martes, 1 de septiembre de 2015

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Este verano sube el precio de la luz... ¿quién ha puesto la escalera?





Acabamos un verano con la llegada a nuestras casas de unas facturas eléctricas que dan miedo

Estos últimos meses se han caracterizado por los altos precios de la electricidad, que se explican grosso modo por la menor disponibilidad de fuentes renovables, aunque sería más correcto poner la lupa en el mayor consumo eléctrico en general y el mayor consumo de gas y carbón en particular.

Mientras tanto, las polémicas en el sector español no han parado de poner al gobierno en evidencia, con el ministro de Industria como cara visible del esperpento antirrenovables. El desarrollo del decreto de autoconsumo con idas y venidas, el final de la Reforma Eléctrica, la reapertura del conflicto en torno al ATC, los 3.400 millones regalados a algunas empresas… El sector eléctrico español está en una encrucijada que es principalmente política, por lo que es de esperar que los conflictos abiertos se aguidicen en estos meses electorales.

En la encrucijada política se señala constantemente a las empresas del oligopolio. Existe ya una consolidada crítica al mercado eléctrico por tener formado un oligopolio en toda regla y a la vez toman fuerza las posiciones favorables al despliegue de tecnologías renovables como forma de combatirlo, con la demostración de fuerza por venir que representa el #CaminoDelSol.

Que la principal crítica del funcionamiento del mercado eléctrico sea por su composición empresarial tiene una componente ideológica propia del liberalismo más utópico, que cree en la existencia de mercados de competencia perfecta autorregulados.

En los mercados, las situaciones de monopolio y competencia no son antagónicas, sino que forman una unidad contradictoria, en palabras de David Harvey. En consecuencia, que haya más o menos participantes en alguno de los segmentos del mercado eléctrico no va a conseguir que la lógica de expolio que impera en el mercado eléctrico español cambie, porque los mecanismos para hacer de la energía eléctrica una mercancía cuyo constante movimiento genere beneficios van a seguir existiendo, aunque el beneficio esté más o menos repartido.

Coincidiendo con estas subidas de precios debe quedar claro que si bien la situación actual tiene responsables con nombres y apellidos situados en empresas con NIF y sedes sociales que forman un oligopolio, como dicen M. Victoria Pérez y C.José Gallego en La uni en la calle: “La mayor parte de estos abusos proceden de la flagrante desconexión entre los costes reales de generación de cada fuente de electricidad y los precios a los que se retribuyen, fijados por mecanismos de mercado”.

Es necesario cuestionar el sistema de fijación de precios porque es central para el mantenimiento del statu quo del sector eléctrico, dado que se basa en una manera de fijar los precios basados en los costes variables de las tecnologías de generación, lo que margina a la tecnologías nuevas sin costes variables pero con altos costes de inversión –en efecto, las renovables– a la vez que beneficia espectacularmente a las tecnologías ya amortizadas y con pocos costes variables –como la hidroeléctrica y la nuclear–.

La fijación de precio de la electricidad es una característica fundamental de los mercados eléctricos europeos a raíz de la liberalización iniciada en 1996. Se entiende que el sistema de fijación de precios marginalista –que sólo valora los costes variables– es el óptimo a opinión de “los expertos” aunque nos lleve a situaciones tan absurdas como ver periodos con precios negativos –esto ocurre en el EPEX Spot, el mercado franco-alemán– como paroxismo de la absoluta distancia entre los costes de producción de energía y su valor de uso con los precios y valores de cambio de esta mercancía.

Hay que recordar que esa distorsión es el auténtico origen del cacareado déficit de tarifa, cuyo origen se encuentra en los años en los que el Gobierno español, ante el inasumible coste de la electricidad que arrojaba el mercado, reguló los precios a base de deuda. Mientras tanto se sigue echando la culpa de este déficit al régimen de primas para el despliegue de instalaciones de generación renovable que –aunque desastroso– ha permitido que haya a día de hoy una potencia renovable instalada que baja de forma muy notoria el precio de mercado en algunos meses, compensando en parte que esas primas se cargaran sobre la factura de la luz con bajadas en el término variable.

Por otro lado, a la vista está que sí se puede auditar y promover desde el regulador correspondiente estándares de costes de generación y distribución de energía eléctrica. Es en lo que ha consistido gran parte de la reciente Reforma Eléctrica, aunque desde luego que esta reciente consideración de costes pudiera haber sido más rigurosa y justa.






http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202761

EMANCIPACIÓN | Siglo XXI ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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