras por Josué y su gente!

Lapidación de Acán, de parte de sus hijos y de sus animales, que murieron "machacados":



Condenables son los autos de fe de la Inquisición, sin duda, en que eran quemados vivos aquellos acusados de ser herejes protestantes o de ser conversos reincidentes en el hebraísmo, pero ya que son condenables, no menos condenables son las muertes en la hoguera -verdaderos holocaustos a Dios por los israelitas- o por lapidación y la espada de su propia gente inocente o de otros pueblos no israelitas tan solo culpables de estar vivos y vivir en medio del camino de conquista y colonización de quienes se autoproclamaban "pueblo elegido", quienes mataban a sus víctimas bajo el pretexto de que era la voluntad de Dios. Así que antes de condenar a los españoles por su conquista de América o su Inquisición, que condenen los conservadores angloamericanos estadounidenses primero a los antiguos israelitas por sus crímenes y matanzas que hacían en nombre de Dios. Si es que tienen el valor de hacerlo.

Sigamos con la historia de terror bíblico. Otra ciudad llamada Hay se resistía a sucumbir a Josué y sus israelitas. Tras una estratagema de Josué, los israelitas la capturaron. Dice la Escritura: "…los israelitas que estaban escondidos surgieron de sus puestos. Corriendo, penetraron en la ciudad, se apoderaron de ella y la incendiaron". Prosigue el relato: "Los israelitas pelearon hasta que no quedó sobreviviente ni fugitivo. Solamente tomaron vivo al rey de Hay y lo llevaron a Josué. Los israelitas acabaron con los habitantes de Hay que estaban en el campo o que habían huido al desierto; los mataron a todos. Después volvieron a la ciudad y acabaron con toda la población, hombres y mujeres. El total de los muertos fue de doce mil. Josué no dejó de matar hasta exterminar a todos los habitantes de Hay, sacrificándolos a Yavé. Los israelitas se repartieron solo el ganado y los despojos de la ciudad, según la orden que Yavé dio a Josué. Josué incendió la ciudad y no dejó sino ruinas: la ciudad ha quedado así hasta hoy. En cuanto al rey de Hay, lo ahorcó en un árbol, dejándolo allí hasta la tarde" (Josué 8, 19, 22-29). ¿Qué los españoles en la conquista de América fueron peores que los israelitas en la conquista de Canaán o los anglosajones en la conquista de Norteamérica? Para nada y de ninguna manera. Los españoles eran monaguillos comparados con todos esos.

Veamos más 'méritos' de los antiguos israelitas, tan reverenciados por los conservadores angloamericanos estadounidenses que son fundamentalistas religiosos, los mismos que después de manera farisaica condenan a los españoles por su labor en América, ignorando no solo los crímenes de los antiguos israelitas sino también los crímenes genocidas cometidos contra los indios por los mismos estadounidenses y sus ancestros ingleses, en ocasiones en imitación a los israelitas del Antiguo Testamento.

'Josué quema la ciudad de Hay' por Gustave Doré, de 1866.



Según el libro de Josué, había una ciudad al oeste del río Jordán, Gabaón, cuyos habitantes temían ser masacrados y destruidos por los israelitas de Josué. Idearon un ardid para salvarse del destino de las ciudades antes mencionadas, destruidas sin misericordia por los israelitas. Habitantes de Gabaón visitaron a los israelitas ofreciéndose a estos como sus servidores a cambio de su vida y hacienda, aparentando que vinieron de muy lejos y que no eran realmente vecinos de los israelitas, quienes de haberlo sabido los habrían exterminado para quedarse con Gabaón y su tierra, que era parte de la llamada "tierra prometida" de los israelitas. Josué y estos juraron ante Yavé no matar a los habitantes de Gabaón e hicieron alianza con ellos, sin saber que Gabaón estaba en su "tierra prometida". Cuando se enteraron los israelitas de que eran vecinos: "Ese tercer día los israelitas partieron y entraron a sus ciudades: Gabaón, Carifá, Beriot y Cariatiarim. Les perdonaron la vida en vista de que los jefes del pueblo les habían prestado juramento en nombre de Yavé, pero toda la gente criticó a los jefes. Estos les respondieron: 'Nosotros hemos jurado en nombre de Yavé y por lo tanto no podemos matarlos. Sin embargo, haremos esto: los dejaremos vivir para no atraernos el enojo de Yavé, pero servirán como leñadores y acarreadores de agua al servicio de la comunidad de Israel'. Entonces Josué reunió a los gabaonitas y les dijo según lo decidido por los jefes: '¿Por qué han mentido y nos han dicho que vienen de muy lejos cuando viven en medio de nosotros? En adelante serán malditos y siempre permanecerán como cortadores de leña y acarreadores de agua para la casa de mi Dios'. Los gabaonitas respondieron: 'Supimos que Yavé había mandado a Moisés destruir a todos los habitantes de la tierra que él les entregaba. Tuvimos miedo y optamos por esta medida'" (Josué  9, 17-25).

De esto escrito por los mismos israelitas se puede decir que el pueblo israelita quería matar a sus vecinos gabaonitas presumiblemente por fanatismo religioso, por una insaciable sed de sangre, por un deseo de destruir y por la codicia de hacer más botín saqueando y robando las ciudades de sus víctimas. Al final los hacen básicamente esclavos, siervos de los israelitas. Josué y los que escribieron el relato lo cuentan como si toda la destrucción y muerte que cometían en la tierra de Canaán al oeste del río Jordán fuera voluntad de Dios, cuando racional y realmente habría sido todo por lujuria de sangre y botín y por la xenofobia de no querer convivir con otros pueblos distintos para no tener que compartir la tierra con otros.

¡Qué no hablen los conservadores angloamericanos estadounidenses de las encomiendas de indios por los españoles tras la conquista de América, cuando sus glorificados israelitas del Antiguo Testamento maldijeron en nombre de Dios a gente que quería la paz y vivir, así haciéndolos siervos y esclavos de los israelitas de por vida y para siempre, de generación en generación. Con todos sus defectos e injusticias, la encomienda de indios no fue como lo que hicieron los israelitas con los habitantes de las tierras que conquistaron, o como el trato dado por los angloamericanos estadounidenses a los indios y por sus ancestros, los colonos ingleses, que también esclavizaban a los indios.

Por ley España no esclavizaba a los indios que se sometían a la obediencia del rey, siendo protegidos por ser súbditos de su majestad católica, protección que desapareció con la independencia americana de España al abusar los criollos (los hispanoamericanos de origen europeo) de los indios, sin protección ya de la Corona. Estos abusos contra los indios por parte de los criollos independizados de España se cometieron desde México hasta el Cono Sur. Pero aún todos los abusos que hicieron los españoles no se comparan al trato dado por los antiguos israelitas a los habitantes de las tierras que conquistaban o al trato dado por los colonos ingleses y después por EE.UU. y los estadounidenses a los indios, muchas veces imitando a los antiguos israelitas y al trato que estos le daban a los pueblos cananeos -que masacraban- en la tierra de Canaán.    

Al sentirse amenazados de ser no ya conquistados sino exterminados por Josué y los israelitas, los reyes de ciudades-estado de la tierra de Canaán decidieron unirse para enfrentar esta bárbara y salvaje amenaza: "Adonisedec, rey de Jerusalén, supo que Josué había conquistado y arrasado a Hay, tratándola junto con su rey del mismo modo que trató a Jericó y a su rey. Supo también que los gabaonitas se habían aliado con Israel. Temió mucho, porque Gabaón era una ciudad muy importante, una ciudad real, mayor que Hay, y sus soldados eran muy valientes. En vista de esto, Adonisedec envió a decir a Oham, rey de Hebrón; a Faram, rey de Jerimot; a Jafia, rey de Laquis, y a Dabir, rey de Eglón: 'Vengan a mí y ayúdenme a conquistar a Gabaón, porque ha hecho pacto con Josué y los israelitas'" (Josué 10, 1-4). Así se llegan a enfrentar los cinco reyes cananeos con sus ejércitos contra Josué y los israelitas. Sigue la Escritura: "Josué y los israelitas los derrotaron y acabaron con ellos. Solo algunos sobrevivientes se refugiaron en ciudades fortificadas, mientras que todo Israel volvió ileso al campamento junto a Josué" (Josué 10, 20-21). Josué ordenó a sus guerreros que le trajesen los cinco reyes cananeos, que habían sido capturados por los israelitas. Sigue el relato: "Josué reunió a todo Israel y dijo a los capitanes de las tropas: 'Acérquense y pongan sus pies sobre el cuello de esos reyes'. Se acercaron, pues, y pusieron sus pies sobre el cuello de los reyes... Enseguida, Josué les dio muerte y les hizo colgar de cinco árboles, quedando de esta manera hasta la tarde" (Josué 10, 24, 26).

Sigue el relato de la campaña de exterminio de las ciudades-estado cananeas por Josué y sus israelitas: "Ese mismo día, Josué se apoderó de Maquedá. Pasó a cuchillo a su rey y a sus habitantes. La consagró en anatema a Yavé con todos los que estaban en ella, sin perdonar a ninguno. El rey sufrió la misma suerte que el de Jericó. Luego Josué con todo Israel fue a atacar a Libna. Yavé la entregó con su rey a los israelitas, que la pasaron a cuchillo con todos sus habitantes sin perdonar a nadie. El rey sufrió la misma suerte que el de Jericó. De Libna pasó a Laquis, la asedió y la atacó. Yavé también le entregó esta ciudad con su rey y habitantes, que sufrieron la misma suerte de Libna. Entonces Horam, rey de Gazer, subió para socorrer a Laquis, pero Josué lo derrotó y a todo su pueblo y no dejó a nadie con vida".

"De Laquis pasó a Eglón, la sitió y la conquistó el mismo día. El rey y los habitantes de Eglón también fueron acuchillados; la consagraron en anatema como habían hecho con Laquis. De Eglón pasaron a Hebrón, la conquistó junto con todos los pueblos que dependían de ella, pasó a cuchillo a su rey y habitantes, sin dejar ningún sobreviviente. Lo hizo tal como trató a Hebrón: la consagró en anatema. Josué y todo Israel con él se volvió contra Dabir y la atacó. La tomó, así como a todos los pueblos que dependían de ella. Pasó a cuchillo a su rey y habitantes, consagrándolos en anatema, sin perdonar a nadie. Dabir y su rey recibieron el mismo castigo que Hebrón y Libna".

Foto de 1915 de los cuerpos de mujeres y niños armenios víctimas del genocidio cometido por los turcos otomanos contra la nación armenia. Así amontonados habrían estado los cuerpos de mujeres y niños cananeos masacrados por Josué y sus israelitas en las ciudades densamente pobladas que estos aniquilaron y destruyeron



"De esta forma Josué conquistó toda la parte de los cerros, el desierto de Negueb, el llano y las vertientes con sus reyes. No dejó ningún sobreviviente, ya que consagró en anatema a todos los seres vivientes, según Yavé lo había ordenado. Josué los derrotó desde Cadésbarne hasta Gaza y desde Gosén hasta Gabaón. Josué venció a todos estos reyes y se apoderó de todas estas tierras en una sola vez..." (Josué 10, 28-42).

La destrucción y exterminio de las ciudades-estado mencionadas representaban la conquista del sur de la tierra de Canaán. El siguiente relato es la conquista del norte de Canaán por Josué y sus israelitas: "Cuando Jabín, rey de Jasor, supo todo esto, envió embajadores a Jobad, rey de Madom, al rey de Simerón, al rey de Acsaf, a los reyes que ocupaban las montañas del norte, las estepas al sur de Queneret, la llanura y las alturas de Dor al occidente, a los cananeos del este y del oeste, a los amorreos, heteos, fereceos y jebuseos de las montañas, también a los jeveos que vivían en las faldas del monte Hermón, en la región de Masfá" (Josué 11, 1-3). La ciudad cananea de Jasor se estima por excavaciones arqueológicas que llegó a tener una población de 40.000 habitantes. Los reyes cananeos según la Biblia juntaron un gran ejército para parar la amenaza genocida de Josué y sus israelitas, que se les venía encima.

Sigue el relato bíblico: "Josué, entonces, y con él todos los hombres armados, se trasladaron hasta Merom y los atacaron por sorpresa. Yavé se los entregó, de manera que los israelitas los derrotaron y los persiguieron hasta Sidón la Grande y Misrefot y, por el este, hasta Masfá, sin dejar a nadie con vida. Josué ejecutó también lo ordenado por Yavé de cortar los jarretes a los caballos y quemar los carros [de guerra enemigos]. Enseguida, Josué dio vuelta y conquistó a Jasor, matando a su rey. En aquel tiempo Jasor era la capital de todos esos reinos. En esta capital pasó a cuchillo a todos sus habitantes, consagrándolos en anatema. Nadie quedó con vida, y enseguida quemaron la ciudad. Josué tomó todas las ciudades de estos reyes y a todos sus reyes y los consagró en anatema, según se lo había ordenado Moisés, servidor de Yavé. Israel incendió todas las ciudades, menos aquellas ubicadas en las pendientes y alturas; de estas, sólo Jasor fue incendiada por Josué. Los israelitas se repartieron los despojos y el ganado de estas ciudades, pero pasaron a cuchillo a toda la población sin dejar a nadie con vida... Josué conquistó, pues, todo ese país: los cerros, el Negueb, el Gosén, la llanura, la estepa y los cerros de Israel con sus llanuras. Desde la parte de la cordillera que sube hacia Seir, hasta Baal Gad en el valle del Líbano, a los pies del monte Hermón, derrotó a todos sus reyes a quienes venció y dio muerte" (Josué 11, 7-14, 16-17).

Cuerpos de hombres y mujeres de la nación tutsi masacrados por miembros de la nación hutu en el genocidio de Ruanda de 1994. Igualmente habrían quedado tendidos cerca los unos de los otros los cuerpos de hombres, mujeres y niños cananeos tras ser masacrados en sus poblaciones por Josué y sus israelitas



Los autores israelitas de este relato, buscando una justificación por sus actos, atribuyen a Dios las guerras y masacres realmente provocadas y cometidas por Josué y sus israelitas por su propia voluntad. Refiriéndose a las ciudades-estado cananeas: "Yavé les dio ánimo a todos ellos para que pelearan contra Israel, con el fin de que fueran consagrados en anatema y destruidos sin misericordia, como Yavé lo tenía ordenado a Moisés. En aquel tiempo, Josué atacó y desbarató a los enaceos de los cerros, de Hebrón, Dabir, Anab, de todos los cerros de Judá y de Israel; ellos y sus ciudades fueron entregados en anatema. No quedaron enaceos en el país de Israel, excepto en Gaza, Gat y Azoto. Josué se apoderó de todo el país..." (Josué 11, 20-23). Los israelitas contabilizaron 31 reyes (Josué 12), con sus ciudades-estado y pueblos, que fueron conquistados por Josué y sus israelitas, y que fueron exterminados todos para permitir que sus tierras fuesen colonizadas por los invasores israelitas sin tener que compartirla con sus legítimos habitantes. Calculando que la ciudad de Jasor tenía una población de hasta 40.000 habitantes y que la ciudad de Hay según la Biblia tenía al menos 12.000 habitantes, si estimamos que 30 de las ciudades-estado cananeas conquistadas podrían haber tenido una población promedio de 12.000 habitantes -incluyendo la población extramuros e incluyendo o sin incluir pueblos dependientes-, Josué y sus israelitas habrían cometido un genocidio y holocausto sacrificial contra la población cananea de la tierra de Canaán de unas 400.000 personas, si incluimos 40.000 habitantes de la ciudad de Jasor.

Por la forma horrenda en la que los antiguos israelitas tomaron control de la tierra de Canaán, su autoproclamado derecho a la "tierra prometida" tenía solo la legitimidad del conquistador y su estancia solo era válida mientras tuviesen la fuerza militar para mantener control sobre el territorio que ocupaban. De la misma forma como llegaron los israelitas a la Tierra Santa a sangre y fuego, manteniéndose allí de igual manera, así mismo fueron sus descendientes también a sangre y fuego reprimidos por Roma en el siglo I después de Cristo bajo el general y futuro emperador Tito, y a sangre y fuego expulsados en el siglo II d. C. bajo el emperador Adriano, nacido en Hispania, la España romana.

Josué matando a sus enemigos



Como he descrito antes los israelitas no solo masacraban a no judíos como los cananeos, sino también a su gente. Un caso significativo es lo que le pasó a la tribu de Benjamín. Este era el más joven de los hijos de Jacob, quien fue hijo de Isaac y nieto de Abraham. Ya establecidos en la tierra de Canaán, los israelitas todavía no tenían un rey y estaban divididos en 12 tribus, cada una de las cuales correspondía a uno de los hijos varones de Jacob, quien según el libro del Génesis recibió del mismo Dios el nombre de Israel tras luchar físicamente con Él. En el drama a relatar aquí, un levita, miembro de la tribu de Leví, uno de los hijos de Jacob, viajaba por tierras de la tribu de Benjamín junto con su concubina. Habiendo recibido hospedaje con su mujer en una casa de la ciudad de Guibea de la tribu de Benjamín, locales benjaminitas calificados por la Biblia como "gente malvada" (Jueces 19, 22) rodearon la casa demandando al dueño que entregase al levita para abusar de él sexualmente. El levita en vez de defender a su mujer la entregó a los benjaminitas para que abusasen de ella en su lugar para así salvarse, yéndose a dormir como si nada. Esto dice la Biblia: "Entonces el hombre tomó a su concubina y se la sacó fuera. Ellos la violaron, la maltrataron toda la noche y hasta la mañana, y la dejaron al amanecer" (Jueces 19, 25).

La pobre mujer solo pudo llegar hasta el umbral de la casa donde estaba el levita y cayó, muriendo probablemente desangrada por las lesiones sufridas por la violación en grupo. Por la mañana se levantó el levita, abrió la puerta y al ver a su concubina tendida en el suelo y que no se movía tras hablarle, puso el cuerpo sobre su burro y siguió su camino a su pueblo como si nada. Sigue el relato bíblico: "Llegado a su casa [el levita], tomó un cuchillo y tomando a su concubina la partió, miembro por miembro, en doce trozos y los mandó por todo el territorio de Israel" (Jueces 19, 29). Este acto de barbarie lo hizo para que las 12 tribus conociesen el crimen cometido por los benjaminitas. Como resultado se congregan los hombres de guerra de las tribus israelitas en un lugar llamado Masfá. Ante ellos relata el mismo levita: "Los vecinos de Guibea se presentaron con la intención de maltratarnos y rodearon por la noche la casa; estaban decididos a matarme a mí y abusaron tanto de mi concubina, que murió. La tomé entonces, la descuarticé y envié los trozos por todo el territorio de Israel, porque habían cometido una infamia en Israel" (Jueces 20, 5-6).

Al negarse a entregar a los culpables del crimen de Guibea a las otras tribus israelitas para que los castigasen con la muerte, los de la tribu de Benjamín fueron atacados. No hay que olvidar que los de la tribu de Benjamín eran también israelitas, incluyendo a los habitantes de Guibea. Dice la Biblia: "Los benjaminitas se vieron derrotados, pero los hombres de Israel habían cedido terreno a Benjamín porque contaban con la emboscada que pusieron contra Guibea. Los emboscados se lanzaron, desplegándose rápidamente, acometieron contra Guibea y pasaron a cuchillo a toda la ciudad" (Jueces 20, 36-37). Tras resistir finalmente los guerreros benjaminitas fueron derrotados en batalla. Dice el libro de los Jueces: "Cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos valientes. Los sobrevivientes volvieron la espalda y huyeron hacia el desierto, hacia la peña de Rimmón. Pero hubo como cinco mil que fueron ejecutados en los caminos. Luego persiguieron a Benjamín hasta Guideón y mataron dos mil hombres. En total aquel día murieron veinticinco mil hombres de Benjamín que manejaban la espada, todos ellos valientes. De los que huyeron al desierto hacia la peña de Rimmón, seiscientos hombres escaparon. Allí se quedaron cuatro meses. Las tropas de Israel se volvieron contra los pueblos de Benjamín y los pasaron a cuchillo, tanto las poblaciones como el ganado y todo lo que había. Incendiaron también todas las ciudades que encontraron" (Jueces 20, 44-48).

Antes del crimen de Guibea, el israelita Abimelec, "... mató a sus hermanos, los hijos de Jerubaal (Gedeón), setenta hombres, a todos sobre una misma piedra" (Jueces 9, 5). Después de esto fue hecho rey, y por rebelarse la ciudad de Siquem a su tiranía, Abimelec "al tomarla, mató a todos sus habitantes, arrasó la ciudad y esparció sal sobre ella" (Jueces 9, 45) para que nada creciese en su suelo. Después mató a los habitantes de la torre de Siquem que se habían refugiado en un subterráneo, asfixiándolos con fuego y humo: "Así murieron todos los habitantes de la torre de Siquem, unos mil hombres y mujeres" (Jueces 9, 49). En la imagen, Abimelec sentado sobre la piedra donde mató a sus 70 hermanos israelitas, posiblemente como sacrificios humanos al dios Baal:



Pero el drama no se acabó así. Los israelitas de las otras tribus se lamentaron "llorando con grandes gemidos" (Jueces 21, 2) que tras masacrar a todas las mujeres y niñas de la tribu de Benjamín sus hombres supervivientes no podrían procrear, corriéndose el peligro de que la tribu de Benjamín -una de las doce de Israel- se extinguiese, ya que los de las otras tribus de Israel habían jurado en Masfá al estar allí congregados contra los de Benjamín que no darían sus hijas en matrimonio a los benjaminitas por el crimen de Guibea. La solución de los israelitas victoriosos en la guerra contra Benjamín fue masacrar a aquellos israelitas que no se congregaron en Masfá con los representantes y miembros de las tribus que atacaron y destruyeron a la tribu de Benjamín, para así capturar a sus mujeres vírgenes y dárselas a los 600 supervivientes de Benjamín para que estos las tomasen por la fuerza y violasen y así engendrasen su descendencia.

Dice la Biblia: "Entonces [los israelitas] se dijeron: '¿Cuál es la tribu de Israel que no subió ante Yavé en Masfá?'. Y vieron que nadie de Jabés de Galaad había venido al campamento para la asamblea. Habían hecho el censo y se dieron cuenta que no había nadie de Jabés de Galaad. Entonces la comunidad mandó allá doce mil hombres de los valientes con esta orden: 'vayan y pasen a cuchillo a los habitantes de Jabés de Galaad, incluidos las mujeres y niños. Esto es lo que harán: Maten a todo varón y a toda mujer que haya conocido varón, pero dejen con vida a las doncellas'. Así lo hicieron. Entre los habitantes de Jabés de Galaad encontraron cuatrocientas muchachas vírgenes que no habían conocido varón y las llevaron al campamento a Silo, que está en el país de Canaán" (Jueces 21, 10-12). Los israelitas les dieron las vírgenes a los benjaminitas para que las violasen y engendrasen hijos: "Les dieron las mujeres de Jabés de Galaad que habían quedado con vida, pero no hubo suficientes para todos" (Jueces 21, 14).

Entonces los jefes de los israelitas que masacraron a la población de Jabés de Galaad excepto a las 400 muchachas vírgenes le aconsejaron a los benjaminitas sobrevivientes que raptasen a muchachas israelitas y las violasen para que los padres de las jóvenes aceptasen que sus hijas fuesen mujeres de los benjaminitas. Así dice la Escritura: "Pero se dijeron: 'Es ahora la fiesta de Yavé, la que se celebra todos los años en Silo, al norte de Betel, al oriente de la calzada que sube de Betel a Siquem, y al sur de Leboná'. Aconsejaron, pues, a los benjaminitas: 'Vayan y preparen una emboscada entre las viñas. Estén alerta y cuando las muchachas de Silo vayan para danzar en coros, salgan de las viñas y que cada uno se rapte a una mujer y váyase a la tierra de Benjamín'" (Jueces 21, 19-21). Lo cual hicieron los benjaminitas. ¿Genocidio, violaciones masivas de muchachas (que muchas habrían sido menores de 18 años)? Los españoles no hacían esto ni durante la conquista ni durante los siglos de colonización de América, pero sí los antiguos israelitas en su llamada tierra prometida según su propia historia bíblica contenida en el Antiguo Testamento. Esto se lo vuelvo a recordar a los angloamericanos estadounidenses conservadores que son fundamentalistas religiosos cuando juzguen la labor civilizadora de España en América, que deben en dicho caso comparar con la labor destructora y exterminadora de los antiguos israelitas en la tierra de Canaán antes que a ello digan "Amén".

Desde un punto de vista humanitario, las masacres cometidas por los antiguos israelitas no fueron distintas a las carnicerías de tutsis cometidas con machetes en Ruanda y Burundi a fines del siglo pasado. El fanatismo religioso que llevaba a los israelitas a matar y destruir a diestra y siniestra en nombre de Dios no es distinto al fanatismo religioso visto en Afganistán o en Siria por los que combaten a los gobiernos de esos países, siendo aún peores los antiguos israelitas que masacraban a ciudades enteras sin misericordia. Justificar el genocidio con justificaciones religiosas sigue siendo justificación de genocidio. Le recuerdo a los conservadores angloamericanos que los españoles traían el cristianismo a los indios y su evangelización fue elemento fundacional y fundamental de su labor colonizadora en el Nuevo Mundo. Los antiguos israelitas que tanto reverencian los conservadores angloamericanos fundamentalistas religiosos de EE.UU. se caracterizaban al conquistar la tierra de Canaán tanto por su irracional fanatismo religioso, unido a un sentido de superioridad por considerarse el "pueblo elegido", como por su práctica del genocidio contra todos aquellos que no eran como ellos. Estas malas 'virtudes' sirvieron de inspiración a colonos ingleses y a estadounidenses en Norteamérica al tratar a los indios.

Le recuerdo también a los conservadores angloamericanos estadounidenses que son fundamentalistas religiosos evangélicos, como creyentes del cristianismo, que Jesús vino a reemplazar la violencia, matanzas, crímenes y espíritu de venganza de los antiguos israelitas, descritas en esa valiosísima fuente histórica que es el Antiguo Testamento. Pero si son creyentes cristianos, rechacen todos esos crímenes, condénenlos y más bien practiquen en su lugar el mensaje que Jesús enseñó. Si son creyentes, creerán que Jesús como el Hijo de Dios es el Alfa y la Omega, el principio y el fin, eterno como el Padre, sin comienzo ni fin. Por consiguiente, desde un punto de vista religioso para los que creen y quieran creer, el mensaje de amor y paz de Cristo fue la voluntad de Dios desde el principio, siendo eterno este mensaje como eterna es su misericordia. Así, Jesús el Hijo de Dios predicó: el que a hierro mata a hierro muere; haz a los demás lo que quieres que te hagan a ti; ama a tu prójimo como a ti mismo; el corazón de Dios es misericordia, amor y compasión como aparece en la parábola del hijo pródigo; y que los mandamientos de la Ley de Dios para toda la humanidad incluyen el no matar, no robar y no codiciar los bienes ajenos. Todas estas enseñanzas eran válidas también para Moisés, Josué, el rey David y los antiguos israelitas pero, por su crueldad, maldad y dureza de corazón, fueron incapaces de entender y seguir.

Así que le recomiendo a los conservadores angloamericanos estadounidenses, y en particular a los fundamentalistas religiosos evangélicos, que dejen atrás e ignoren los crímenes de Moisés, Josué, el rey David y sus israelitas en el libro de historia que es el Antiguo Testamento. Que a dichos crímenes los tomen como un mal ejemplo a no seguir, y que más bien solo vivan y sigan el mensaje de Cristo del Nuevo Testamento como cristianos que pretenden ser, mensaje que los españoles introdujeron en América a los indios, predicándolo a todas las razas en el Nuevo Mundo, haciendo así la voluntad de Jesús a través de su Iglesia. Los que quieran entender que entiendan, que los cristianos deben de rechazar los crímenes y el inmisericorde mensaje de odio, violencia, homicidios y venganza del Antiguo Testamento y abrazar incondicionalmente y con fe el mensaje de paz y amor de Jesucristo del Nuevo Testamento. Los españoles abrazaban el Nuevo Testamento y lo inculcaron en América, mientras que muchos ingleses y angloamericanos estadounidenses protestantes han abrazado -y abrazan- erróneamente el Antiguo Testamento sobre el Nuevo Testamento. [Cabe decir como nota final que es preocupante que los modernos israelíes probablemente por orgullo bíblico hayan llamado Jericó-3 a su último misil balístico intercontinental estratégico armado con armas nucleares y con un alcance y capacidad para impactar y pulverizar no solo a ciudades como Moscú y San Petersburgo, sino también, como se ha estimado, a Washington DC y Nueva York].
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio

Comparando la España imperial con los EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte XI)


Ante el argumento hecho por el Sr. James P. Pinkerton, autor y comentador político de Fox News, en su artículo titulado 'Yesterday’s Spain, Today’s America' ('La España de ayer, la América [EE.UU.] de hoy') publicado en la revista estadounidense 'The American Conservative' ('El conservador americano'), de que “los españoles, víctimas de agresión en casa, se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero”, con referencia al papel que España jugó en la conquista del Nuevo Mundo, deseo añadir otro punto más con respecto a las ideas religiosas que inspiraron a los anglosajones durante su conquista y ocupación de Norteamérica. En este sentido quiero enfatizar la influencia ejercida por el 'Viejo Testamento de la Biblia' tanto sobre los ingleses protestantes que colonizaron las Trece Colonias británicas de Norteamérica como sobre los estadounidenses angloamericanos que expandieron las fronteras de los EE.UU. hacia el oeste norteamericano. Esta influencia bíblica examinada influenció de manera negativa a los anglosajones tanto británicos como estadounidenses en sus tratos hacia los indios americanos, llevando a cabo una política de exterminio y expulsión contra los nativos en imitación de la forma como los antiguos israelitas exterminaron y destruyeron a aquellos pueblos cananeos y otros grupos semitas que ocupaban la tierra de Canaán, región que los israelitas consideraban su “tierra prometida” y que para tomarla la conquistaron a sangre y fuego a través de campañas militares genocidas. 
 

La masacre del pueblo indio pequote del Río Místico se cometió presuntamente siguiendo el ejemplo bíblico de las guerras del Rey David y de las guerras de exterminio de los israelitas.
 
Debemos así ver las palabras del capitán inglés John Underhill que participó en la masacre del principal pueblo pequote cerca del actual Río Mystic (Místico) en Connecticut, el 26 de mayo de 1637. Underhill contó en su relación de la masacre cómo algunos jóvenes soldados ingleses que no habían estado en la guerra antes estaban impactados al ver a tantos  indios pequotes muertos o moribundos en el suelo de su pueblo, tantos cuerpos unos encima de otros que según Underhill con dificultad se podía pasar. Los jóvenes soldados ingleses le preguntaban al capitán Underhill “¿por qué estaba tan furioso? ¿No deberían los cristianos tener más misericordia y compasión?”, según las palabras de Underhill. Ante lo cual Underhill respondió en su relación: “Pero yo les referiría a la guerra de David (el Rey David bíblico) cuando un pueblo se crece a tal altura de sangre, y peca contra Dios y el hombre, y todos se confederan en la acción, ahí Él no tiene respeto a las personas, pero las destroza, y las corta, y las pasa a cuchillo, y la más terrible muerte que puede haber: a veces las Escrituras declaran que mujeres y niños deben morir con sus padres; a veces el caso cambia: pero no vamos a disputar esto ahora. Tenemos suficiente luz de la Palabra de Dios para nuestras acciones”.
Procedamos así a ver las acciones del Rey David israelita como están relatadas en el 'Viejo Testamento de la Biblia'. Recordemos que el Rey David es ante todo un personaje histórico, glorificado por la antigua religión hebrea cuyo texto sagrado fue escrito por los propios israelitas según su punto de vista parcializado y favorable a David, descrito como un hombre que fue el instrumento de Yavé, de Dios en la tierra. Sus actos, sin embargo, indican que David no hacía la voluntad de un Creador que según el Viejo Testamento escrito por los israelitas se comunicaba con él, sino más bien que hacía lo que a él le daba la gana para realizar sus ambiciones de poder y satisfacer sus bajas pasiones, utilizando el nombre de Dios y la entidad divina para justificar sus actos humanos. En esto David ha sido como muchos gobernantes de la historia. 
Pero para aquellos angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos que denuncian las acciones de los conquistadores españoles en América, les recuerdo las prácticas de guerra de su ídolo bíblico David y del Rey Saúl israelita. Según “La Nueva Biblia Latinoamericana” católica, en vista que Micol, hija de Saúl, estaba enamorada de David y el rey de los israelitas se la ofrecía como esposa, Saúl “…le mandó decir [a David]: ‘El rey no quiere dote para su hija, sino que quiere los prepucios de cien incircuncisos filisteos, para vengarse así de sus enemigos’”. (1-Samuel 18, 25). David no perdió el tiempo y se esmeró en la sangriento y macabra tarea exigida por Saúl: “Aún no se había cumplido el plazo, cuando David partió con sus hombres y mató a doscientos filisteos; entregó sus prepucios al rey y Saúl tuvo que darle a su hija Micol por esposa” (1-Samuel 18, 26-27). Esta práctica de contar y comprobar el número de enemigos que habían sido matados se habrá inspirado en los antiguos egipcios, quienes en sus guerras contabilizaban el número de enemigos muertos en batalla cortando, juntando y contando el número de penes o de una de las manos de cada cuerpo de un combatiente enemigo caído. 
Bajorrelieve del templo de Ramses III en Medinet Habú, Egipto, mostrando una escena de la batalla terrestre de Djahy en Canaán, donde el ejército egipcio derrotó una invasión de los Pueblos del Mar. Se aprecian los presuntos guerreros aqueos con sus cascos coronados al parecer con crines de caballo y con escudos redondos, probablemente de bronce, precursores de las armas de los griegos de la época clásica. Estos aqueos serían los filisteos de la Biblia. 



Hay que decir que los filisteos al parecer eran originalmente aqueos, antiguos griegos de la Edad del Bronce que fueron parte de los llamados Pueblos del Mar que invadieron Egipto en el siglo XII antes de Cristo y que tras ser derrotados por la armada y el ejército del Faraón Ramsés III, fueron asentados en la Franja de Gaza por los egipcios como pueblo vasallo aliado, allí establecidos en una marca defensiva para proteger las fronteras orientales de Egipto en el sector habitado por ellos. Evidencia arqueológica apunta a que los filisteos eran aqueos que colonizaron la región llamada después Filistea o Filistina (de donde viene el nombre Palestina), que incluía cinco ciudades-estado (Gaza, Ascalón, Asdod, Ecrón y Gat), asentados por orden de Ramsés III. No eran por ello los bárbaros que los israelitas describen y condenan en el Viejo Testamento por ellos escrito de forma parcializada, según su versión de los hechos. Los filisteos eran más bien un pueblo civilizado como los aqueos de las antiguas ciudades-estado de la civilización micénica de donde procedían, ciudades con grandes palacios como Micenas (cuyo rey según La Ilíada fue el famoso Agamenón), Pilos (cuyo rey fue Néstor según La Ilíada), Tirinto, Argos (cuyo rey según Homero fue Diómedes), Orcómeno y Tebas (la ciudad del Rey Edipo). Más bien, quienes en cambio eran unos bárbaros y fundamentalistas religiosos homicidas, como los terroristas modernos del Cercano Oriente, eran los antiguos israelitas Moisés, Josué, Samuel y el Rey David, y los hombres que ejecutaban sus órdenes de exterminio y guerra total.  
Les recordaría a los conservadores angloamericanos estadounidenses que son fundamentalistas religiosos evangélicos que aún con las brutalidades cometidas en la conquista española de América, ni Francisco Pizarro ni Hernán Cortés ni Hernando de Soto o Sebastián de Benalcázar cometieron una macabra “hazaña” como la cometida por David para ganar la mano de la hija del Rey Saúl. Y para colmo los fundamentalistas religiosos responderían en sus sitios de culto “Amén” tras leerles que David le entregó al Rey Saúl 200 prepucios de filisteos muertos en combate o simplemente asesinados, pues para hacer su “colecta” más rápida no es improbable que David y sus hombres hayan matado a todo varón filisteo que encontrasen, incluidos civiles desarmados y menores de 18 años. Entonces, le invito a los conservadores estadounidenses que no condenen las muertes en combate o los crímenes de guerra cometidos contra los indios en la conquista española americana sino que más bien digan también “Amén” al recordarlos, mientras justifiquen y honren religiosamente con la misma palabra de origen hebreo los crímenes y atrocidades cometidos por David y por aquellos antiguos israelitas que cometieron crímenes de guerra y lesa humanidad que figuran en la Biblia, israelitas a quienes los fundamentalistas religiosos celebran todavía en el siglo XXI como “pueblo elegido”, después de haber visto los crímenes y genocidios del siglo XX. Que no sean por ello unos fariseos.
La matanza de los sacerdotes israelitas de Yavé y de su ciudad de Nob por orden del Rey Saúl

David eso sí tuvo un buen maestro en cometer atrocidades en su suegro el Rey Saúl. Después que David cayó en desgracia con Saúl, éste le persiguió y castigó bárbaramente a aquellos que ayudaron al fugitivo David. Así el Rey Saúl ordenó la masacre del sacerdote israelita Ajimelec y a su ciudad de Nob. Tras tratar de justificarse por haber ayudado a David y a sus hombres con comida, habiéndole dado también el sacerdote a David la espada que guardaba del gigante filisteo Goliat que David había matado en combate años antes, Saúl le dijo al sacerdote de Yavé: “‘Vas a morir, Ajimelec, tú y toda la familia de tu padre’. En seguida el rey dijo a los de su guardia que estaban a su lado: ‘Acérquense y maten a los sacerdotes de Yavé porque también están con David y, sabiendo que él huía, no me lo comunicaron’. Pero los servidores [israelitas] del rey no quisieron levantar su mano para herir a los sacerdotes de Yavé. Dijo entonces el rey a Doeg: ‘Acércate tú y da muerte a los sacerdotes’. El edomita Doeg se acercó e hirió de muerte a los sacerdotes; aquel día mató ochenta y cinco hombres que llevaban traje sacerdotal. Después de esto, Saúl pasó a cuchillo a Nob, la ciudad de los sacerdotes, matando a hombres y mujeres, jóvenes y niños, bueyes, burros y ovejas” (1-Samuel 22, 16-19). ¿Palabra del Altísimo? ¿“Amén”? Como un texto histórico, relatando en este caso un crimen de lesa humanidad, el libro de Samuel sí. Como texto religioso a seguir, a ser reverenciado y a ser imitado, este pasaje de la masacre de la ciudad de Nob del libro de Samuel, no.   n el siglo XXI manos, a quienes los fundamentalistas religiosos los tienen por
Otro mal ejemplo seguido por David en cuanto a cometer crímenes de lesa humanidad y genocidio habría sido el del Juez y profeta Samuel, quien según el Viejo Testamento lo ungió como futuro rey israelita y sucesor del Rey Saúl. Así relata el Viejo Testamento lo siguiente ocurrido en el siglo XI antes de Cristo: “Después de esto dijo Samuel a Saúl: ‘A mí me envió Yavé para consagrarte rey de su pueblo. Escucha, pues, ahora lo que te manda decir. Esta es la palabra de Yavé de los ejércitos: “He decidido castigar a Amalec por lo que le hizo a Israel, puesto que no lo dejó seguir su camino cuando regresaba de Egipto. Ahora vete y castiga a Amalec, destruyendo como maldición todo lo que tiene. No le tengas compasión, mata hombres y mujeres, jóvenes y niños, bueyes y ovejas, camellos y burros”’” (1–Samuel 15, 1-3). Cabe comentar que esta terrible sentencia no fue dada por Dios sino por un viejo Juez israelita amargado, rencoroso, cruel y vengativo, Samuel, quien había “decidido castigar” a los amalecitas como venganza por estos haberse opuesto al paso de los israelitas por la Península de Sinaí tras su salida de Egipto, unos doscientos años antes.  
Escena de la película 'El Rey David' donde el juez y profeta Samuel asesina a Agag, el cautivo rey de los amalecitas:


Sigue el relato del Viejo Testamento: “Batió Saúl a los amalecitas desde Havilá en dirección de Sur, que está al este de Egipto. Tomó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y pasó a cuchillo a todo el pueblo. Pero Saúl y el ejército perdonaron la vida a Agag y a lo mejor de sus rebaños y ganados, a los vacunos y a los corderos gordos; en una palabra, no quisieron condenar a la destrucción nada de lo bueno que había. Pero, en cambio, todo el ganado flaco y que no servía lo sacrificaron” (1-Samuel 15, 7-9). Esto desagradó a Samuel, quien tras la masacre de los amalecitas y aún no contento con lo que había hecho Saúl por haber dejado con vida al rey amalecita vencido, le increpó a Saúl echándole en cara que había desobedecido a Yavé por no cumplir con la siguiente misión, que realmente se la había dado el mismo Samuel y no Dios: “‘Anda a acabar con todos esos pecadores, los amalecitas; hazles la guerra hasta que no quede ninguno’” (1-Samuel 15, 18). Tras repudiar a Saúl como rey por haberle desobedecido, Samuel hizo lo siguiente: “Después dijo Samuel: ‘Tráiganme a Agag, rey de los amalecitas’. Y vino Agag hacia él resistiéndose y diciendo: ‘En realidad es amarga la muerte’. Samuel respondió: ‘Así como tu espada ha dejado sin hijos a tantas madres, así tu madre será madre sin hijos’. Y Samuel degolló a Agag delante de Yavé en Guilgal” (1-Samuel 15, 32-33). Samuel ejecutó en el pobre rey de los amalecitas su sentencia y no la de Dios, asesinando a Agag a sangre fría.   
La enciclopedia de internet llamada Enciclopedia Judía.com (JewishEncyclopedia.com) llama a las campañas de genocidio practicadas por los antiguos israelitas descritas en el Viejo Testamento “guerra sagrada de exterminio”, al referirse a la campaña militar de este tipo que David antes de ser rey llevó a cabo contra los amalecitas, pueblo que no era israelita y estaba al parecer relacionado con los edomitas. No hay realmente mucha diferencia entre los genocidios del siglo XX y las guerras de exterminio practicadas por los israelitas, excepto que las del siglo pasado asesinaron por millones, mientras que las guerras de los israelitas contra otros pueblos y naciones se cobraban decenas de miles de víctimas. Las guerras sagradas de exterminio practicadas por los antiguos israelitas fueron hechas bajo una justificación religiosa, pero fueron también probablemente realizadas por motivos racistas, xenófobos y para robar y obtener botín de guerra. En la cuenta final posiblemente se habrían llegado a sumar en la densamente poblada tierra de Canaán y regiones vecinas cientos de miles de masacrados al contarse el número total de vidas no judías exterminadas y masacradas por los israelitas - según ellos en nombre de Yavé - y al añadirse las poblaciones israelitas masacradas por su propia gente, durante los siglos desde la salida de Egipto hasta el fin del reinado de David.
Grabado de Gustave Doré titulada “La muerte de Agag”, mostrando el momento en que el profeta Samuel se prepara para asesinar al rey de los amalecitas, cuyos súbditos incluyendo a mujeres y niños ya habían sido masacrados por Saúl por orden de Samuel
 

Hay que añadir que Dios, Yavé para los antiguos israelitas como Moisés, Josué, Samuel o David no es el Dios de los cristianos, uno de amor y paz como enseñó Jesucristo. El Yavé de los antiguos israelitas es un dios sirio-cananeo, el Yavé que para los antiguos sirios de tiempos de Abraham era el hermano menor de Baal y el hijo del dios padre Tor, el toro, a quienes se les hacían sacrificios humanos. Ese Yavé de los israelitas era un dios vengativo, de los ejércitos y de violencia, de matanzas que al realizarse en “guerras sagradas de exterminio” eran realmente sacrificios humanos colectivos de poblaciones enteras a manos de los israelitas. Ese Yavé de los israelitas no es como el Dios sobre el cual los antiguos israelitas escribieron al comienzo del libro del Génesis, realizado según su punto de vista, donde dicen que hizo al hombre a Su imagen y semejanza. No, fue más bien que los israelitas se imaginaron a Yavé a su imagen y semejanza humana israelita, como un dios vengativo, sanguinario y de la guerra. Esa no es la imagen de Dios como enseñó Jesús de Nazaret, quien para los creyentes cristianos es Dios Hijo y por lo tanto representa en su mensaje de paz, compasión, perdón, misericordia y amor la verdadera imagen de Dios, no el dios de guerra, genocida, vengativo y rencoroso, hermano menor de Baal - el de los sacrificios humanos - inventado por los antiguos israelitas a su imagen y semejanza humana, como cuando los antiguos griegos se inventaron a sus dioses con imagen humana y con los mismos defectos y veleidades de los hombres.
Este Yavé de imagen y semejanza israelita de los antiguos israelitas es el mismo seguido por aquellos conservadores angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos que aunque se hacen llamar cristianos le dan énfasis al Viejo Testamento sobre el Nuevo Testamento que contiene las enseñanzas de Jesús. Ese mal ejemplo del Viejo Testamento con su prédica a favor de la violencia y derramamiento de sangre fue imitado por los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos protestantes en su trato genocida contra los indios norteamericanos y los filipinos. Ese mensaje de error de los fundamentalistas religiosos estadounidenses, de prestar atención al Viejo Testamento con su violencia y exterminios por encima del mensaje del Nuevo Testamento, ha sido exportado a través de las sectas fundamentalistas religiosas evangélicas de los EE.UU. a Hispanoamérica y España. Y ese mensaje de error de fanatismo y violencia religiosa va también de EE.UU. a la Tierra Santa a través de los fundamentalistas religiosos estadounidenses angloamericanos que van como colonos – y alienígenas ilegales (illegal aliens) - a los asentamientos ilegales en los territorios ocupados por Israel de Palestina en Cisjordania. Y si los llamados conservadores angloamericanos estadounidenses que son evangélicos fundamentalistas religiosos atacan y apoyan la persecución y expulsión de los inmigrantes hispanoamericanos con papeles irregulares, les invito a que condenen primero y pidan la expulsión de los colonos inmigrantes ilegales estadounidenses fundamentalistas religiosos que son unos alienígenas ilegales (illegal aliens) por ocupar ilegalmente tierras palestinas en colonias ilegales en los territorios ocupados de Palestina por parte de Israel. Les invito a esos angloamericanos estadounidenses evangélicos fundamentalistas religiosos que no sean unos fariseos y condenen primero a sus compatriotas colonos inmigrantes ilegales que viven ilegalmente en Palestina para vivir su fantasía “bíblica”, antes de perseguir a los inmigrantes hispanoamericanos con papeles irregulares que viven en EE.UU. o que intentan entrar a ese país en busca de un trabajo honesto y no en busca de las tierras de otros.
Foto mostrando los cuerpos de niños víctimas del ataque de armas químicas contra el pueblo de Halabja en el Kurdistán iraquí en 1988 por orden de Saddam Hussein. Así se habrían visto esparcidos sobre el suelo los cuerpos sin vida de niños amalecitas, bañados en sangre, tras ser masacrados junto con las mujeres y hombres de la población amalecita por el ejército israelita bajo el mando del Rey Saúl. Empero, el autor intelectual de la masacre y quien la ordenó fue el juez y profeta israelita Samuel, culpable también del crimen de guerra de genocidio


Hay que añadir que las palabras dichas por Samuel antes de asesinar al rey de los amalecitas, Agag: “Así como tu espada ha dejado sin hijos a tantas madres, así tu madre será madre sin hijos”, son citadas por fundamentalistas religiosos como dignas de recuerdo, de ejemplo y de ser imitadas. Pero le recuerdo a los llamados conservadores angloamericanos estadounidenses que son fundamentalistas religiosos evangélicos que las palabras de venganza de Samuel, usadas para justificar su regicidio y el genocidio contra los amalecitas, por algo que habría ocurrido unos doscientos años antes, van en contra del verdadero mensaje de Cristo de amor y perdón. Y las enseñanzas de Jesús, requeridas para todos los cristianos, han de reemplazar al mensaje de odio, de violencia, de homicidio y genocidio y de venganza de líderes israelitas del Viejo Testamento como Samuel, mensaje que no viene de Dios sino de la imagen pagana que los antiguos israelitas hicieron de Yavé, a su humana imagen y semejanza llena de defectos y crímenes. Son las palabras mencionadas de Samuel unas que incitan a la venganza homicida, al genocidio y al terrorismo.
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 


Comparando la España imperial con EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte XII)



Otro posible ejemplo de cómo este mensaje bíblico negativo del Viejo Testamento, del ojo por ojo y diente por diente, pudo haber influenciado a los colonos puritanos ingleses de Nueva Inglaterra, en el actual EE.UU., es el caso de la colona inglesa puritana Hannah Duston, que vivió en la colonia de Massachusetts. 

Durante la Guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697) que enfrentaba en Norteamérica a Inglaterra contra Francia, indios aliados de los franceses atacaron en una incursión en marzo de 1697 el pueblo de Hannah Duston, madre de 9 niños y de 40 años de edad. Su marido escapó con ocho de sus hijos, pero ella fue capturada junto con su niña bebé de seis días. Según la versión de los colonos puritanos, en el ataque por una banda de indios abenaki del Canadá francés murieron 13 colonos ingleses y 13 fueron capturados. Durante la marcha al cautiverio, un guerrero indio mató a la bebé de Hannah Duston. Los indios podrían haber actuado en represalia, porque los colonos ingleses cometían atrocidades contra ellos, matándolos tan solo por ser indios sin diferenciar edad o sexo. Hannah Duston y otra colona cautiva fueron dadas a una familia india de dos hombres, tres mujeres y siete niños que no habían tomado parte en el ataque al pueblo de Duston. Habían pasado ya seis semanas del ataque y una noche Hannah Duston incitó a revelarse a la otra colona inglesa cautiva y a un muchacho colono inglés también cautivo de la familia india ya desde un año. Duston tomó un hacha y mató mientras dormían a los dos hombres que había en la familia indígena, a dos de las mujeres indias y a seis de los niños con el hacha, escapando gravemente herida en la cabeza una anciana india y un niño nativo de dos años. Pero para probar que los habían matado a todos y cobrar la recompensa que se les daba a los colonos ingleses por matar indios, Duston le cortó a todas sus víctimas los cueros cabelludos y escapó con los otros dos colonos, recibiendo de la Corte General de Massachusetts por haber matado a los indios una recompensa de 25 libras esterlinas, dividiéndose los otros dos ingleses otras 25 libras.

Glorificación de una venganza asesina con ecos del Viejo Testamento: Estatua a Hannah Duston, portando en la mano derecha el hacha homicida y en la mano izquierda la representación de los cueros cabelludos de los dos hombres, dos mujeres y seis niños indios que mató por venganza y dinero. El monumento se halla en Boscawen, Nueva Hampshire, por donde Hannah Duston asesinó a la familia de indios abenaki que la tenían cautiva y de donde se escapó.


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Por su 'hazaña' que tan poco tiene de cristiana pero mucho del Viejo Testamento –no olvidemos que como cristianos fundamentalistas religiosos los puritanos prestaban más atención al Viejo Testamento que al Nuevo Testamento– a Hannah Duston se la ha celebrado como una "heroína popular" y "madre de la tradición americana de cacería de cueros cabelludos" de indios, siendo la primera mujer en los EE.UU. a la que se le erigió una estatua en monumento. No, no, no, los españoles no hicieron una cosa semejante, como el matar indios como costumbre y el pagar dinero por cada indio asesinado. Más bien, esto fue cosa de los ingleses y después de los angloamericanos estadounidenses, sus descendientes, como lo practicaron en California bajo la bandera de las barras y las estrellas y en donde se pagaron en el siglo XIX 25.000 dólares en recompensas por cueros cabelludos de indios de California, con diferencias en la cantidad a pagar dependiendo de si el cuero cabelludo era de un hombre, de una mujer o de niños indios, pagándose también más o menos dependiendo del tamaño de la cabellera y presumiblemente así de la edad del niño indio asesinado. Y los holandeses, al parecer, introdujeron la práctica de tomar como trofeos los cueros cabelludos de los vencidos entre los indios en Norteamérica. No olvidemos que los holandeses eran en su mayoría cristianos fundamentalistas al ser calvinistas –los puritanos eran los calvinistas ingleses– y por ello seguidores más del Viejo Testamento que del Nuevo Testamento. En el siglo XVII cuando existían asentamientos holandeses en Norteamérica como Nueva Amsterdam (el futuro Nueva York) y estaba Holanda en guerra con Francia, los holandeses le pagaban a los indios una recompensa por cada cuero cabelludo de piel blanca y pelo claro y rubio que les traían, como prueba que los indios habían matado colonos franceses del Canadá. 

Prosigamos examinando los crímenes de guerra de David, discípulo de Samuel y Saúl en sus sangrientas "hazañas". Tras caer en desgracia con el Rey Saúl, David se fue a refugiar junto con su mesnada de guerreros en el reino filisteo de la ciudad–estado de Gat, cuyo rey Aquís les dio asilo a cambio de que entrasen a su servicio. Dice así el primer libro de Samuel: "Subía David con su gente a hacer correrías contra los guesuritas, los guergueseos y los amalecitas, porque antiguamente éstos eran los habitantes de la región desde Telam, yendo hacia el sur y hacia Egipto. Devastaba la comarca y no dejaba con vida hombre ni mujer; se apoderaba de las ovejas, bueyes, burros, camellos y vestidos, y volvía donde Aquís. Aquís preguntaba: '¿A quiénes han atacado esta vez?' David respondía: 'Al sur de Judá, o el territorio de Jerajmeel, o de los quenitas'. David no dejaba hombre ni mujer con vida, para no tener que llevarlos a Gat, pues decía: 'No sea que hablen contra nosotros y nos denuncien a los filisteos'. De esta forma se comportó David todo el tiempo que habitó en el país de los filisteos" (1-Samuel 27, 8-11). Los guesuritas fueron un pueblo que vivió en el desierto entre Arabia y la tierra de los filisteos, los guergueseos fueron una tribu descrita como rica en ganado y ropajes que habitó la tierra entre el sur de Palestina y Egipto junto con los guesuritas y amalecitas. Lo amalecitas también fueron una nación nómada que habitó el sur de Palestina y que no siendo árabes, según parece estaban relacionados con la nación de los edomitas. 


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Después de la muerte del Rey Saúl en el campo de batalla contra los filisteos, David será declarado primero Rey de Judá y después Rey de Israel tras la muerte, probablemente ordenada por él, del Rey Isbaal de Israel, hijo de Saúl y contra quien David combatió por dos años para arrebatarle el trono. David como rey llevó a cabo guerras de conquista de reinos vecinos caracterizadas por su brutalidad y masacres tanto de prisioneros de guerra como de civiles. Uno de los países conquistados por David fue el Reino de Moab al este del Mar Muerto. Tras derrotar a los moabitas, el Rey David mandó matar probablemente a la mayoría de los prisioneros de guerra de Moab de la siguiente forma: "Venció también a los moabitas; les hacía tender en tierra y los medía con un cordel: dos cordeles, a los que eran destinados a la muerte, y un cordel, a los que se perdonaba la vida. Los moabitas fueron sometidos a David y le pagaron contribuciones" (2-Samuel 8, 2). Podrían así haber así dado muerte a dos terceras partes de los prisioneros moabitas, perdonando la vida a la tercera parte restante.

Había importantes motivos económicos para estas conquistas hechas por David. Tanto el Reino de Moab como los reinos de Edom, Amón y el reino arameo de Aram-Sobá, también conquistados por el Rey David, estaban en la importante ruta comercial internacional conocida como el Camino del Rey (probablemente en referencia al Faraón de Egipto, que siglos antes la habría establecido para comunicar comercial y militarmente a Egipto con los territorios del imperio egipcio en Canaán y Siria) que comunicaba al Río Nilo en Egipto con el Río Éufrates y Mesopotamia, pasando por los mercados de Palestina, Transjordania y Siria.


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David envió al comandante de su ejército y sobrino Joab a atacar con un ejército israelita al Reino de Ammón, que estaba al norte del Reino de Moab. El drama de la guerra y conquista de Ammón empezó con la muerte del rey de los amonitas, cuando David envió una delegación a la capital amonita para darle las condolencias por la muerte de su rey al hijo y sucesor de éste, Janún. Es probable que como sospechaban los asesores del nuevo rey amonita, la visita de los emisarios israelitas tenía la verdadera misión de espiar las defensas de la capital amonita, Rabbá (la actual capital jordana de Ammán). La conquista de Ammón era consistente con las campañas militares de David de someter a los otros reinos vecinos al este y sur de Israel y Judá: Moab, Aram-Sobá y Edom. Y no hay que olvidar a los espías israelitas que entraron en Jericó antes de su destrucción para reconocer sus defensas y estado de la ciudad. El Viejo Testamento relata lo sucedido: "Pero cuando los servidores de David llegaron al país de Ammón, los jefes dijeron a Janún, su señor: '¿Crees que David te ha enviado condolencias por consideración a tu padre? ¿No será más bien a fin de explorar la ciudad, conocer sus defensas y más tarde destruirnos, por lo que David te ha enviado sus servidores?' Entonces Janún tomó a los servidores de David, les hizo afeitar la mitad de la barba, cortar los vestidos a la altura de las nalgas y luego los despidió" (2-Samuel 10, 2-4). La humillación pública de los emisarios israelitas fue la excusa que David buscaba para justificar su invasión y conquista del Reino de Ammón. Así David envió bajo el mando de su sobrino Joab a todo su ejército incluyendo a su guardia real a atacar la capital amonita de Rabbá. Anticipando las intenciones agresivas de David, el Rey de Ammón solicitó ayuda de Hadadezer, rey arameo de Sobá. Las fuerzas israelitas bajo Joab se enfrentaron al ejército aliado amonita-arameo ante la ciudad de Rabbá, venciendo los israelitas tras hacer huir al ejército arameo. Empero, las pérdidas israelitas habrían sido considerables pues Joab levantó el asedio a Rabbá y regresó con su ejército a Israel, entrando él en Jerusalén.

David decidió entonces movilizar a todos los israelitas capaces de combatir y a sus aliados para hacerle la guerra a Hadadezer. Sigue el relato bíblico del Viejo Testamento: "Al ver los arameos que habían sido vencidos por Israel, concentraron sus fuerzas. Hadadezer mandó mensajeros y movilizó a los arameos que estaban al otro lado del Jordán. Estos vinieron a Jelán, mandados por Sobac, jefe del ejército de Hadadezer. Habiéndose sabido David, reunió a todo Israel, pasó el Jordán y llegó a Jelam. Los arameos presentaron batalla a David y se trabó el combate; pero tuvieron que huir ante Israel. David mató a los combatientes de setecientos carros de guerra, y cayeron cuarenta mil hombres de a pie. También cayó Sobac, el general en jefe, quien murió allí mismo" (2-Samuel 10, 15-18). Aunque probablemente las cifras de arameos muertos sean exageradas, su magnitud y el hecho que el general arameo fue muerto reflejan que el ejército arameo fue aniquilado por el ejército de David, matándose a los heridos y no haciéndose prisioneros, viviendo solo aquellos que lograran escapar a la batalla y a la matanza de los vencidos.

Tras derrotar al ejército arameo, David invadió el reino de Hadadezer en Siria para expandir sus dominios hasta el Río Éufrates. Dice el Viejo Testamento: "David derrotó a Hadadezer, rey de Sobá, en Jamat, cuando éste iba a establecer su dominio sobre la región del río Eufrates. David tomó mil carros de guerra, siete mil soldados de caballería y veinte mil de infantería; luego cortó los jarretes de todos los caballos de los carros, a excepción de cien carros que guardó" (1-Crónicas 18, 3-4). La versión del segundo libro de Samuel dice lo siguiente sobre la guerra de David contra el reino arameo de Sobá en Siria: "Venció asimismo a Hadadezer, hijo de Rojob, rey de Sobá, cuando salía a extender su poder hasta el río Eufrates. David le capturó mil setecientos hombres de a caballo y a veinte mil infantes. Desjarretó a todos los caballos de los carros de guerra, reservándose solamente cien" (2-Samuel 8, 3-4). 


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Pero la guerra no acabó con la derrota de Hadadezer, al intervenir los que temían ser conquistados por los israelitas: "Los arameos de Damasco vinieron a socorrer a Hadadezer, pero David derrotó ese ejército de veintidós mil hombres. Después de esto, David puso gobernadores en Aram de Damasco, y los arameos quedaron sometidos a David, pagando impuestos" (2-Samuel 8, 5-6). Según las Crónicas: "Los arameos de Damasco vinieron en socorro de Hadadezer rey de Sobá, y David mató a veintidós mil de los arameos. David estableció gobernadores en Aram de Damasco, y los arameos quedaron sometidos a David, pagándole impuestos" (1-Crónicas 18, 5-6). 

Tras someter a los arameos en Siria, David procedió a conquistar a los amonitas como parte de sus planes de expandir su imperio israelita, enviando a su general en jefe Joab. Así relata el primer libro de las Crónicas: "A la vuelta del año, en el tiempo en que los reyes salen a pelear, Joab se fue con la mayor parte del ejército para asolar el país de los hijos de Ammón; después fue a sitiar a Raba, mientras David se quedó en Jerusalén. Entre tanto Joab conquistó a Raba y la destruyó. David tomó la corona del dios Milcom de encima de su cabeza. Comprobaron que pesaba un talento de oro, con una piedra preciosa que fue puesta en la cabeza de David. Se llevó además un gran botín de la ciudad. Sacó de la ciudad a todos sus habitantes y los hizo despedazar con sierras, con trillos de dientes de acero y con hoces. Así hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego David regresó con todo su ejército a Jerusalén" (1-Crónicas 20, 1-3). David ordenó que los amonitas destruyesen las murallas de sus ciudades con los instrumentos y utensilios descritos para que al quedar indefensos no pudiesen resistir a nuevos ataques israelitas, disuadiéndolos así de rebelarse contra David y sus sucesores. Se puede apreciar por este pasaje y el siguiente uno de los intereses de David en conquistar el país de Ammón, la codicia de posesionarse de sus numerosas riquezas y botín de guerra.

La versión del final de la guerra contra los amonitas de acuerdo al segundo libro de Samuel es la siguiente: "Joab atacó a Rabbá de los amonitas y se apoderó de la ciudad del rey (Nota: la ciudadela amurallada donde estaba el palacio real y palacios de príncipes y miembros de la familia real amonitas). Envió entonces unos mensajeros a David para decirle: 'Ataqué a Rabbá y me apoderé de la ciudadela. Reúne, pues, ahora el resto del ejército y ven a sitiar a la ciudad para que te apoderes de ella; no sea que la tome yo y que le den mi nombre'. David reunió todo el ejército, fue a Rabbá, asaltó la ciudad y la tomó. Le quitó al dios Milcom su corona de oro, que pesaba treinta y cinco kilos, y puso de adorno en su turbante una piedra preciosa que allí había. El botín que llevó de la ciudad fue enorme. En cuanto a sus habitantes, los hizo salir de la ciudad, los puso a manejar la sierra, las rastras y las hachas de hierro y los hizo trabajar en la fabricación de ladrillos; lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Y luego David y todo su ejército volvieron a Jerusalén” (2-Samuel 12, 26-31).      


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Tras estas conquistas el turno a ser sometido le tocó al reino de Edom, rico por sus minas de cobre e hierro y por pasar por su territorio la importante ruta comercial internacional del Camino del Rey. En esta campaña de conquista el ejército israelita de David bajo el mando de su general en jefe, Joab, se luciría por su brutalidad y crímenes de guerra por su exterminio de la población masculina edomita. Dice el segundo libro de Samuel: "David se hizo famoso y, de vuelta de la campaña de Aram, derrotó a un ejército edomita de dieciocho mil hombres en el valle de la Sal. Puso gobernadores en Edom y todos los edomitas quedaron sometidos a David" (2-Samuel 8, 13-14). Añade el libro de los Reyes: "Yavé suscitó a Salomón un adversario de nombre Hadad, edomita, de la familia real de Edom. Cuando David venció a Edom y Joab, jefe del ejército, subió a sepultar los muertos, mató a todos los varones de Edom, pues Joab y todo Israel permanecieron allí seis meses hasta exterminar a todos los varones. Pero Hadad logró escapar con algunos hombres edomitas de entre los servidores de su padre para irse a refugiar a Egipto. Hadad era entonces un niño de pocos años" (1-Reyes 11, 14-17). Según este relato, las tropas israelitas enviados por David y bajo el mando de Joab habrían exterminado a todos los varones edomitas, niños incluidos, que no habrían podido escapar a la campaña de exterminio de seis meses de duración. Presumiblemente, las mujeres y las niñas edomitas habrían sido esclavizadas y repartidas como sirvientes y concubinas forzadas entre los israelitas.   

El botín de guerra en metales ganado por David tras sus numerosas guerras de conquista fue considerable, sin duda uno de sus principales objetivos al hacerle la guerra total a sus vecinos. Dice el libro de las Crónicas: "David tomó los escudos de oro que llevaban los servidores de Hadadezer y los llevó a Jerusalén. De Tibjat y Kun, ciudades de Hadadezer, David tomó una gran cantidad de bronce, con el cual Salomón (su hijo y heredero) hizo el Mar de Bronce (Nota: enorme depósito hecho de bronce conteniendo el agua para las abluciones de los sacerdotes del templo), las columnas y los utensilios de bronce" (1-Crónicas 18, 7-8), de su famoso Templo en Jerusalén. Toú, el rey de Jamat, reino cananeo sirio, envió a su hijo Hadoram con regalos para David tras haber derrotado éste a Hadadezer, con quien el rey de Jamat estuvo en guerra. Sigue el relato bíblico: "Hadoram traía toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce. El rey David los consagró también a Yavé con la plata y el oro que habían tomado a todas las naciones; a Edom, a Moab, a los hijos de Ammón, a los filisteos y a los amalecitas" (1-Crónicas 18, 11).

El Templo de Salomón según una reconstrucción computarizada. Se aprecia parte del Mar de Bronce a la derecha, las dos columnas de este metal a la entrada del templo, elementos decorativos y parte de los diez recipientes menores de bronce sobre ruedas para abluciones de los sacerdotes. Todo este bronce fue capturado y robado en los reinos que el Rey David conquistó.


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Haciendo mención de los regalos de oro, plata y bronce que trajo Hadoram a David, dice el segundo libro de Samuel: "El rey David los consagró también a Yavé junto con la plata y con el oro que ya había consagrado procedente de las naciones que él había sometido: Aram, Moab, los amonitas, los filisteos, Amalec, y lo que había quitado a Hadadezer, hijo de Rojob, rey de Sobá" (2-Samuel 8, 11-12). Hay que añadir que la construcción del mismo Templo de Salomón se habrá pagado con el oro y la plata robados como botín de guerra en las conquistas militares del Rey David. Más aún, el Templo también se habrá construido con el dinero obtenido por Israel gracias a su control de buena parte del Camino del Rey y por ello del comercio a través de esta ruta entre Egipto por un lado y Siria y Mesopotamia por otro, control que se hizo posible gracias a las guerras de conquista y agresión de David contra los moabitas, amonitas, edomitas y arameos. Así que no me vengan con falsedades como que el oro dentro de las iglesias españolas era lo que se habían robado de América, lo cual nada tiene que ver con la realidad histórica pues los metales dentro de las iglesias habían sido extraídos de las minas legalmente, así como los indios extraían los metales antes de la llegada de los españoles o como después de la independencia de España se han extraído los metales de las minas en Hispanoamérica. Más bien, que reconozcan los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos que el oro, la plata y el bronce capturados por David y que éste luego “consagró” eran realmente metales robados tomados como botín de guerra por su codicia, y que el bronce del famoso Templo de Salomón, construido por hijo y heredero de David, fue bronce robado por su padre.  
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

Comparando la España imperial con los EE.UU.: Una historia de dos Historias (Parte XIII)


El rey David también fue responsable de la muerte de descendientes del rey Saúl, muy probablemente para eliminar a potenciales rivales al trono tanto suyo como de su heredero. Así, esto le sucedió al rey David una vez iniciada la revuelta de su hijo Absalón contra él: "Al llegar a Bajurim, salió a su paso, insultándolo, un hombre de la familia de Saúl llamado Semeí. Lanzaba piedras a David y a sus oficiales, sin importarle la gente y los guardias que rodeaban al rey. Maldecía al rey en estos términos: 'Vete, vete, hombre sanguinario y perverso. Yavé hace recaer sobre tu cabeza toda la sangre de la familia de Saúl, que masacraste. Así como tú le quitaste el trono a Saúl, así también Yavé se lo ha dado a tu hijo Absalón. Tú eres un criminal, por eso te persigue la desgracia'. Abisaí [Nota: Hermano de Joab que mandó parte del ejército israelita en contra del ejército amonita en la batalla en que Joab mandó la otra parte del ejército israelita contra el ejército arameo y que se combatió ante la capital amonita de Rabbá], hijo de Sarvia, dijo al rey: '¿Cómo se atreve ese perro hediondo a insultarte? Déjame pasar el torrente, y le corto la cabeza'. Pero el rey respondió: '¡Ustedes nunca me comprenderán, hijos de Sarvia! Si Yavé le ordenó que me maldijera, ¿quién podrá preguntarle por qué lo hace?'. Y David dijo a Abisaí y a sus servidores: 'Si mi propio hijo quiere matarme, con mayor razón este hombre de la tribu de Saúl. Déjenlo que me maldiga si Yavé se lo ha mandado'" (2 Samuel 16, 5-11). Esto último que David dijo se puede considerar como una confesión de culpabilidad ante las acusaciones del pariente del rey Saúl, y David lo tenía en su conciencia. 
Sabemos de una ejecución en que David ya rey permitió que hijos y nietos de Saúl fuesen colgados de maderos, crucificados, así convenientemente eliminando a potenciales rivales al trono. Unas traducciones dicen que fueron las víctimas ahorcadas, pero esto parece ser un error por confundir el que fueron colgados, de maderos y por ello crucificados, con la horca. Los hijos y nietos de Saúl padecieron una muerte lenta y sangrienta en la cruz. 


 Rispá protege de las aves los cuerpos de sus hijos, crucificados con permiso -y probablemente por orden- del rey David  

Así dice la versión de la Biblia católica en internet www.bibliacatolica.com.ar: "En tiempos de David hubo hambre, hubo hambre durante tres años consecutivos. David consultó al Señor, y el Señor le respondió: 'Esto se debe a Saúl y a esa casa sanguinaria, porque él dio muerte a los gabaonitas'. Entonces David convocó a los gabaonitas y les habló. Ellos no pertenecían a Israel, sino que eran un resto de los amorreos, con quienes los israelitas se habían comprometido bajo juramento. Sin embargo, Saúl había intentado eliminarlos, en su celo por Israel y Judá. David preguntó a los gabaonitas: '¿Qué puedo hacer por ustedes y con qué podré expiar, para que ustedes bendigan la herencia del Señor?'. Los gabaonitas le dijeron: 'No tenemos con Saúl y su familia ninguna queja por cuestiones de plata y oro, ni tenemos cuestiones con ningún otro hombre en Israel, para hacerlo morir'. David respondió: 'Haré por ustedes lo que me pidan'. Ellos dijeron al rey: 'Aquel hombre trató de exterminarnos y proyectaba aniquilarnos, para que no subsistiéramos en todo el territorio de Israel. Que nos entreguen a siete de sus descendientes y nosotros los colgaremos delante del Señor, en Gabaón, en la montaña del Señor'. 'Yo se los entregaré', respondió el rey. El rey le perdonó la vida a Meribaal, hijo de Jonatán, a causa del juramento que David y Jonatán, hijo de Saúl, se habían hecho en nombre del Señor. 
 

"Pero tomó a Armoní y Meribaal, los dos hijos que Rispá, hija de Aiá, había tenido con Saúl, y los cinco hijos que Merab, hija de Saúl, había tenido con Adriel, hijo de Barzilai, el de Mejolá, y se los entregó a los gabaonitas. Ellos los colgaron [crucificaron] en la montaña, delante del Señor, y sucumbieron los siete al mismo tiempo. Fueron ejecutados en los primeros días de la cosecha, al comienzo de la recolección de la cebada. Rispá, hija de Aiá, tomó una lona y la tendió para poder recostarse sobre la roca. Así estuvo desde el comienzo de la cosecha hasta que las lluvias cayeron del cielo sobre los cadáveres, espantando durante el día a las aves del cielo y durante la noche a las fieras del campo" (2-Samuel 21, 1-10). David usó como excusa los tres años de hambre o malas cosechas, y uso como justificación lo que él dijo fue la opinión de Dios de por qué sucedía esta calamidad en su reino para hacer morir a los descendientes de su rival ya muerto, el rey Saúl. David se inventó la razón dada según él por Yavé, que es Dios de amor y paz y no de venganza y sangre como el inventado por los israelitas, para justificar ante su pueblo este crimen contra los hijos y nietos de Saúl. Pero típicamente de David como rey, hizo que otros le hiciesen el trabajo sucio de matar a sus rivales, para así aparecer ante su pueblo y la posteridad como limpio de toda culpa en los crímenes que él mandó a otros cometer. Así entregó a los descendientes de Saúl a los gabaonitas para que los mataran, al tener este pueblo razones para vengarse de Saúl por haber este querido exterminarlos, como los israelitas habían hecho con otros pueblos cananeos. Los gabaonitas fueron un pueblo cananeo, no israelita, que menciono en mi blog anterior y que pactaron con Josué, librándose de ser exterminados por este y sus israelitas cuando estos invadieron la tierra de Canaán. 
 
“La muerte de Saúl” por Gustavo Duré
“La muerte de Saúl” por Gustavo Duré.    

Otro ejemplo de este proceder de David, en no dar la cara por sus crímenes sino más bien haciendo que otros carguen con la culpa, fue el del asesinato de Isbaal, hijo del rey Saúl, que tras la muerte de su padre fue proclamado rey de Israel, donde reinó dos años hasta su asesinato. Con la muerte del rey Saúl, David fue proclamado rey de Judá e Isbaal rey de Israel, iniciándose una guerra civil entre israelitas por el control de Judá e Israel. Finalmente Isbaal fue asesinado, ganando David la contienda. Los dos asesinos de Isbaal, antiguos comandantes militares del asesinado, le presentaron su cabeza a David, que estaba en Hebrón, seguramente porque habrían sido comprados por el rey de Judá para perpetrar su crimen político. Y David, probablemente para que no le acusaran del regicidio, mandó inmediatamente ejecutar a los dos asesinos de Isbaal, lamentándose de paso públicamente por la muerte de su rival para borrar toda sospecha de una complicidad en el crimen (2-Samuel 4, 1-12). 

Es sospechosa también la muerte del rey Saúl según el segundo libro de Samuel. Al comienzo de este libro se relata cómo Saúl, ya herido según el primer libro de Samuel en una batalla que perdió contra los filisteos, pidió a un joven amalecita, no israelita, que le matara, presumiblemente para no caer prisionero de los filisteos. Esto hizo el joven, llevándole a David después la corona y la pulsera del rey Saúl. Pero David, expresando pública pena e indignación, rasgándose sus vestiduras, llorando y haciendo el espectáculo, por el hecho que el muchacho amalecita diese muerte a Saúl, lo hizo matar en su presencia (2-Samuel 1, 1-16). Lo cierto es que cuando Saúl es derrotado y muere, David estaba bajo la protección de los filisteos y era su aliado. Y a David le convenía la muerte de Saúl para tratar de apoderarse de su reino, y era muy conveniente que los filisteos le ayudasen a lograr esta ambición derrotando a todo el ejército israelita y logrando como resultado la muerte del rey Saúl, algo que el fugitivo David solo con su banda de hombres armados no habría podido lograr. Y como dicen, los muertos no hablan. Mandando matar al muchacho amalecita se aseguraba que no hablaría, y es interesante que tras darle como dice el relato muerte a Saúl, que el joven amalecita le haya traído a David la corona y pulsera del rey muerto, para que él se las pusiese. ¿Iniciativa personal "empresarial" del muchacho amalecita, regalo de los filisteos para quien en ese momento era su aliado o parte de un plan de David para deshacerse de Saúl y reclamar para sí el trono de Israel al quedar vacante por la muerte de su rey? Recordemos en este contexto los insultos y condenas de Semeí, de la familia de Saúl, contra David.  




 Miniatura medieval con imágenes alusivas a la muerte de Isbaal, hijo de Saúl y rey de Israel, parte de la biblia medieval francesa ilustrada del siglo XIII hoy conocida como la Biblia Morgan.    

Y si no eran suficientes los crímenes de David o de Moisés y Josué, veamos el odio y violencia de la visión contra Babilonia atribuida al profeta Isaías y que este dijo venía del "Yavé de los Ejércitos", de la imagen de Dios sangrienta y violenta creada por los antiguos israelitas a su propia imagen y semejanza. Isaías así deseó el mal y la desgracia a Babilonia y sus habitantes: "A todos los que encuentran los traspasan y a todos los que apresan, los acuchillan. Sus hijos son aplastados ante sus mismos ojos, sus casas saqueadas y sus mujeres violadas. 'Miren cómo Yo empujo contra ellos a los Medos, que no se interesan por la plata y que desprecian el oro. Sus arcos echan a tierra a los jóvenes, ni siquiera se compadecen del fruto de las entrañas y miran sin lástima a los niños'" (Isaías 13, 15-18). Estos malos deseos y pensamientos homicidas de Isaías contra Babilonia expresan los mismos crímenes de guerra y guerras genocidas que de manera eufemística las llaman hoy 'guerras sagradas de exterminio', que los israelitas bajo líderes como Moisés, Josué, Samuel, Saúl y David cometieron contra los cananeos y pueblos vecinos como los filisteos, amalecitas, moabitas, amonitas, arameos y edomitas. 
Hay que examinar también los libros de Esdras y Nehemías del Viejo Testamento para poder ver cómo la antigua segregación racial de los israelitas como "raza santa" apartada de otros pueblos no judíos, en cuanto a uniones matrimoniales se refiere, pudo haber influenciado el racismo demostrado por los colonos ingleses puritanos y fundamentalistas religiosos protestantes durante su conquista y colonización de la costa atlántica de Norteamérica. Igualmente, esta influencia bíblica del Viejo Testamento con respecto a la segregación racial habría muy probablemente influenciado también a los descendientes de los colonos ingleses de las Trece Colonias británicas de Norteamérica, a los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos tanto en puestos de autoridad en los gobiernos federal y estatales como también los ciudadanos comunes que como pioneros se iban extendiendo hacia el oeste, llevando consigo su segregación racial a tierras de indios y de México, imponiéndolo como un sistema institucional tanto en los estados del norte y de población étnica yanqui del oeste como en los estados sureños de la derrotada Confederación tras la guerra de 1861-1865 entre los Estados Unidos de América y los Estados Confederados de América.       



Esdras postrado orando, cuando hizo la escena pública de rechazo a las esposas extranjeras.   
 
Veamos el caso de la segregación racial matrimonial impuesta por Esdras, maestro de la Ley de Moisés, sacerdote y escriba al que con la autorización del rey de reyes persa Artajerjes se le permitía, junto con todos los israelitas que quisiesen, regresar del exilio de Babilonia, donde por la fuerza habían estado 70 años, a Israel y Jerusalén para reconstruir el Templo. Al final de la carta dada a Esdras con sus órdenes e instrucciones, el rey Artajerjes le autorizaba a imponer la ley como le pareciera: "Cualquiera que no cumpla puntualmente la ley de tu Dios y la ley del rey será castigado severamente con la muerte, expulsión, multa o cárcel" (Esdras 7, 26).  

Durante los años del exilio en Babilonia, muchos israelitas habían tomado esposas no judías y engendrado hijos con ellas. Esdras impuso la segregación racial matrimonial y de descendencia en base a la pureza de la 'raza santa' israelita, tanto por motivos de religión como por primitivos motivos de pureza de sangre tribal, que incluía a los descendientes de Jacob y así de las tribus israelitas descendientes de sus hijos y excluía a todas las demás naciones del mundo. Dice el Libro de Esdras: "Después de terminar todo esto, se me acercaron los jefes diciendo: 'El pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no se han separado de las gentes de este país que sirven a los ídolos: los cananeos, heteos (hititas), fereceos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos. Pues tomaron de entre ellos mujeres para sí y para sus hijos y mezclaron su raza santa con la de los habitantes de esta tierra. Incluso los jefes y magistrados fueron los primeros en cometer este pecado. Al escuchar esto desgarré mis vestiduras y mi manto, me arranqué cabellos de la cabeza y de la barba, y me senté muy apenado" (Esdras 9, 1-3). El Libro de Esdras expresa su desprecio hacia otras naciones en contraste con la 'raza santa' superior judía, al decir refiriéndose a Dios: "Tú habías dicho por medio de tus servidores los profetas: 'La tierra en cuya posesión van a entrar fue manchada por la inmundicia de los pueblos que la ocupan; la han llenado de un extremo a otro con sus idolatrías. Por tanto, no den sus hijas como esposas para los hijos de ellos; ni tomen las hijas de ellos para sus hijos; no cooperen a la prosperidad y bienestar de ellos" (Esdras 9, 11-12). Y sigue más adelante, refiriéndose a Yavé: "¿Cómo podríamos volver a despreciar tus mandamientos, emparentándonos con estos pueblos abominables?" (Esdras 9, 14). Estas mismas palabras podrían haber usado los colonos ingleses fundamentalistas religiosos de Norteamérica como los puritanos y sus sucesores, los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos evangélicos y de otras sectas, para referirse a los indios, idólatras e impuros para ellos por ser paganos, por ser de cultura y raza amerindias y no blancos anglosajones 'bíblicos' como ellos. Como los israelitas masacraron o rechazaron a los habitantes cananeos y no judíos de la Tierra Santa, así mismo hicieron con los indios los anglosajones fundamentalistas religiosos de las Trece Colonias británicas de Norteamérica y de los EE.UU. en imitación del Viejo Testamento y del llamado 'pueblo elegido'.    

Volviendo al relato del Libro de Esdras, no tuvieron los israelitas que regresaron del exilio de Babilonia más remedio que acatar las órdenes de Esdras. Dice el Viejo Testamento: "Se publicó por Judá y Jerusalén que todos los que habían vuelto del destierro debían reunirse en Jerusalén, y si alguno no se presentaba dentro de tres días conforme al acuerdo de los jefes y de los dirigentes locales, le serían confiscados todos sus bienes y él excluido de la asamblea de los que habían regresado del destierro" (Esdras 10, 7-8). Esto dijo Esdras a los hombres israelitas congregados en Jerusalén en la plaza del Templo: "Entonces el sacerdote Esdras se levantó y dijo: 'Al casarse con mujeres extranjeras han sido rebeldes, aumentando así el delito de Israel. Ahora reconozcan su pecado ante Yavé, Dios de sus padres, y cumplan su voluntad separándose de la gente de estas tierras y de las mujeres extranjeras'" (Esdras 10, 10-11). Y así hicieron, siendo contados los que se opusieron. Aquellos sacerdotes que tenían esposas extranjeras "se comprometieron bajo juramento a despedir a sus mujeres" (Esdras 10, 19). 


 
 La expulsión de las esposas extranjeras de los israelitas con sus hijos por orden de Esdras   

También el israelita Nehemías hizo lo mismo que Esdras, en cuanto a imponer la segregación racial matrimonial entre los varones israelitas que regresaron del exilio de Babilonia a Israel. Nehemías era hombre de confianza del rey Artajerjes de Persia, encargado de las bebidas del rey en su palacio, cuidando que no fuese envenenado. Dice el Libro de Nehemías: "Vi también en aquellos días que algunos judíos se habían casado con mujeres asdoditas, amonitas o moabitas; de sus hijos, la mitad hablaban asdodeo, pero no sabían ya hablar judío. Yo los reprendí y los maldije, hice azotar a algunos de ellos y arrancarles los cabellos y les supliqué sin cesar en nombre de Yavé: 'No deben casar a sus hijas con los hijos de ellos, ni tomar ninguna de sus hijas por esposas; ni ustedes ni los hijos de ustedes. ¿No pecó en esto Salomón, rey de Israel? Entre tantas naciones no había un rey semejante a él; era amado de Dios; Dios lo había hecho rey de todo Israel. Y también a él lo hicieron pecar las mujeres extranjeras. ¿Acaso se dirá de ustedes que cometen el mismo gran crimen de rebelarse contra nuestro Dios, casándose con mujeres extranjeras?'" (Nehemías13, 23-27). 

Pero, aunque no mataron a las esposas extranjeras y a sus hijos los israelitas, por órdenes de Esdras y Nehemías, el repudiarlas y expulsarlas sin tener varón adulto que las mantuviesen a ellas y a sus niños era casi una condena a morir de hambre, sin tener tampoco techo que las protegiese de los elementos, sin comida alguna, expuestas a ser esclavizadas con sus hijos por hombres malvados que se aprovechasen de su indefensión o incluso a vivir en la indignidad de la prostitución para no morirse de hambre, lo que las marcaría socialmente para siempre y estigmatizarían a ellas y a sus hijos de sangre mixta. A diferencia de estos israelitas duros de corazón, crueles y xenófobos, los españoles en América y las Filipinas se unieron con las nativas y crearon el mestizaje de nuestra Hispanoamérica y del pueblo filipino, dejando sus nombres y apellidos, apellidos que perduran hasta el presente en la América y Asia hispánicas y que son nuestra herencia genética española. Así, por ejemplo, en Puerto Rico, donde ya no queda una población indígena taína pura, en un estudio genético realizado con muestras de 800 puertorriqueños se descubrió que el 61,1% desciende de los indios taínos.    

Vean así por qué el capitán John Underhill, que participó en la masacre del pueblo indio pequote del Río Mystic (Místico), hablaba de la 'guerra de David' para justificar la matanza de hombres, mujeres y niños que estaban cometiendo los colonos puritanos ingleses aquella trágica noche del 26 de mayo de 1637 en Connecticut. Siguiendo el mal ejemplo del Viejo Testamento con sus guerras de exterminio cometidas por los antiguos israelitas –además de su racismo xenófobo anglosajón– los colonos ingleses decidieron no tratar de cristianizar a los indios paganos sino matarlos, como los israelitas hicieron con los paganos cananeos. La masacre del Río Místico sirvió de patrón para nuevas guerras de exterminio contra los indios practicadas por los ingleses en sus Trece Colonias de Norteamérica, ejemplo y genocida herencia seguida por los angloamericanos tras la independencia de los EE.UU. Y como paréntesis recuerdo una vez más que, tras masacrar y casi exterminar a los indios pequotes, los colonos ingleses puritanos establecieron la celebración del día de Acción de Gracias por la victoria sobre los indios, festejando desde entonces cada año con algunas interrupciones temporales el comer pavo por lo que originalmente fue una celebración, ya olvidada, de la guerra de exterminio que los puritanos ingleses hicieron contra los pequotes.    




Los asesinos de Isbaal, rey de Israel, presentan su cabeza ante David, rey de Judá. Probablemente David encargó este 'trabajo', mandando matar inmediatamente a los regicidas una vez que le trajeron la cabeza de Isbaal para que después no hablasen lo que sabían    

Simplemente hay que decir que conquistadores españoles como Hernán Cortés y Francisco Pizarro, aún con sus fallas y crímenes cometidos durante sus conquistas, eran unos 'santos' comparados a líderes israelitas como Moisés, Josué, Samuel y David y aquellos israelitas que siguiendo a dichos líderes cometieron como práctica común, de acuerdo a sus creencias de guerra religiosa genocida –'guerra sagrada de exterminio'–  el aniquilamiento y destrucción de naciones y ciudades enteras, sin perdonar a hombres, mujeres y niños. Así que no me vengan con la conquista de América o con la Inquisición española y sus autos de fe, porque si bien estos eran injustos y condenables, no se comparan en su magnitud e ilegalidad a las masacres y holocaustos –con la quema de ciudades cananeas conteniendo los cuerpos asesinados de sus habitantes– cometidos de forma ritual religiosa por los antiguos israelitas y que tanto reverencian los angloamericanos estadounidenses que son cristianos fundamentalistas evangélicos, respondiendo con "amén" a la lectura relatando estos hechos o glorificando a los líderes que los perpetraron. 

Y ante el argumento hecho en su artículo por el Sr. James P. Pinkerton de que "Los españoles, víctimas de agresión en casa, se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero", le invito tanto al mencionado autor como a los angloamericanos estadounidenses conservadores que antes de repetir esta afirmación prejuiciada contra los españoles, digan que los israelitas como Moisés, Josué, Samuel y David, de alegar haber sido víctimas de abuso en Egipto, se convirtieron en los victimarios (homicidas) en el extranjero: en Canaán, Filistea, Amalec, Edom, Moab, Ammón y Aram en Siria. 

Y les vuelvo a invitar a que antes de que critiquen y condenen a los conquistadores españoles de América y a los españoles en general, condenen primero a líderes bíblicos del Viejo Testamento como Moisés, Josué, Samuel y David por sus crímenes de lesa humanidad, y que como cristianos que pretenden ser sigan más bien las enseñanzas de Jesucristo sobre todo.  


'Hannah Duston', obra del pintor decimonónico americano Junius Brutus Steams mostrando a la colona puritana inglesa de Massachusetts matando a los miembros de la familia india que la tenían cautiva, asesinando a dos hombres, dos mujeres y seis niños. Les cortó sus cueros cabelludos recibiendo una recompensa de las autoridades coloniales inglesas de 25 libras.  

Les recuerdo así a los angloamericanos estadounidenses conservadores que son fundamentalistas religiosos evangélicos que no antepongan al Nuevo Testamento el Viejo Testamento, donde se glorifican crímenes y guerras genocidas que sirvieron de justificación por parte de colonos ingleses para el exterminio de los indios de Norteamérica, como en el caso de la masacre del Río Místico antes aludida. Dichos crímenes relatados en la Biblia también se usaron como justificación por angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos al seguir el contenido del Viejo Testamento por encima del Nuevo Testamento, para consentir y llevar a cabo el exterminio de los indios al expandirse los EE.UU. hacia el oeste. Tanto los colonos ingleses fundamentalistas religiosos como los puritanos y los angloamericanos estadounidenses blancos protestantes se veían como otro pueblo elegido, imitando a los israelitas en el exterminio de otros pueblos y razas que no eran desde un punto de vista racial, cultural y religioso como ellos. De la misma forma que pueblos como los cananeos y amalecitas no eran admitidos como parte del 'pueblo elegido' por los israelitas, sino por lo general masacrados, así mismo los indios norteamericanos no podían formar parte de la sociedad angloamericana de EE.UU., del 'pueblo elegido' del Destino Manifiesto, siendo o exterminados o confinados los supervivientes a tierras de concentración, las reservacionesindias.    
Les recuerdo a los angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos que los antiguos israelitas de Moisés, Josué, Samuel y David no llevaban su religión a otros pueblos, porque ellos según su visión xenofóbica del mundo se consideraban solo dignos de Dios y nadie más. Por ello mataban y exterminaban a los pueblos que ocupaban la tierra que ellos querían conquistar para sí, sin dar chance a las naciones no israelitas. Los conquistadores españoles estaban obligados por orden del rey de España a llevar la evangelización a los indios y a no exterminarlos sino convertirlos, buscándose su salvación eterna como personas vivas, no muertas. Se puede estar en desacuerdo con la religión, pero la conquista española se hizo no solo para ganarse bienes económicos pero oficialmente también para evangelizar a los paganos y ayudarles a ganar la vida eterna a través del cristianismo, lo cual es al final del día una buena intención aunque algunos estén en desacuerdo con su práctica. Y esto no es lo mismo que exterminar. 
Mientras que los españoles y en particular los religiosos misioneros, sacerdotes, doctrineros, frailes y monjas traían el cristianismo según las enseñanzas de la Iglesia católica, basándose sobre todo en el Nuevo Testamento y las enseñanzas de Cristo con su mensaje de paz, amor y salvación para todas las razas de la Tierra, los colonos ingleses de Norteamérica y sus sucesores, los angloamericanos estadounidenses blancos, siguiendo la visión errada de darle énfasis al Viejo Testamento sobre el Nuevo Testamento, seguían la imagen falsa creada por los israelitas de su Yavé israelita, sanguinario, vengativo, belicoso y rencoroso, siguiendo el mal ejemplo de verse exclusivamente como el pueblo elegido que se salvaría, como nuevos israelitas buscando la tierra prometida en América, dejando fuera a los indios que no eran como ellos racialmente ni en su cultura y religión, abriendo el camino para justificar su exterminio, al ver a los indios como hijos del diablo, como a un pueblo no elegido por Dios. En cambio, los angloamericanos blancos estadounidenses fundamentalistas religiosos se creían ser ellos el pueblo elegido divino según su pensamiento político-socioeconómico y religioso del destino manifiesto por ellos inventado. 


Les digo a los angloamericanos estadounidenses conservadores que España por orden del rey y según sus leyes estableció que la Iglesia católica evangelizara a los indios paganos, con la finalidad de lograr su salvación y vida eterna según las creencias del cristianismo. En contraste, muchos angloamericanos estadounidenses fundamentalistas religiosos no solo han usado su creencia errada de seguir el Viejo Testamento en imitación de los antiguos israelitas –ignorando o dejando en segundo término las enseñanzas de Jesús de paz, amor y vida– para justificar su toma de tierras indígenas y su exterminio de los indios o su expulsión a reservaciones, sino también que han exportado sus erradas creencias enfatizando lo viejo bíblico israelita sobre el mensaje nuevo cristiano del Evangelio a los católicos de Hispanoamérica, corrompiendo así sus creencias religiosas cristianas herencia de la evangelización española, alejándolos del mensaje de Jesucristo de paz, amor y vida eterna.       
El Dr. Lajos Szászdi es analista de asuntos de defensa, seguridad y relaciones internacionales, autor,  conferenciante y comentador en la televisión y la radio 

https://actualidad.rt.com/opinion/dr_lajos_szaszdi/view/86385-comparando-espana-imperial-eeuu-historia-historias-parte-i

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EN GAZA SE PRODUCEN FLAGRANTES VIOLACIONES DEL DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO

La Franja de Gaza es la pequeña porción de tierra que se ve en el último mapa, al suroeste de Israel y al noreste de la península del Sinaí en Egipto, tiene apenas 350 km 2, en esa pequeñísima franja habitan millón y medio de palestinos en el mayor ghetto forzado del planeta. Infografía: Tomada de la página en Facebook de Irene Haimovichi .
Las noticias acerca de la actual escalada en el conflicto israelí-palestino conmueven a la opinión pública internacional. Ya suman más de centenar y medio los muertos entre la población civil en Gaza y se desconocen las cifras exactas de heridos. La escalada continúa y esos números apuntan a seguir creciendo.
El mando político-militar del gobierno de Benjamín Netanyahu se esfuerza en tratar de convencer a la opinión pública que los bombardeos de su aviación contra el territorio palestino son en “legítima autodefensa”, por cuanto el movimiento Hamas ha lanzado cientos de cohetes hacia el territorio israelí, parte de los cuales han sido interceptados por su sofisticado sistema computarizado antimisiles, denominado “Cúpula de Hierro”.
Tel Aviv sostiene varias tesis para justificar lo injustificable. Una de ellas es que previamente a los ataques se le comunica (por teléfono u octavillas) a la población civil residente en los lugares objeto de blanco, que estos serán bombardeados. Afirman que solo ejecutan el ataque “tras recibir información” que los civiles abandonaron los lugares, pero “estos regresan inesperadamente y resultan ser las víctimas”. De esa forma intentan trasladar la responsabilidad de los actos hacia las verdaderas víctimas.
¿Tiene derecho el mando político-militar de Israel llevar a cabo esos bombardeos contra Gaza, tomando como base el principio de “legítima defensa”? Supongamos que sea cierto que esos bombardeos de la aviación Israelí son en respuesta al lanzamiento de cohetes desde el territorio palestino hacia Israel. ¿Puede hacerse uso de la represalia y causar con ella víctimas dentro de la población civil?
El ejercicio del derecho de “legítima defensa”, individual o colectiva, está reconocido en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, pero está supeditado a ciertas y determinadas condiciones y limitaciones estipuladas por esa propia Carta y a normas y principios establecidos por el Derecho Internacional Humanitario. Uno de esos principios es el relativo a la “proporcionalidad” de los ataques.
¿Qué expresa tal principio? Hay quienes piensan que la proporcionalidad viene dada por la “simetría” de los medios y métodos que emplean las Partes en el conflicto. Sin embargo, su esencia no radica en la existencia o no de esa “simetría”, sino en la relación entre las ventajas que se obtienen de los ataques y los daños que ocasionan.
Cuando esas acciones cobran la vida de decenas de personas civiles, sobre todo de niños y mujeres indefensos, bajo el pretexto de destruir un puesto de mando de Hamas, se está violando el principio de proporcionalidad. El daño causado es muy superior a la supuesta ventaja militar lograda; se está cometiendo un crimen de lesa humanidad, por cuanto se asesina a personas inocentes de manera premeditada para alcanzar propósitos militares.
Hace casi un siglo, en 1922, fueron aprobadas las llamadas “Reglas de la Guerra Aérea”. En su artículo 22 expresa, que “está prohibido el bombardeo aéreo para aterrorizar a la población civil” y el 24 precisa, que: “El bombardeo aéreo sólo es legítimo cuando va dirigido contra un objetivo militar, es decir, un objetivo cuya destrucción, total o parcial, sea, para el beligerante, un neta ventaja militar… Tal bombardeo sólo es legítimo cuando va exclusivamente dirigido hacía los objetivos siguientes: fuerzas militares; obras militares; establecimientos o depósitos militares; fábricas que sean centros importantes y bien conocidos dedicados a la fabricación de armas, municiones o pertrechos claramente militares; líneas de comunicación o de transportes utilizadas con finalidad militar”.
Ese mismo artículo aclara un aspecto que es conscientemente ignorado por Tel Aviv, al sostener que en el caso de que los objetivos especificados “militares” estén situados de tal forma que “no puedan ser bombardeados sin bombardear indiscriminadamente a la población civil, las aeronaves deben abstenerse de bombardear”.
La superioridad militar no le da derechos a ningún Estado a causar víctimas entre civiles o destrucciones de los bienes civiles para lograr efímeros objetivos.
Las referidas “Reglas” le dan una posibilidad al atacante para llevar a cabo los bombardeos y es en aquellos casos en los cuales exista “una concentración tal de fuerzas enemigas en el lugar escogido”, que su destrucción le proporcionará una notable ventaja militar. Aun así, en tales casos se exige valorar los efectos que tendrá el ataque contra la población civil. En Gaza tal “concentración de fuerzas”, tales “ventajas militares” no justifican la brutalidad de los bombardeos que ocasionan más daños en la población civil, que en los supuestos objetivos militares que son atacados.
El IV Convenio de Ginebra, del cual Israel es Parte, prohíbe la represalia contra la población civil o cuyo desarrollo ocasione víctimas innecesarias dentro de ella. El mando político-militar israelí señala que los cohetes de Hamas no han causado muertos dentro de la población civil en Israel, por el hecho de que el país cuenta con refugios y preparación para enfrentar los ataques, mientras que en Gaza tales refugios no existen. Es decir, que se conoce de antemano el dañino efecto que causarán los ataques de la aviación. No solo se ignora el principio de distinción que obliga concentrar los ataques solo contra objetivos militares, sino que se viola el principio humanitario, que prohíbe a las Partes causar daños dentro de la población civil.
La actual escalada de la guerra contra Gaza, nuevamente ha servido para revelar a la opinión pública internacional la falta de ética del gobierno de Tel Aviv, su burla al Derecho Internacional, su desprecio por la vida de personas inocentes. De uno y otro lado viven seres humanos, niños, ancianos, mujeres cuyo derecho a la vida merece ser protegido y respetado. Las atrocidades en los conflictos armados, como las cometidas por Israel, solo sirven para fomentar el odio, para alejar la paz.
(Centro de Estudio del Derecho Internacional Humanitario, de Cuba)
Fuente: Cubadebate
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CIUDADES OCUPADAS: LA PRESENCIA MILITAR PERMANENTE EN AMÉRICA LATINA

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Por Sandy E. Ramírez Gutiérrez
La presencia militar norteamericana en América Latina tiene una larga historia y diversos paradigmas: invasiones, golpes de estado, acciones de contrainsurgencia. No obstante, las condiciones cambiantes de la región (resistencias de los pueblos, gobiernos progresistas, presencia de otras potencias) imponen la necesidad de replantear la forma que asume la intervención estadounidense.
La estrategia del Comando Surpara 2018 establece cuáles son los peligros que enfrenta la región: ya no se trata de conflictos entre Estados, sino de corrupción, pobreza, terrorismo, crimen, tráfico de drogas, desastres naturales. Para enfrentarlos es fundamental la cooperación entre las fuerzas militares de la región en diversas misiones entre las que se encuentran: mantenimiento de paz, antinarcóticos, operaciones humanitarias y ayuda en caso de desastres naturales. En lo que a infraestructura se refiere, parecen haber quedado atrás las bases militares de gran tamaño para dar paso a instalaciones pequeñas para entrenamiento y abastecimiento que requieren esta clase de misiones, pero cuyas implicaciones son más amplias.
Instalaciones para el entrenamiento militar en zonas urbanas
El despliegue de fuerzas armadas en zonas urbanas se ha convertido en un tema central en la doctrina militar norteamericana. La experiencia histórica ha demostrado la importancia de asegurar el control de las ciudades en los conflictos bélicos; actualmente existen al menos dos elementos que reafirman este señalamiento:
1. Las amenazas a la seguridad nacional se han desplazado de Estados enemigos a actores no convencionales (que incluye desde el narcotraficante hasta las comunidades que resisten ante un megaproyecto en su territorio), por lo que el despliegue militar requiere adaptaciones. En consecuencia, la flexibilidad para enfrentar al enemigo difuso, no institucional, se manifiesta en una amplia variedad de estrategias militares, tecnologías, formas de combate y de persuasión, que garanticen el dominio de espectro completo (Ceceña, La dominación de espectro completo en América, 2013).
2. En la revisión de 2013 sobre las tendencias demográficas, Naciones Unidas apunta hacía una sociedad urbanizada, es decir, se espera que para 2025 el 58 por ciento de la población mundial habite en ciudades; para América Latina ese porcentaje asciende a 82.5%, y de acuerdo con la doctrina militar, una mayor urbanización implica mayores conflictos en el futuro. Según la guía Military Operations on Urbanized Terrain (MOUT) del cuerpo de Marines, las ciudades han sido el lugar donde las ideas radicales fermentan, los disidentes encuentran aliados y los descontentos reciben la atención de los medios de comunicación. Por lo tanto, el entrenamiento y la presencia de las fuerzas estadounidenses en zonas urbanas pueden neutralizar o estabilizar situaciones de inestabilidad política de los países aliados.
Un tipo de instalación que busca dar solución a los conflictos recientes son las unidades para Operaciones Militares en Terreno Urbano (MOUT, por sus siglas en inglés). En 2012, en Fuerte Aguayo, ubicado en Concón, Chile, se estableció el primer centro de entrenamiento para personal de operaciones de paz en zonas urbanas en el país. Construida en 60 días (aún cuando su finalización estaba contemplada para 6 meses) y con un presupuesto de 465 mil dólares, el centro imita una zona urbana con 8 modelos de edificios y sirve para el entrenamiento de tropas en operaciones de paz, como las que realizan los cascos azules de la ONU en Haití y Somalia. Claudio Zanetti, director del Centro Conjunto de Operaciones de Paz de Chile, dijo que militares de Argentina, Perú y Brasil serán entrenados por las fuerzas de su país en Fuerte Aguayo para operaciones patrulladas, comunicaciones, apoyo de helicópteros, y ayuda humanitaria. Sin embargo, las primeras fotos mostraban un ejercicio de simulación en el que el personal militar sometía a estudiantes dentro de las instalaciones de Fuerte Aguayo[1]. Ante la polémica y el descontento que esto generó en la opinión pública, la Armada de Chile y el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, tuvieron que desmentir que las instalaciones sirvieran para entrenamiento militar de carabineros contra la población civil y que el personal militar norteamericano estuviera encargado de la capacitación.
No hay que olvidar que en 2011 el movimiento estudiantil chileno alcanzó grandes proporciones en su lucha por la democratización de la educación. Las primeras manifestaciones paralizaron Santiago, la capital del país, con movilizaciones de más de 15 mil estudiantes universitarios y posteriormente el movimiento se extendió con toma de universidades y colegios de todo el país, radicalizando sus demandas.
Instalaciones para la asistencia humanitaria y por desastres naturales
Otro tipo de instalaciones recientemente inauguradas en América Latina son pequeños centros que tienen como objetivo la ayuda humanitaria y las operaciones de paz. En el caso de Perú, desde 2009 se han multiplicado los Centros de Operaciones de Emergencia Regional (COER), financiados por el Comando Sur como parte de su Programa de Asistencia Humanitaria. Según la embajada estadounidense en Perú, esta inversión asciende a 6 millones y medio de dólares, es decir, más de medio millón de dólares por cada instalación. Hasta mediados del pasado mes de abril, se contabilizaban diez centros, varios Almacenes Regionales, y un Polígono de entrenamiento -que complementan las instalaciones del COER- distribuidos en las ciudades de Arequipa (2009), Junín (2009), Lambayeque (2009, ampliado en 2013), La Libertad (2014), Piura (2014), Puno (2014), San Martín (2012), Tacna (2013), Tumbes (2011) y Uyacali (2012). En conjunto, forman una red de respuesta en caso de emergencias. En general, estos centros se establecen en cooperación con los gobiernos regionales quienes aportan el terreno y el equipamiento; mientras el diseño, la construcción y la ulterior capacitación corren por cuenta del Comando Sur.
De acuerdo con los gobiernos regionales y los representantes del Comando Sur, los COER tienen como objetivo el monitoreo de peligros o desastres naturales y la atención de emergencias derivadas de estos. Para dar respuesta a este tipo de situaciones, los centros tienen capacidad para albergar hasta 70 personas. Los edificios cuentan con un cuarto de control, un centro de radio y comunicaciones, un dormitorio, un cuarto de medios y espacio para oficinas. Todos tienen una cisterna subterránea y un generador para operar de forma autónoma luego de un desastre. Además, cuentan con un helipuerto y pista de entrenamiento.
En 2013, en Lambayeque entró en operaciones el primer Polígono de Entrenamiento para capacitar a los técnicos de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, bomberos y brigadas de Defensa Civil en la búsqueda y rescate de personas ante desastres o emergencias. Además de la infraestructura, el Comando Sur se ocupará del equipamiento y la capacitación. El polígono tiene capacidad para entrenar a 100 efectivos a la vez.
No obstante, de acuerdo con el banco de proyectos del Ministerio de Economía y Finanzas de Perú, no se identificaron riesgos de desastres en Lambayeque, Arequipa, Junín, Tumbes, San Martín; y en lo que se refiere a La Libertad y Piura fueron calificados como medios y bajos los niveles de peligro ante desastres como sismos, inundaciones, vientos fuertes y erosiones. Cabe destacar que todos los centros se localizan en zonas urbanas, sin embargo, la población que cubren se dedica, en buena parte, a actividades agrícolas.
Es así que las misiones de mantenimiento de paz y de ayuda frente a desastres naturales garantizan el establecimiento de puestos de vigilancia y control de poblaciones y estados aliados y, por supuesto, significan un entrenamiento sistemático para soldados estadounidenses en territorio latinoamericano. Así, huracanes y terremotos se han convertido en el boleto de entrada del Comando Sur en América Latina y el Caribe. Como prueba de ello, al terremoto en Haití en 2010 le siguió la ocupación militar estadounidense, liderada por el Comando Sur, subordinando a la misión de la ONU y tomando el control de las comunicaciones y del funcionamiento de todo el país, quien posee una localización estratégica en el continente.
En febrero de 2014, fue inaugurado el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) y el Depósito de Suministros de Emergencia, en Santa Rosa del Aguaray, esto en el departamento de San Pedro, Paraguay. Luego de cinco años de haber suspendido la cooperación militar, el Comando Sur y el Ministerio de Defensa paraguayo celebraron la apertura de esta instalación para responder a desastres en los cuatro departamentos del norte del país (San Pedro, Concepción, Amambay, y Canindeyú), tres de ellos se encuentran en la frontera con Brasil, entre los ríos Paraguay y Paraná. Al igual que en Perú, la construcción del centro y la logística son tarea del Comando Sur, los medios materiales y los recursos humanos son paraguayos. Se prevé que las acciones médicas y de obras realizadas en el COE de Santa Rosa del Aguaray sirvan como entrenamiento a las tropas que serán enviadas a Haití.
La presencia militar en esta zona no es casual. Por un lado, el Departamento de Estado ha señalado a San Pedro y Concepción por la presencia activa de miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) un grupo calificado como terrorista. Según Country Reports on Terrorism 2014, la triple frontera (Argentina, Brasil, y Paraguay) continúa siendo un área importante para el tráfico ilegal de armas, narcóticos, de seres humanos, piratería y de lavado de dinero; todas estas, fuentes potenciales de financiamiento a las organizaciones terroristas. El gobierno de Horacio Cartes reafirmó su colaboración con Washington al aprobar en agosto de 2013 una ley antiterrorista que permite el despliegue de las tropas militares para el combate de “cualquier forma de agresión externa e interna que ponga en peligro la soberanía, la independencia y la integridad territorial del país” (Ley 1337/97, 2013). Según el mismo reporte, desde la aprobación de la ley las fuerzas militares paraguayas se han internado en los departamentos de San Pedro, Concepción y Amambay.
A esto hay que agregar que esta zona es también rica en recursos naturales y en resistencias campesinas. En efecto, en Santa Rosa del Aguaray se localiza la reserva natural Laguna Blanca, concesionada casi en su totalidad a empresarios privados, pero que sirve de reserva al sistema acuífero guaraní. La zona de la triple frontera es “la bisagra que une en una franja transversal a los ricos yacimientos y corrientes de agua de la zona con la región petrolera y gasífera de Bolivia y el norte de Argentina” (Ana Esther Ceceña y Carlos Motto, Paraguay: Eje de la dominación del Cono Sur, 2005). Por otro lado, las tomas de tierras por campesinos para recuperarlas de manos de ganaderos, empresarios, y multinacionales en esta zona se han acelerado desde los años noventa.
Este tipo de emplazamientos son parte de una redefinición del uso de las instalaciones militares y quien paga por ellas. Por una parte, se busca sustituir los enormes almacenes de vehículos, armas y municiones por una red de stocks más pequeños, específicos para cada teatro de operaciones. De esta manera, las unidades podrán transportar para cada operación a los efectivos con su equipo personal de armas ligeras, ya que todo el material bélico pesado estará cerca de los lugares de la futura operación. Por otra parte, las tropas aliadas que utilizan ese equipo pagan por él, lo que disminuye la carga financiera para el ejército estadounidense, en un contexto de restricciones presupuestarias.
Pero más allá de la disminución en la carga fiscal, el establecimiento de estos centros de entrenamiento militar para el mantenimiento y ayuda en caso de desastres, forman parte de una red más amplia de dominio militar. Esta red se compone de instalaciones militares de diferentes escalas; se combina con ejercicios militares sistemáticos (en costas, tierra, ríos) en todo el continente americano y se refuerza con leyes antiterroristas y acuerdos militares. En conjunto, se trata del establecimiento de una serie de mecanismos de disciplinamiento de las fuerzas armadas y de las poblaciones en resistencia.
*Sandy E. Ramírez Gutiérrez, Observatorio Latinoamericano de Geopolítica. Trabajo realizado en el marco del proyecto Territorialidad, modos de vida y bifurcación sistémica (PAPIIT IN301012).
*Artículo publicado en la revista América Latina en Movimiento, No. 495 (mayo 2014) con el título “Reordenando el continente”. http://www.alainet.org/publica/495.phtml
[1] Para estos ejercicios de capacitación, la industria hollywoodense se ha puesto al servicio del aparato militar. El sitio web Strategic Operations ofrece las instalaciones MOUT, así como “la magia de Hollywood” para los ejercicios de simulación y la “fuerza opositora” (hombres y mujeres entrenados, armados y vestidos apropiadamente para cada misión. Los actores de rol replican indígenas y sus costumbres), <http://www.strategic-operations.com/about-us&gt;
Publicado en América Latina en Movimiento, No. 495:http://alainet.org/publica/495.phtml


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El uso de armas químicas en Siria y las acusaciones de la Casa Blanca contra Damasco: una desinformación deliberada mal informada (Parte I)

El Águila Bicéfala: Vistas del Este y Oeste Dr. Lajos Szaszdi analista político

El pasado 30 de agosto el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, dio un discurso en el que expresaba las justificaciones del régimen del presidente de EE.UU., Barack Obama, para una intervención militar en Siria, por medio de ataques con misiles crucero y bombardeos aéreos. Se puede decir que la decisión de intervenir militarmente en contra del Gobierno sirio la tomó la Casa Blanca en Washington D.C. antes que la presentación oficial de las justificaciones para intervenir, justificaciones expresadas por la Casa Blanca en un documento publicado en su página de Internet titulado ‘Evaluación del Gobierno sobre el uso por el Gobierno sirio de armas químicas el 21 de agosto de 2013‘. 

Este documento hace referencia al presunto ataque con gas nervioso sarín llevado a cabo el 21 de agosto en Guta, un suburbio al este de la capital siria de Damasco, cuya autoría Washington atribuye a las fuerzas del Gobierno sirio. Sin tener pruebas concretas para apoyar sus acusaciones contra el Gobierno sirio por el presunto ataque químico del 21 de agosto, pues no las hay, el régimen de Obama nos presentó en cambio su ‘Evaluación del Gobierno’ para justificar el ataque contra Siria que ya de antemano habría decidido ejecutar.    
  
Veamos el siguiente punto a examinar. En su documento justificativo para una intervención militar contra Siria publicado en la página de Internet de la Casa Blanca, el Gobierno de EE.UU. dice: “Nuestra evaluación, que goza de un alto nivel de confianza, es la posición más fuerte que la comunidad de inteligencia de EE.UU. puede tomar sin que sea una confirmación”. Esta evaluación que goza de “un alto nivel de confianza” no es lo mismo que evidencia concreta e incontestable que permita confirmar que hubo un ataque por parte de las Fuerzas Armadas sirias. Con esta declaración la Casa Blanca reconoce que carece de evidencia sólida e indiscutible que incrimine a las fuerzas del Gobierno sirio en el presunto ataque químico del 21 de agosto. Claramente el régimen de Obama carece de pruebas al respecto, simplemente porque no las hay, porque no fueron las fuerzas del Gobierno sirio las responsables del ataque químico en Guta. 
  
Rebeldes sirios. La insurgencia siria, apoyada por EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Arabia Saudita, Turquía y otros, se compone en sus dos terceras a tres cuartas partes por islamistas luchando una ‘guerra santa’: 


RIA Novosti


También es importante añadir otro punto sobre la comunidad de inteligencia estadounidense. Con excepciones, he conocido a supuestos expertos de defensa y seguridad nacional en Washington D.C. que no sabían nada o casi nada sobre tecnología militar y armamento, lo que no impidió que ocupasen y ocupen altos cargos en institutos de investigación de asuntos de seguridad y relaciones internacionales en Washington. Un caso en particular me llegó a preguntar hace unos cinco años sobre la diferencia entre un avión caza, un cazabombardero, un avión de ataque, un bombardero, etc., pues no lo sabía, lo cual no ha impedido que por sus conexiones políticas tenga ahora un alto puesto de analista en una institución en Washington. He conocido miembros de la inteligencia norteamericana que trabajando en defensa tenían poco conocimiento sobre armamento y tecnología militar. Esto lo menciono porque considero por la calidad de analistas, tanto de institutos como del Gobierno, que he conocido directa e indirectamente por su trabajo en Washington, que no se puede esperar de forma segura una evaluación de inteligencia estadounidense que goce siempre de un alto nivel de confianza en cuanto a su exactitud, fiabilidad y certeza, pues la falta de conocimiento profundo técnico o de razonamiento bien informado abunda y es extensa. 
  
Debemos de recordar también el reciente caso de una analista en Siria que trabajaba en el Instituto para el Estudio de la Guerra (Institute for the Study of War) de Washington D.C., y que sostenía en un artículo publicado por el periódico ‘The Wall Street Journal’ la idea errónea de que grupos insurgentes islamistas radicales no juegan un papel determinante en las operaciones militares rebeldes en Siria y de que dichos extremistas no han infiltrado grupos rebeldes sirios “más moderados”. La noción equivocada derivada de dicho artículo, de que las fuerzas islamistas radicales -incluyendo las vinculadas a Al Qaeda- son poco numerosas e influyentes entre los rebeldes en Siria, fue adoptada por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, durante vistas en el Congreso de EE.UU. en Washington y por el senador republicano de Arizona John McCain, ambos citando el mencionado artículo y a su autora, quien fue echada de su puesto en su instituto por haber mentido que tenía un doctorado de la Universidad de Georgetown. También se reveló que la exanalista del Instituto para el Estudio de la Guerra era pagada para trabajar para la Fuerza de Tarea de Emergencia Siria (Syrian Emergency Task Force) y que tenía lazos con comandantes rebeldes sirios. La Fuerza de Tarea de Emergencia Siria es un grupo a favor de la oposición siria y en contra del Gobierno de Siria, y que cabildea en el Congreso de EE.UU. para lograr la intervención de EE.UU. en Siria. Según la publicación en Internet The Daily Caller, la mencionada analista de Siria trabajaba a favor de la causa de los rebeldes sirios y el grupo cabildero la Fuerza de Tarea de Emergencia Siria asesoraba tanto al secretario de Estado John Kerry como al senador John McCain. 
  
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, mal informado por analistas de Washington tanto de institutos no gubernamentales como por sus expertos del Departamento de Estado: 

AFP / Saul Loeb


Otro punto a discutir es el siguiente argumento esgrimido por la Casa Blanca: “Nosotros evaluamos que la oposición [siria] no ha usado armas químicas”. Este planteamiento está equivocado y es falso, pues la evidencia existente apunta a que los rebeldes ya han usado armas químicas y en particular el gas sarín en combate desde al menos marzo de este año. Hay que recordar los vastos medios de inteligencia y vigilancia de EE.UU. (basta ver el caso de Edward Snowden) y tomar en cuenta el hecho de que Washington no es un actor imparcial en el conflicto sirio, sino que más bien ha estado ayudando a los rebeldes, por ejemplo con armas, entrenamiento, apoyo logístico y probablemente con información de inteligencia, por tener el objetivo de tumbar por la fuerza al actual Gobierno sirio. Por lo tanto, tomando todo esto en consideración, el argumento de que la oposición siria no ha usado armas químicas no es meramente un error sino un falso testimonio, utilizado por Washington para tapar el hecho de que los rebeldes usaron gas nervioso para así culpar al Gobierno sirio de haberlo hecho y así justificar la tan deseada intervención militar de EE.UU. y sus aliados en la guerra de Siria para lograr la victoria militar de los rebeldes. 

Washington sabe que los rebeldes por sí solos no pueden ganar la guerra para así derrocar al Gobierno sirio. Solo una intervención militar al estilo de la guerra de Libia del 2011 podría lograr la derrota del Ejército sirio y el tan deseado cambio de Gobierno en Damasco a favor de la oposición siria, apoyada política y diplomáticamente y con armas, entrenamiento, inteligencia y apoyo logístico en diversos grados de intensidad y tipo de apoyo por EE.UU., el Reino Unido, Francia, Arabia Saudita, Turquía, Catar, Israel, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Libia y Alemania.     

Es importante tomar en cuenta el testimonio de Carla del Ponte, exprocuradora general de Suiza, exfiscal del Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia, exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional de la Organización de las Naciones Unidas y actualmente miembro de la comisión independiente de la ONU encargada de investigar violaciones a los derechos humanos y crímenes de guerra en Siria. En una entrevista con la televisión suizo-italiana, del Ponte dijo a comienzos de mayo pasado hablando en italiano: “Nuestros investigadores han estado en países vecinos entrevistando víctimas, doctores y hospitales de campaña y, de acuerdo a su informe de la semana pasada que he visto, hay fuertes, concretas sospechas pero todavía no pruebas incontrovertidas del uso de gas sarín, por la forma como las víctimas fueron tratadas”. Concluyendo, la investigadora suiza de la ONU añadió: “Esto fue un uso [de gas sarín] por parte de la oposición, los rebeldes [sirios], no por las autoridades del Gobierno”. 

La investigadora de la ONU Carla del Ponte declarando en entrevista doblada al inglés el hecho que su equipo investigador descubrió evidencia que apunta al uso de gas sarín por parte de los rebeldes sirios: 


Aunque Carla del Ponte no especificó cuándo o dónde los rebeldes sirios habrían usado armas químicas, es muy probable que su comisión investigadora haya examinado evidencia del ataque químico del 19 de marzo de 2013 en Khan al Asal, un suburbio occidental de Alepo, la segunda ciudad en importancia de Siria, en el norte del país. Según investigaciones llevadas a cabo por un equipo de expertos de Rusia, los rebeldes usaron gas nervioso sarín en el ataque del 19 de marzo de este año en Khan al Asal. Los resultados iniciales de la investigación fueron presentados por el embajador ruso ante la ONU, Vitali Churkin, este julio en las Naciones Unidas. Basándose en el análisis de muestras examinadas por un laboratorio ruso certificado por la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, el gas usado en el ataque en Khan al Asal fue sarín fabricado no de manera industrial, como habría sido gas sarín usado por el Ejército sirio, sino de manera casera, en una instalación clandestina. Debe añadirse sobre este ataque perpetrado en marzo pasado al oeste de Alepo que en el mismo murieron 26 personas, de las cuales 18 fueron soldados sirios, habiendo además 86 heridos. 

Abriendo un paréntesis, la lógica apunta a que el Ejército sirio no habría atacado a sus propios soldados, sino que el ataque se habría realizado por rebeldes sirios que deseaban no solo matar a soldados del Gobierno sino también crear con el uso de gas sarín un incidente con el que se podría acusar al Gobierno sirio de haberlo hecho, el blanco de acusaciones más fácil en este particular, ya que Siria se estima posee un arsenal con 1.000 toneladas de armas químicas y por la campaña de propaganda sostenida por parte de la oposición siria magnificada por medios de prensa internacionales y por Gobiernos enemigos de Damasco como el estadounidense, el británico y el francés. La lógica mencionada contradice la falta de lógica del argumento esgrimido por la Casa Blanca al declarar que un “examen de sentido común” en lugar de “evidencia irrefutable, fuera de toda duda” (que ni el régimen de Obama ni sus aliados contra Siria tienen) muestra que el Gobierno sirio es responsable de usar armas químicas. 

Sobre esto debe añadirse que el Gobierno sirio ha declarado una y otra vez que nunca usará armas químicas contra su propio pueblo sino contra fuerzas extranjeras enemigas que atacasen a Siria con armas de destrucción masiva y la invadiesen poniendo en peligro su existencia como Estado. La razón primordial de que tienen este tipo de armas es como disuasión estratégica contra un ataque que amenace la estabilidad política del país (intento de derrocar el Gobierno), la integridad nacional siria o su independencia, en caso de invasión o como disuasión contra un ataque israelí con armas de destrucción masiva que amenazase la supervivencia nacional. Y en este sentido recordemos que Israel tiene un arsenal de entre 200 y 400 armas nucleares, si no más, poseyendo además armas químicas y armas biológicas. Sin armas nucleares, Siria cuenta con su arsenal de armas químicas para disuadir a potencias vecinas hostiles como Israel originalmente y como Turquía últimamente de cometer un ataque en gran escala contra su soberanía.       

La investigación rusa presentada por el embajador Vitali Churkin en la ONU en julio reveló que los cohetes de artillería, no guiados, que se usaron para lanzar el gas sarín en el ataque al oeste de Alepo de marzo pasado fueron construidos de manera improvisada, siendo el tipo de cohete lanzado “no de un estándar para uso químico”. Según los investigadores rusos, estos cohetes hechos de manera improvisada por los rebeldes en talleres sobre el terreno y usados también de manera improvisada para lanzar armas químicas son del tipo Bashair-3, que según informes de inteligencia empezaron a ser fabricados en febrero de este año por la llamada brigada Bashair al Nasr del Ejército Libre de Siria.    

Video propagandístico de los rebeldes sirios, presuntos islamistas, mostrando componentes químicos de la compañía turca Tekkim y un laboratorio casero, demostrando el uso de un gas tóxico con conejos que mueren por sus efectos [Se advierte la presencia de escenas fuertes de crueldad hacia los animales]. Según la publicación de Internet nsnbc ìnternational, los rebeldes amenazan a aquellos sirios que no apoyen a la insurgencia: 




El gas nervioso sarín es el más volátil de los gases nerviosos pasando rápidamente de estado líquido a estado gaseoso, propagándose en el aire así con facilidad, lo que también implica que se evapora más rápidamente que otros agentes nerviosos. Por ello el sarín líquido se convierte en gas y se esparce de manera rápida, con efectos letales inmediatos al ser inhalado, pero es de corta duración en el aire. Siendo 20 veces más letal que el cianuro, la inhalación del gas nervioso sarín puede provocar la muerte por parálisis de los músculos cardíacos y pulmonares de en menos de un minuto a unos minutos, siendo suficiente una gota de sarín del tamaño de una cabeza de alfiler para matar a una persona adulta. El gas sarín puede ser absorbido por la ropa de las víctimas que han estado expuestas al gas nervioso, permaneciendo activo en la ropa y así pudiendo todavía contaminar y afectar a otras personas por un tiempo limitado. El sarín también puede contaminar el agua y alimentos expuestos al agente nervioso en estado gaseoso y líquido.     

El agente nervioso sarín puede ser fabricado por una entidad no estatal como se vio en el caso de la secta apocalíptica japonesa Aum Shinrikyo, que con sus recursos económicos produjo el agente nervioso sarín, utilizándolo en dos ataques terroristas, siendo el primero en junio de 1994 en la ciudad de Matsumoto, matando a siete personas y afectando a unas 600, muriendo recientemente una octava víctima. El segundo ataque con gas sarín por Aum Shinrikyo, más famoso, fue el 20 de marzo de 1995 en el metro tren de Tokio, matando a 13 personas y afectando a más de 5.000, la inmensa mayoría de manera leve, registrando los hospitales 17 víctimas en estado crítico, 37 en estado severo y otras 984 afectadas de manera moderada sufriendo problemas de visión. 

La estación de Kasumigaseki del metro de Tokio, una de las afectadas por el ataque de gas sarín de 1995. Terroristas islamistas operando en Siria apoyados por EE.UU. y Arabia Saudita podrían usar gas sarín para atacar estaciones de metro en Europa en un futuro: 

wikimedia.org


Cabe añadir el hecho curioso que el ataque con gas sarín en Khan al Asal del 19 de marzo de este año, perpetrado presuntamente por los rebeldes sirios, se haya llevado a cabo un día antes del 18 aniversario del ataque con también gas sarín por la secta Aum Shinrikyo un 20 de marzo de 1995 contra el metro de Tokio. ¿Coincidencia? ¿O una broma de mal gusto del servicio de inteligencia extranjero que habría ordenado a los rebeldes de la brigada Bashair al Nasr, del Ejército Libre de Siria, que ejecutase el ataque en Khan al Asal un día antes del aniversario del ataque con gas sarín de Tokio, como negro recordatorio del acto perpetrado por Aum Shinrikyo en la historia del uso de armas químicas, y quizás por su simbolismo como un nuevo ataque químico haciendo las veces de casi continuación histórica tras el ataque terrorista del 20 de marzo de 1995 en el metro de la capital japonesa? Solo un pensamiento y una hipótesis.       

Los rebeldes del Ejército Libre de Siria habrían ejecutado el ataque al oeste de Alepo en Khan al Asal para crear un incidente con armas químicas que la oposición siria no tardó en acusar a las fuerzas del Gobierno de haberlo llevado a cabo. La intención del ataque habría sido crear un casus belli que justificase una intervención militar del principal patrocinador de los rebeldes,EE.UU., y también de aliados como el Reino Unido y Francia a la cabeza, además de Turquía, Israel, Arabia Saudita y Catar. El intento fracasó en causar una intervención militar occidental, pero quienes habrían ordenado a los rebeldes a atacar en Khan al Asal para inculpar al Gobierno sirio lo habrían vuelto a intentar aparentemente en mayor escala en la madrugada del 21 de agosto pasado en el suburbio occidental de Damasco de Guta. Este ataque químico proporcionó la justificación definitiva y la excusa provocada buscada por el régimen de Obama para intervenir militarmente en una guerra impopular no solo para la mayoría de la opinión pública deEE.UU. sino también para la mayoría del público del Reino Unido y Francia. 

Como nota paralela al uso de armas químicas, la Casa Blanca buscaba justificar la ya aplazada intervención militar liderada por EE.UU. en gran medida gracias al efecto provocado deliberadamente en las emociones de los occidentales por los cientos de videos de internet producidos a propósito por la campaña de propaganda de los rebeldes y activistas de la oposición siria.  Esto constituía una ofensiva mediática de la oposición y los rebeldes sirios como parte de su guerra de información contra el Gobierno sirio, apoyados en la guerra de propaganda por EE.UU. y sus aliados europeos y del Cercano Oriente. Estos estaban -y están- deseosos de crear un incidente que llevase al bombardeo de las Fuerzas Armadas sirias para así prevalecer sobre el Ejército sirio en el campo de batalla, algo que no podrían lograr sin el apoyo aéreo estadounidense y de sus potencias aliadas con su esperada superioridad y supremacía aéreas. Un buen ejemplo de esto se vio en la intervención militar aérea de EE.UU. y la OTAN en Libia en 2011 a favor de los rebeldes y en contra de las Fuerzas Armadas gubernamentales libias. 

El entusiasmo imperioso del régimen de Obama a intervenir tras el ataque químico de Guta, intervención militar que los rebeldes estaban seguros iba a producirse y que por ello la esperaban, apuntaría a que EE.UU., el líder de las potencias que intervienen en Siria apoyando a los rebeldes, habría estado involucrado, probablemente a través de su Agencia Central de Inteligencia, la CIA, en planificar no solo el ataque químico de Khan al Asal del 19 de marzo sino también el de Guta del 21 de agosto, que proporcionó la excusa para justificar su tan buscada intervención militar directa en el conflicto sirio. Excusa que se vio aguada por la propuesta rusa del desarme de Siria de su arsenal químico que Washington al parecer no esperaba pero que al final tuvo aparentemente la sabiduría de aceptar.       

Es de interés mencionar que durante las recientes conversaciones de Ginebra entre el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, se reportó el sábado 14 de septiembre que Kerry reconoció que de uno a dos depósitos de armas químicas están en territorio bajo el control de los rebeldes sirios. Con relación a esto, se le preguntó al ministro de Asuntos Exteriores ruso en una entrevistapublicada el 22 de septiembre sobre informes provenientes de Israel de que los rebeldes sirios habrían por lo menos ocupado dos áreas en donde se hallaban instalaciones de armas químicas, probablemente depósitos, y que dichas armas podrían haber caído en manos de los insurgentes. Lavrov contestó que “de acuerdo con nuestras estimaciones, es probable que los datos que proporcionan los israelíes sean verídicos”. El ministro ruso de Exteriores comentó también que los rebeldes estarían desarrollando armas químicas de manera casera en sus propios laboratorios, al hablar de “los laboratorios de cosecha propia donde los milicianos (rebeldes) tratan de ‘cocinar infusiones’ maliciosas y mortales”.     

Mapa del conflicto de Siria mostrando en rojo las ciudades y áreas bajo control del Gobierno, en verde el territorio y poblaciones controladas por los rebeldes y en amarillo las ciudades y crema las zonas del norte de Siria fronterizas con Turquía controladas por los kurdos: 

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Esto les daría acceso a los rebeldes a parte del arsenal de armas químicas de Siria, que incluye los gases nerviosos sarín y VX, este último más letal que el sarín, y el gas mostaza (mostaza sulfurada o iperita). Se estima que el arsenal de armas químicas de Siria, estimado en 1.000 toneladas, estaría esparcido en 50 instalaciones incluyendo cinco fábricas de armamento químico, estando estas localizadas en las ciudades de Al Safira, en la provincia de Alepo, en Hama, en Homs, en Latakia y en Palmira. Se ha reportado [http://defenceforumindia.com/syrian-crisis-chemical-weapons-451] también que la mayor parte de los depósitos de armas químicas sirias se hallan en el norte del país cerca de la frontera con Turquía. Esto indicaría que los rebeldes sirios podrían estar controlando en la realidad más de dos depósitos de armas químicas sirias y que hayan depósitos en peligro de caer en manos de los guerrilleros y terroristas de la insurgencia siria, tanto del Ejército Libre de Siria como de grupos afiliados a Al Qaeda, que controlan largas extensiones de territorio en la parte septentrional de Siria al sur de la frontera con Turquía. 

De acuerdo a la publicación de Internet The Daily Caller, haciendo referencia a informes de inteligencia de Francia y Jordania, guerrilleros del Frente Al Nusra, vinculado a Al Qaeda, capturaron un depósito de armas químicas en Alepo, en el norte de Siria, el 17 de mayo de este año, capturando también poco después una unidad de cohetes de artillería del Ejército sirio en Dera, en el suroeste del país, en la frontera con Jordania. Esto le daría al Frente Al Nusra la capacidad de atacar con cohetes de artillería dotados de armas químicas al Ejército sirio o a blancos civiles para inculpar al Gobierno sirio de haber cometido el ataque y así provocar una intervención militar de EE.UU. y sus aliados. 

Con respecto a los informes de inteligencia de que el Frente Al Nusra habría capturado un depósito de armas químicas en Alepo el 17 de mayo pasado, la prensa de Turquía reportó el 30 de mayo siguiente que la Policía turca detuvo a 12 sospechosos de pertenecer al Frente Al Nusra en las ciudades de Adana y Mersin, del sureste de Turquía, ciudades ambas que forman actualmente la conurbación del Área Metropolitana Adana-Mersin. La Policía les confiscó en la ciudad de Adana a los detenidos 2 kilogramos de sarín, equivalente a unas 4,4 libras o a 2 litros. Las autoridades turcas negaron después que se les haya confiscado sarín a los sospechosos de pertenecer al Frente Al Nusra, llegando a decir el embajador turco ante Moscú que la substancia requisada en Adana no era el agente nervioso sino anticongelante para automóviles. Sin embargo, no es ningún secreto que Turquía activamente apoya a los rebeldes sirios, proporcionándoles santuario y lugares de entrenamiento en su territorio, además de apoyo material. El sarín confiscado a los presuntos miembros del Frente Al Nusra –de haber sido realmente el agente nervioso– pudo haber venido del depósito capturado por el grupo guerrillero vinculado a Al Qaeda unas dos semanas antes en Alepo. La ciudad de Alepo, sede de la provincia que lleva su nombre, está a 186 kilómetros de la ciudad de Adana en Turquía.   

Pista de aterrizaje de la base aérea de Incirlik: 

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La ciudad turca de Adana, a 100 kilómetros de la frontera con Siria, es sede de la importante base aérea turca y de la Fuerza Aérea de EE.UU. de Incirlik. Según reportó Reuters en julio del 2012, en Adana se halla un “centro neurálgico” militar de mando, control y comunicaciones administrado por Turquía junto con Arabia Saudita y Catar en apoyo a los rebeldes sirios. Este centro se estableció después que el príncipe Abdelaziz bin Abdalá al Saud, viceministro de Asuntos Exteriores saudita y el tercer hijo del rey Abdalá de Arabia Saudita, visitase Turquía y solicitase el establecimiento de dicho centro de mando, control y comunicaciones destinado a supervisar las operaciones de los rebeldes en Siria. Esta base serviría también para suministrarles armas y apoyo logístico a los rebeldes, ya que tanto Turquía como Arabia Saudita y Catar le dan armas a la insurgencia siria. Lo que no parece claro es si este centro de mando está en la ciudad de Adana o en la base aérea de Incirlik, donde ya operaría un centro de entrenamiento y apoyo a los rebeldes dirigido por la CIA estadounidense.

https://actualidad.rt.com/opinion/dr_lajos_szaszdi/view/106586-armas-quimicas-siria-desinformacion-eeuu

El uso de armas químicas en Siria y las acusaciones de la Casa Blanca contra Damasco: Una desinformación deliberada mal informada (Parte II)

El uso de armas químicas en Siria: Empleo del explosivo RDX por terroristas sunitas 

(Parte III)

El uso de armas químicas en Siria: El apoyo de Arabia Saudita al terrorismo (Parte IV)

El uso de armas químicas en Siria: El apoyo de Arabia Saudita al terrorismo (Parte V)

El uso de armas químicas en Siria: El complejo industrial químico de Arabia Saudita 


(Parte VI)



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